Civismos incívicos

Ciudades para viejos

A pesar de que la discriminación en el acceso a la vivienda está generalmente prohibida, en Estados Unidos algunas leyes permiten hacer excepciones con las retirement o old-age communities (comunidades de jubilados o personas mayores). En estas ciudades, como Sun City, en Arizona, los jóvenes no están permitidos, y policías jubilados se dedican a patrullar las calles buscando criminales de la edad. Las visitas de los nietos están limitadas, o incluso prohibidas, en pro de la "tranquilidad". Ante la propuesta de construir una escuela cerca, por ejemplo, los habitantes de Sun City se opusieron por miedo a tener niños y adolescentes "deambulando por las calles y aterrorizando el entorno".

Pero parece que las comunidades de viejos no son una excentricidad (excluyente y de legalidad cuestionable) estadounidense: los habitantes de Sun City son tolerantes si los comparamos con los promotores de Villamartin Hills, cerca de Alicante. El vídeo de promoción de sus 68 apartamentos "de lujo" establece que las visitas de los familiares más jóvenes tendrán que realizarse en "zonas especiales" (04:36), o en los apartamentos de alquiler construidos en los alrededores, para no "perjudicar" a los residentes. La seguridad es una de las "mayores prioridades" del complejo (06:04): los apartamentos tienen "interfonos de pánico", hay seguridad privada las 24h, el complejo está vallado, hay cámaras de seguridad que se controlan desde una sala de control específica y control de todos los accesos.

Me pregunto qué llevará a los residentes a echar mano del interruptor del pánico: ¿la aparición de una pelota o una bici? ¿la identificación de rasgos de acné en la cara de algún incauto visitante? ¿el lejano eco de una nana o un reggeatón?

Vistas las cifras de delincuencia en las comunidades aisladas (bajísimas, aunque con un gran eco mediático), me temo que el mayor riesgo al que se enfrentarán los que opten por este estilo de vida es la muerte por aburrimiento. Eso sí, retransmitida en directo en la sala de control.

*La fotografia pertenece a un proyecto de Matières Prises. "A los 4 años, les dices hola a la gente y te sonríen... a los 18, te rompen la cara". Karim, 19 años.