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Venezuela, el comodín de la política internacional

Agentes de la Guardia Nacional Bolivariana. Foto: Carlos Becerra / CC BY-NC-ND 2.0
Agentes de la Guardia Nacional Bolivariana. Foto: Carlos Becerra / CC BY-NC-ND 2.0

Por J. Aragón (@sejoluis)

Llueven los apoyos al autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaidó. Son diversos los gobiernos que han tomado una posición formal y frontal frente a la necesidad de un cambio de gobierno en el país sudamericano. Pero, ¿qué hay realmente detrás de la polémica internacional frente al reconocimiento o no de esta proclamación en plaza pública del presidente de Asamblea Nacional venezolana?

En todas las manifestaciones de apoyo a Guaidó se hace alusión al respeto por los derechos humanos, la democracia, la libertad y la vida. Pero la realidad política y social de Venezuela ha puesto en el escenario un nuevo pulso entre Rusia, China y los Estados Unidos por el poder de las jugosas reservas petroleras, así como de la manera más efectiva de minimizar el papel de la izquierda, el socialismo o el progresismo en el mundo. «Ahora en Venezuela, el presidente lo elige en Washington y lo juramenta la calle quien quiera ser presidente», espetó el presidente Nicolás Maduro tras la autoproclamación de Juan Guaidó.

Además, al volver la mirada en la región se hace evidente el interés de los gobiernos conservadores por que la situación en Venezuela termine en una intervención apoyada por los Estados Unidos o respaldar una fragmentación social que derive en una guerra civil entre el chavismo y la oposición. En el caso del vecino más influyente del país, Colombia, es clara la intención del actual presidente de este país y su partido en crear un conflicto con la vecina Venezuela que justifique su política bélica interna.

Colombia es hoy el principal país afectado con el éxodo migratorio venezolano en la región, puesto que, según cifras de la ONU, ya han llegado más de 500.000 emigrantes venezolanos a territorio colombiano. Lo anterior se suma a la extensa frontera entre ambos países, caracterizada por el contrabando, el tráfico y la delincuencia.

El régimen de Maduro hace aguas en medio de una corriente de gobiernos de derecha o extrema derecha como el de Argentina, Brasil o Colombia, los dos últimos llegados al poder con campañas plagadas de mentiras y discursos invocando el fantasma del castrochavismo y su apocalíptico escenario, esto encarnado en los candidatos de izquierda o progresistas de la región.

La guerra es el escenario perfecto para quienes en su política doméstica están acorralados por la sociedad civil o la oposición, violan derechos y se ufanan de reprimir discursivamente minorías. Este escenario bélico ayuda a mejorar su imagen, desviar la atención de sus medidas políticas y tener más margen de maniobra en el ejercicio del poder. El expresidente uruguayo José Mujica opina que «si Estados Unidos no tiene más remedio que intervenir, va a intervenir, el tema central es evitar la guerra».

Es indudable hoy el papel de Venezuela en la geopolítica internacional y de la reconfiguración de posiciones de los países llamados a ser potencias mundiales. Esta situación es un gran reto para la comunidad internacional, la función de los organismos internacionales y la multilateralidad mundial.