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Ignacio Marín: “Tenemos que cambiar la manera de informar sobre migraciones”

Espigón de la valla de Melilla. Foto: Ignacio Marín / porCausa.
Espigón de la valla de Melilla. Foto: Ignacio Marín / porCausa.

Javier Jennings Mozo (@JavierJenningsm)

Al tratar la temática migratoria, ¿qué le da más miedo: los editores, el público desinformado o las trabas diarias que le pueda poner la autoridad de cada sitio a la hora de realizar su trabajo? Esta es la última pregunta que responde el fotoperiodista Ignacio Marín durante la entrevista que tiene lugar en un bar del barrio de las Letras (Madrid). Marín es periodista, licenciado en Ciencias Políticas y especializado en Cooperación Internacional. Dejó su trabajo como estadístico en Francia para viajar por el mundo y dedicarse a su verdadera pasión: contar historias a través de su cámara. El encuentro, centrado en la cobertura del fenómeno migratorio y la responsabilidad del periodista, se produce después de su ponencia en la exposición organizada a raíz de los Premios de fotoperiodismo Luis Valtueña, en los que Marín ha resultado finalista. Su respuesta sintetiza bastante lo que es la cobertura mediática del fenómeno de las migraciones:

“La que más miedo me da es la Policía, con diferencia (risas). Luego lo que más rabia me da son los editores. Me parece perfecto, muy legítimo, que no me quieras publicar algo, pero por lo menos responde para decírmelo. Con un “no, gracias” es suficiente. O no me digas que sí y dos semanas después que no. El público desinformado me da ganas de trabajar para eliminarlo. No me da pena, no creo que el público desinformado sea gente que es estúpida o que no tenga cultura. La gente tiene poco tiempo, no es que sean tontos o que les dé igual. Creo que hay que hacer autocrítica de por qué este público no está accediendo a estos contenidos. No hay que criminalizar al público desinformado, sino ofrecerle alguna opción mejor que realmente valga la pena”.

Anteriormente ha comentado que se siente más fotógrafo que periodista, ¿cree que la falta de confianza que se está dando estos últimos años en la figura del periodista afecta a la forma en que puedes hacer tu trabajo?

Yo con la gente nunca lo he sentido así. De hecho, creo que el hecho de presentarme como un periodista me ha abierto muchas puertas. Me han contado cosas y me han pedido ir a su casa a retratar su historia porque me han visto con la cámara y han visto la posibilidad de denunciar su caso y conseguir que su voz se amplifique. Los casos en los que me dicen que no les grabe son anecdóticos, de hecho, en la inmensa mayoría de ellos creo que, si no hubiera ido con una cámara colgando, identificándome como periodista, no me habrían permitido acompañarles en momentos tensos como un funeral. Ser periodista te abre esas puertas y creo que es una de las cosas increíbles de este oficio. Por el lado oficial, es un problema muchas veces. En Venezuela, por ejemplo, más peligrosa que las bandas o las pandillas que pueda haber es la Policía, ese el peligro número uno.

¿Qué responsabilidad cree que tienen las decisiones que toma usted directamente a la hora de realizar su trabajo sobre cómo se cuentan después las migraciones en medios?

Estamos muy vendidos. Creo que realmente no tenemos muchas posibilidades. Lo ideal sería lo que hace Teresa Palomo, que decide con qué medios trabaja y no trabaja con agencias. Ella es muy activista y sólo trabaja con medios que le respeten los pies de foto y eso. Si trabajas para una agencia como Associated Press, como dice Santi Palacios, corres el riesgo de que la agencia distribuya tus fotos a un medio que las utilice de manera irresponsable o cambiando totalmente el contexto en que se ha tomado la imagen. Como periodista no puedes hacer nada más que fastidiarte. Como mucho, hacer una captura de pantalla y enseñarla en talleres para intentar concienciar. Esa es la clase de problemas que te puedes topar. Si trabajas para agencias no puedes hacer nada, es lo que hay.

Poniendo el foco en los nuevos fenómenos migratorios, como los refugiados climáticos, ¿por qué cree que no se le está dando un tratamiento mediático ahora? ¿Hay que incidir en estos asuntos?

Yo creo que no se le está dando un tratamiento porque las noticias hace mucho que pasan por la televisión y la televisión es show… Sin embargo, en el caso de los refugiados del cambio climático, las posibilidades de realmente recoger eso en cámara son muy complicadas, por eso no forman parte del show y, además, no forman parte del imaginario de los editores. El tema no vende porque no es algo inmediato.

Entonces, ¿cuáles son los peligros de que sólo se utilice esta inmediatez?

El peligro es que los problemas a largo plazo no los ves venir hasta que están encima de nosotros. Si no somos capaces de ver lo que tenemos delante, nos vamos a chocar siempre. Si no somos capaces de anticiparnos, vamos a tener este problema. Y estas cosas de repente suceden, y cuando suceden se gestionan mal.

¿Cómo se puede ir introduciendo el tema migratorio que nos pilla lejos, tanto en tiempo como en distancia, como es el caso de los refugiados climáticos, para que el público tome consciencia?

No sé si al público hay que concienciarle, pero por lo menos hay que informarle. Primero, que esté informado y luego que cada uno saque sus conclusiones. Lo de concienciar está muy bien para una ONG o una fundación, pero el periodismo es otra cosa. Con esto del cambio climático, parte del problema es que nos pilla muy lejos. ¿Cómo conseguiríamos hacerlo más interesante? Pues no sabría decirte.

Entonces, ¿cómo se logra que los ciudadanos tengan interés por las migraciones y exijan información de calidad sobre ellas?

Ofreciendo algo mejor. A la gente le gusta la inmediatez porque es lo que se da ahora, pero la gente no es tonta tampoco, tiene criterio. Se han hecho experimentos en el New York Times de duplicar el sueldo de sus fotógrafos, contratar nuevos periodistas, y es el periódico que más suscriptores ha ganado en los últimos meses. Mientras todos los demás periódicos están en caída libre, ellos están ganado suscriptores, ¿por qué? Porque producen mejores contenidos. Si se apostara más por contenidos buenos, la gente sabría valorarlo y entonces los acabaría consumiendo de nuevo.

Antes de poner fin a la entrevista y partir en Bicimad, Marín concluye con esta reflexión:

“Hay un millón de proyectos periodísticos que no tienen difusión, que no van a ningún lado. No vale con hacerlo, tienes que luchar también por contarlo. Hacerlo atractivo, hacer que la gente se entere: no te sirve de nada hacer una investigación súper compleja si nadie la entiende, ni siquiera tus compañeros en la oficina, pues es un fracaso”.

Tratar el tema migratorio de una manera responsable es complicado, principalmente porque es caro y la industria del periodismo está destinando su capital a tratar otros temas más cercanos e inmediatos. Paralelamente, la lejanía del tema migratorio hace que el público tenga muy complicado empatizar con el mismo. Por eso se deben crear nuevas narrativas migratorias y, sobre todo, realizar una inversión por parte de los medios, para desarrollar informaciones de calidad sobre el fenómeno migratorio y presentarlas de manera relevante y atractiva para el público con el fin de lograr la difusión y la visibilidad que merecen.