Opinión · Con M de

La verdadera historia de España

Retrato de Hernán Cortés
Retrato de Hernán Cortés basado en el enviado por el conquistador a Paulo Giovio, que sirvió de modelo a muchas de sus representaciones desde el siglo XVI.

Últimamente se habla mucho en nuestros medios de comunicación de la historia  de España. También son frecuentes las alusiones en las redes sociales, a esta Historia de España con H mayúscula que se concentra en un periodo muy concreto, el de la Reconquista y la llegada a América. Como empieza a ser habitual, se aborda este tema con mucha trivialidad y polarización. Los conquistadores españoles a los que conocemos por los textos de aquella época, que tienen más de cinco siglos, son héroes o villanos, que salvaron o destrozaron la sociedad de su época. La polémica es perfecta para debates de bar, y ahora también de televisión. Parece que todo el mundo se sabe perfectamente la vida de Pelayo, Colón o de Hernán Cortés y conoce todos los detalles de cómo transcurrió ese momento de la humanidad.

Sería interesante aprovechar esta ola de interés por nuestra historia y recordar con el mismo cariño todas las grandes conquistas e intercambios que han ayudado a componer nuestra maravillosa y diversa nacionalidad. Deberíamos, por ejemplo, celebrar todos los años la entrada de los Omaya por Gibraltar. Fue el 27 de abril de 711. Con ellos llegaron el arroz, el algodón o la berenjena. También llegó el papel, la numeración arábiga, el molino de viento o instrumentos para observar el universo como el astrolabio. La bicicleta, la guitarra, la flauta, el turrón, el riego y una larga lista de cosas sin las que no sabríamos vivir hoy. Es decir, que sin ellos, no tendríamos en nuestro país cosas tan importantes como la paella, el flamenco o los molinos del Quijote. Pero lo más importante es que fueron ellos los trajeron a la península la brújula y la pólvora, que serían absolutamente claves para cruzar el Atlántico y conquistar las tierras del Nuevo Continente.

La verdad es que si nos pusiéramos históricos y festivos de verdad, tendríamos también que celebrar todo el legado de los romanos, de los griegos o más adelante de los franceses. Y de hecho, al celebrar fechas clave históricas relacionadas con la llegada a América, deberíamos hacerlo incluyendo todo lo que nuestra cultura debe a ese continente. Desde productos como el tomate, el café, el chocolate, la calabaza a animales como el pavo y cosas tan curiosas como el chicle. Y a día de hoy el aporte cultural de la América Latina sigue a través por ejemplo de la música o la gastronomía.

De modo que sí, celebremos la Historia, pero hagámoslo con justicia y equidistancia. Celebremos nuestra diversidad y el orgullo de ser una amalgama de culturas y orígenes, de colores y acentos. Eso es España, su cultura y su historia. Y a mucha honra.