Opinion · Con M de

El legado desconocido de Stan Lee

Stan Lee en la feria del cómic de San Diego en 1975. Foto: Alan Light.

Ha muerto Stan Lee, dejando el mayor legado creativo de la historia del cómic. Pero además de ser el genio que convirtió a Marvel en la multinacional que conocemos ahora, Stan Lee ha sido uno de los mayores promotores de valores como la diversidad, la igualdad y la justicia, a través de una narrativa innovadora dirigida a todos los públicos. 

En general los personajes Stan Lee son todos raros, son personas potencialmente malditas, inadaptadas, que tienen que mantener su esencia oculta para no ser rechazadas y viven esa dualidad con cierta dificultad. Pero en el caso de los X-Men, este debate de la diversidad está llevado al extremo. Los personajes tienen que elegir luchar por ser reconocidos en su diversidad, a través del bien y la colaboración o convirtiéndose en villanos, que sustituyen un racismo por otro. Así, el personaje de Charles Xavier cree en la humanidad, a la que ayuda, defiende e intenta enseñar a convivir con sus mutantes que conforman la comunidad X. Enfrente se encuentra Magneto, un personaje judío que, gracias a sus poderes, sobrevive a su madre -asesinada delante de sus propios ojos en un campo de exterminio nazi- y  está lleno de odio hacia el ser humano. Los diálogos entre Magneto y Charles Xavier, que se consumen de forma ociosa en los cómics de Stan Lee, abordan conflictos que están de absoluta actualidad hoy en día. En este sentido, los cómics de Stan Lee son una obra de arte de la narrativa social, uno de los mayores y más efectivos cantos a la diversidad representada por héroes admirables a los que en general los lectores se quieren parecer, pese a que además de enormes virtudes, están llenos de fragilidades y defectos. Esa humanización de los héroes es también una de las cosas que Lee aportó la narrativa de los cómics. 

Su lucha contra el racismo y la xenofobia no solo fue implícita, también ha sido explícita. Stan Lee nació en Nueva York en el seno de una familia de origen rumano-judío de clase trabajadora. En 1941 participó en la Segunda Guerra Mundial. En 1961 se consolidó como una pieza indispensable de Marvel cuando creó a Los 4 Fantásticos. Tenía 40 años y una sólida conciencia social, en un momento en que Kennedy llegaba al poder y Martin Luther King se consolidaba como la figura clave en la lucha pacífica contra le racismo en Estados Unidos. Los tres crecieron en paralelo, hasta que en 1963 Kennedy fue asesinado, y M.L. King llevaba a cabo su marcha sobre Washington. Cuando en 1968 el reverendo King fue asesinado, Stan Lee publicó la siguiente carta:

«Dejemos las cosas claras. La intolerancia y el racismo están entre los males sociales más mortíferos que están plagando el mundo hoy día. Pero, a diferencia de un equipo de supervillanos disfrazados, no pueden ser detenidos con un puñetazo, o con una pistola de rayos. La única manera de destruirlos es exponerlos – para revelarlos como el insidioso mal que son en realidad. La intolerancia es un odio irracional – un odio ciego, fanático, indiscriminado. Si su objetivo son las personas negras, odiará a TODAS las personas negras. Si un pelirrojo le ofendió una vez, odiará a TODOS los pelirrojos. Si un extranjero le superó en un puesto de trabajo odiará a TODOS los extranjeros. Este odio es hacia las personas que nunca ha visto – y personas que nunca conoció – con la misma intensidad – con el mismo veneno. Ahora, no estamos diciendo que no sea razonable que un ser humano moleste a otro. Pero, a pesar de que cualquiera tiene el derecho de que no le guste otra persona, es totalmente irracional e insano condenar a toda una raza – despreciar a una nación entera – mostrar desprecio a toda una religión. Tarde o temprano, debemos aprender a juzgar a los demás por sus propios méritos. Tarde o temprano, si el hombre quiere ser digno de su propio destino, debemos llenar nuestros corazones de tolerancia. Porque entonces, y sólo entonces, seremos verdaderamente dignos del concepto de que el hombre fue creado a la imagen de Dios – un Dios que nos llama a TODOS – Sus hijos -.»

50 años mas tarde, Stan Lee publicaba en su Twitter la misma carta tras la masacre de Charlottesville: “tan cierto hoy como lo era en 1968. Paz y justicia”.

Ha pasado un año desde que Stan Lee relanzara de nuevo su carta y las cosas no van a mejor. La intolerancia está presente en una gran parte de los gobiernos de Europa, en Estados Unidos y, desde hace unas semanas, también en Brasil. Y como dice Stan Lee, solo podremos pararlo evidenciándolo. Pero, al igual que en 1968, y como sucede en las historias del los X-Men, tenemos que tener cuidado para que las injusticias que vivimos no nos cieguen y no nos convirtamos nosotros también en parte de ese movimiento intolerante, que desprecia irracionalmente a los que no son como nosotros. 

Descanse en paz Stan Lee y vivan para siempre sus historias y sus ideas.