Opinion · Con M de

Luces y sombras de la Cumbre de Marrakech

Patera con migrantes procedentes de Haití. Foto: Guardia Costera de EEUU / CC BY-NC-ND 2.0
Patera con migrantes procedentes de Haití. Foto: Guardia Costera de EEUU / CC BY-NC-ND 2.0

Por Carmen Trabazos // Año nuevo, vida nueva. Aunque no para todos. Muchos no corren con la misma suerte ni tienen las mismas oportunidades. Sus esperanza se ahogan, como las de las 47 personas que han sido rescatadas esta mañana por Marruecos tras el hundimiento de la patera en la que intentaban llegar a España. 

Afortunadamente no han sido un número más en la lista de fallecidos en el Estrecho, que ascendió a más de 700 en 2018, aunque este no dejará de crecer si no ponemos todos de nuestra parte. En este sentido, el Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular, celebrado el pasado 10 y 11 de diciembre en Marrakech, adoptado por 165 estados de los 193 integrantes de Naciones Unidas, ha sido sólo el primer paso.

Esta conferencia intergubernamental, que se empezó a gestar hace ocho años, pretende afrontar los problemas actuales relacionados con la migración y garantizar la seguridad de los migrantes y todos sus derechos a través de 23 objetivos no vinculantes jurídicamente. A pesar de ello, una serie de países se opusieron al pacto. El primero en anunciarlo fue Estados Unidos, seguido por Hungría, Austria, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Bulgaria, Australia, Chile y República Dominicana.

Otros, como Suiza e Italia, no asistieron debido a su voluntad de someter el acuerdo a debate parlamentario. Finalmente, Bélgica acudió aunque con un gobierno de coalición roto por la salida de los ministros flamencos y su ciudadanía confrontada.

Este panorama no hizo más que evidenciar la fuerte oleada nacionalista que avanza tanto en Europa como en el resto del mundo, unida a un discurso antimigratorio, manipulado y desinformado que alimenta la xenofobia y el “miedo” que desde porCausa venimos advirtiendo desde hace tiempo.

Incluso en nuestro país comprobamos cómo los partidos ultraderechistas irrumpen con fuerza tras los resultados obtenidos en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía, donde Vox consiguió casi 400.000 votos y 12 escaños.

Entre sus polémicas propuestas están la deportación de migrantes tanto ilegales como legales si éstos cometen algún delito, condicionar la migración según “su capacidad de integración” o las necesidades de la economía española y reforzar tanto los muros como la seguridad en Ceuta y Melilla.

Volviendo a la Cumbre de Marrakech, se hizo hincapié en la salud como un derecho fundamental sin importar la condición o situación irregular en la que se encuentre el migrante, en la lucha contra las mafias y la trata de personas y en las falsedades sobre el impacto en los sistemas sanitarios.

Argumentos como “la sobrecarga financiera de los sistemas públicos, el fenómeno del turismo sanitario o el riesgo de importación de enfermedades” son cada vez más recurrentes en los debates públicos, por lo que es importante cambiar estos intoxicados y nocivos conceptos sobre la migración e impedir que sigan interviniendo en la toma de decisiones de ciertos países.

Por todas estas razones debemos seguir trabajando en construir nuevas narrativas que promuevan la cooperación internacional y unas líneas de actuación por parte de los estados que hagan disminuir la vulnerabilidad de los desplazados, facilite su integración y consecución de una vida digna en los países de residencia.

El Pacto Mundial ha sido el principio de un largo camino de luces y sombras que hay que seguir recorriendo hasta conseguir una circulación libre y sin trabas por parte de los estados en la que se garanticen la seguridad de las personas desplazadas y todos sus derechos, tal y como se reconoció en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

El paso previo fue el III Foro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo realizado en Guatemala entre el 22 y el 24 de octubre, en el que ya se advirtió sobre el contexto “hostil” en el que nos encontramos, por lo que se valoró la presencia de Pedro Sánchez en Marruecos a pesar de que su intervención fuera plana y sin trasfondo.

Si queremos evitar que se sigan produciendo muertes, vulneraciones de derechos y otro tipo de injusticias en nuestras fronteras necesitamos cambios reales, los cuales no se pueden conseguir sin la implicación del gobierno y de toda la comunidad internacional para que aborden conjuntamente esta problemática global.

Asimismo es importante involucrar a la sociedad civil mediante la renovación del discurso sobre migraciones hasta ahora impuesto para concienciar y dar a conocer los beneficios que conlleva la circulación de personas tanto para los países de origen como para los receptores.

Finalmente, y siguiendo la iniciativa de responsabilidad social empresarial del Pacto Mundial, el sector privado es otro factor clave en la consecución de un desarrollo sostenible tanto en las actividades empresariales como en otros sectores, apoyando el conjunto de los esfuerzos de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).