Civismos incívicos

Menos lobos, CaperuGoogle

Amanece un nuevo día en el mundo de la hipérbole tecnológica. Hoy resulta que Google, Yahoo y Microsoft sabrán lo que quiero antes de que yo misma lo sepa. Y todo, gracias al data mining (extracción de datos para su análisis, generalmente con fines comerciales).

Me recuerda a las promesas que también aparecen de forma cíclica, de desarrollo de tecnología de detección del pre-criminal a través de sus movimientos, rutinas y datos.

El problema es que, igual que con las promesas del data mining con fines comerciales, la realidad deja mucho que desear: hoy mismo mi Facebook, a través de sus sofisticados sistemas de rastreo de mis preferencias a través de mi perfil, me ofrece alquilar mi habitación (vivo en ella, gracias), emigrar a Australia (¿para qué?) o tomarme una tapa y una caña por 1 euro (si me lo traen al despacho, vale). Amazon, por su parte, me recomienda libros que ya tengo (adquiridos a través de su web) y miles de accesorios para una cámara que compré hace cinco años para un amigo. En este blog, sin ir más lejos, GoogleAds ha considerado que todos ustedes estarán interesados en comprar cámaras de seguridad.

Así que permítanme un cierto escepticismo hacia las grandes promesas del data mining.

Sin embargo, mientras que los anuncios "personalizados" pueden provocar risa, las mismas lógicas aplicadas a la detección de comportamientos pre-criminales da para pocas bromas: en primer lugar, por lo que suponen de atraco a mano armada a las finanzas públicas que sufragan el coste de equipos de biometria y recolección de datos de movimientos a través de cámaras o tarjetas de transporte inteligente sin que tengamos clara su utilidad (por favor, si aguien ha visto algún escáner del iris en algún aeropuerto internacional que no esté "temporalmente fuera de servicio", que me lo diga); en segundo lugar, porque su simplismo y sesgo hacen que al final o se centre la atención en el típico sujeto "male, young, non-white" o se rastreen comportamientos tan sospechosos como matar el tiempo. Finalmente, porque perpetuan la idea de que el delito es una opción personal, casi genética, o en todo caso totalmente ajena al contexto social en el que se comete.

Visto lo visto, tengo claro que con las técnicas actuales de data mining, mi privacidad está a salvo. Y, por si acaso, si agún dia me decido a atracar un banco o un Duty Free, me aseguraré de llevar tacones y dar sensación de estar ocupada, ni que sea viendo como el pobre joven a quien se le ha ocurrido ir a ingresar la nómina o comprarse un Jack Daniels hace saltar las alarmas.