Opinion · Con M de

‘Viaje a mi blanquitud’: El blanqueamiento del mundo y sus consecuencias (3/∞)

Cartel publicitario en Camboya. Foto: Laura Fernández.
Cartel publicitario en Camboya. Foto: Laura Fernández.

Laura Fernández (@EnDeconstruxion) es “una chica blanca normal y corriente” que ha decidido publicar una serie de artículos en los que narra su proceso de deconstrucción blanca. “De la autocrítica comienza el verdadero aprendizaje, ¡empecemos el viaje!”.

Hola de nuevo. Este 27 de Noviembre tuvo lugar una concentración para denunciar la deshumanización que se da en los  CIES. enhorabuena a todes, esto se escucha cada vez más. CIE prisión colonial.

Y aunque sea difícil de creer, en 2018 en la televisión de España ha habido un blackface… Sí, señoras y señoros, por toda la cara. Bueno, bien hecho Afroféminas por contestar: no solo ellas, pero todas las personas que luchamos debemos de responder, y hemos respondido, nunca más quedarnos calladas.

Volvemos a ver cómo a la blanquitud le cuesta escuchar. Y no nos confundamos, sí que oímos todo, lo que pasa que no queremos quitarnos eso que pensamos que es un derecho a expresarnos, a pesar de que esté violentando a gente, desde mi punto de vista de una manera muy personal y muy grave. No deberíamos ni debatir sobre cierto tipo de cosas, pero el ego blanco es, como veis, muy grande. Sin embargo yo estoy muy positiva puesto que veo que todas las violencias ejercidas por la blanquitud ahora están teniendo una respuesta y hay mucha gente organizada que grita y se están empezando a destaponar las orejas a la fuerza.

Por poner un ejemplo pequeñito pero cercano, una lectora blanca de este blog me ha escrito para preguntarme cómo podía hacer para parar un blackface que se hace en su pequeño pueblo de Zaragoza todos los días de reyes. Pasito a pasito compañeras, con lo que podamos.

Hoy en el artículo hablaré sobre “la invención de la blanquitud”, como mencionó Rita Segato en la conferencia de presentación de la Cátedra Aníbal Quijano del Museo Reina Sofía. Para poder entender este término recomiendo leer autores y autoras racializadas. Pero gracias a este mundo globalizado con píldoras de información accesibles, aquí os dejo un maravilloso vídeo que lo explica a la perfección de una manera crítica, creativa y refinadamente pedagógica.

La blanquitud es aquello que podría denominarse la norma dentro del sistema-mundo en cuanto a manera de ser, de vivir y de pensar. Ha ido cambiando durante los siglos, pero sigue causando mucho daño a los sujetos políticos que no cumplen esa norma, no porque no quieran, sino porque no tienen por qué. Esa norma la cumplen ciertos sujetos con privilegios en este sistema. Los efectos que muestra este vídeo para nada se han quedado tan lejos, ahora se siguen reproduciendo a lo largo y ancho del mundo de infinitas maneras.

Pero no lo quiero contar yo, veamos lo que pasa al otro lado del mundo que conocemos. En el mundo que invisibilizamos.

Chica de 30 años, nacida y residente en Battambang, Camboya:

“Pienso que todo lo que pasa aquí es por la tecnología y por el racismo. La piel original de la gente de aquí no es blanca, estamos muy influenciados por el norte de Asia y occidente. La gente quiere ser blanca como ellos para parecer atractiva. A veces hacen cosas que no son sanas, por ejemplo usar lociones químicas, aceptar medicaciones o inyecciones para hacer su piel más blanca. Sobre todo la gente rica y famosa que se va a otros países donde hay profesionales de cirugía estética. Todos los referentes de la televisión, videoclips, etc. son esta gente rica y famosa, su piel es blanca y sus rasgos son más parecidos a los del norte de Asia u occidente. La cultura Jemer (Khmer) es una cultura mezclada. Camboya ha cambiado, mitad por los medios de comunicación y las tecnologías, con referencias del norte de Asia, y mitad porque el turismo está cambiando el país. La mayor parte del dinero del país [casi el 50% del PIB es de servicios] es del turismo, ONGs [hay más inversión extranjera y de ayuda al desarrollo que inversión del gobierno local en industria y servicios públicos], y esto está cambiando todo el modo de vida de Camboya y su gente. Por ejemplo el inglés es muy necesario aquí, si lo hablas ganas más dinero y tienes mejor trabajo. La gente occidental gana mucho más dinero, y puede conseguir un trabajo mejor, pienso que no es muy apropiado, sientes que eres inferior y la gente piensa que ellos vienen de un país ‘más desarrollado’ y que están ‘más formados’ y tu certificado sabes que nunca será tan bueno o valorado como el suyo. Si vas al norte de Asia tu certificación será mejor y puedes venir a conseguir un trabajo mejor. Yo llevo 16 años o más estudiando, igual que ellos, pero me siento inferior, ¿por qué siendo camboyana y estudiando aquí no puedo encontrar un trabajo, que me valoren y ganar como ellos?, mi propio país no me valora. Estamos cualificados, podemos hacer las mismas cosas que los occidentales. Somos simplemente un país colonizado que está pagando las consecuencias injustas de algo que no ha elegido.

Carteles publicitarios en Camboya. Foto: Laura Fernández.
Carteles publicitarios en Camboya. Foto: Laura Fernández.

En el hastag #everyday.cambodia de Instagram puedes encontrar fotos del día a día de Camboya, mayormente sin estereotipos y subidas por la propia gente. En siguientes capítulos escucharemos más relatos, para poder entender mejor.

Consecuencias: huir de “lo negro”, seguir la norma “lo blanco”. Por esto es por lo que la apropiación cultural existe, y de ahí que por ejemplo Rosalía sea tan famosa, porque “es lo gitano” (con muchas comillas), pero sin ser gitana. Preguntémonos: ¿Habría llegado tan lejos en aceptación y habría sido tan pop o mainstream si hubiera sido una gitana? ¿Por qué a mí me miran bien si llevo algo “exótico” (según la sociedad) y a una persona indígena y racializada la van a juzgar porque “no se está integrando en la cultura occidental o española”? Empecemos a preguntarnos cosas. Las respuestas puede que escuezan.

Os dejo un artículo de Silvia Agüero, una de mis autoras favoritas, a modo de ejemplo sobre cómo criticamos la forma de crianza cuando no es aquello que nos parece apropiado desde la blanquitud.

Desde la norma, sin darnos cuenta (a veces, otras sí) damos pautas, violentas y forzadas, de la forma de organizar, ser, celebrar, pensar, vivir, sentir, profesar una religión, comer… (incluso leyes y derechos humanos). Por supuesto, el feminismo blanco, como se explica en este artículo de Afroféminas, ejerce de la misma manera, al igual que la lucha antifascista que nos explica este artículo de Es Racismo, y las ONG…

Como habéis visto, sí, estamos cambiando el mundo, pero a qué precio… Para mí el precio es demasiado alto y me cansé hace mucho de ser cómplice. En siguientes capítulos: la invención del “tercer mundo”. Os espero.