Opinion · Con M de

Salvini, el caballo ganador de Bannon para las elecciones europeas

Matteo Salvini, ministro del Interior y vicepresidente de Italia. Foto: Confartigianato Imprese / CC BY-NC-SA 2.0
Matteo Salvini, ministro del Interior y vicepresidente de Italia. Foto: Confartigianato Imprese / CC BY-NC-SA 2.0

Álvaro Hervás (@AlvaroSoze) / Fundación porCausa

Italia es considerada en el ámbito de las ciencias políticas como un ‘laboratorio’, debido a la emergencia de experimentos que luego se han consolidado y extendido a otros lugares. Por poner dos ejemplos de sobra conocidos: allí se conformó el fascismo, como una tercera vía frente al liberalismo y el comunismo; también surgió en este territorio un tipo de figura que maridaba al empresario y al político, Silvio Berlusconi. Dentro del marco que supuso la elaboración del informe La Franquicia Antimigración de la Fundación porCausa, la elección de Italia como estudio de caso responde a esta condición de “sala de pruebas”, en este caso por estar gobernada por una coalición formada por la Liga (anterior Liga Norte) y por el Movimiento 5 Estrellas, dos formaciones opuestas en muchos aspectos, pero a las que les une su crítica a los partidos tradicionales y las élites económicas; y su rechazo a la inmigración. Además, el líder de la Liga, ministro de Interior y vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, se ha erigido como el principal referente del movimiento nacionalpopulista a escala europea con la conformación de la Alianza Europea de los Pueblos y las Naciones.

La condición de Italia de Frontera Sur y, por tanto, punto de acceso al continente para los flujos migratorios, la sitúa como un lugar idóneo para observar el impacto sociopolítico de la crisis de acogida de refugiados de Oriente Medio. Es uno de los factores principales que ha posibilitado la llegada al poder del populismo xenófobo. Otra de ellas es que es uno de los países más afectados por la crisis económica de 2008, con el consecuente crecimiento de la desigualdad (más de tres millones de familias están en situación de pobreza) y la precarización del trabajo. Ambos aspectos están relacionados ya que, ahora mismo, tener un trabajo en Italia no asegura salir de la pobreza. La carencia de soluciones por parte de los diversos gobiernos ante estas problemáticas derivó en una crisis de representación de las instituciones y de los partidos de masas tradicionales, basados en el eje derecha-izquierda.

Italia comenzó a ser un país receptor de migración desde la década de 1990, cuando los países del norte de Europa elaboraron políticas más restrictivas para la inmigración. El gobierno de Italia carecía de legislación para atender la cuestión migratoria y fue elaborando leyes basadas en las particularidades del momento, sin elaborar ningún plan estructurado. Pese a que la mayor parte de la población migrante que llegaba hasta Italia era inmigración comunitaria, el foco comenzó a ponerse sobre la población no comunitaria. Este enfoque estuvo presente en gobiernos de diversas ideologías, que siguieron una tendencia discriminatoria hacia las personas migrantes y vincularon su presencia a cuestiones de seguridad. Por tanto, el ‘Decreto Salvini’ (un decreto en materia de seguridad e inmigración que endurece las condiciones para los solicitantes de asilo, limita la protección de los inmigrantes vulnerables y facilita las expulsiones) no es un elemento disruptivo sino la continuación de una tendencia de gobiernos anteriores que contribuye a legitimar la xenofobia como política pública. La cuestión migratoria para la población italiana se convirtió en una de las principales preocupaciones, según revelaron diversas encuestas. En esto influyó mucho la percepción de la inmigración, que para los italianos suponía más del 30% de la población total cuando en realidad no alcanza el 10%. Este compendio de factores se vio canalizado en la encuesta de Swg de enero de 2018, que revelaba que “una línea dura contra los inmigrantes” podía suponer el 30% del apoyo electoral.

Estas circunstancias fueron las claves para la elaboración de la estrategia política de Salvini y lo que determinó su discurso. Es el marco sobre el que se entienden eslóganes como “los italianos primero”, además de la réplica de la campaña de Trump en Estados Unidos. La pretensión era juntar tres aspectos en uno solo: economía, migraciones y seguridad. Para ello, presentó el contexto italiano como una lucha por unos recursos escasos, en el que la presencia “masiva” de migrantes había supuesto la precarización del trabajo y que los pocos recursos iban destinados para ellos en forma de ayudas sociales, marginando a la población italiana, lo que generaba conflictos sociales. Este discurso ha llegado al punto de justificar ataques racistas como el llevado a cabo por Luca Traini en febrero de 2018, candidato de la Liga a las elecciones municipales de 2017.

Sin embargo, a pesar de que la población migrante ha sido el principal punto sobre el que Salvini desarrolló su ataque, no ha sido el único. El establishment, tanto italiano como europeo, también suponía un enemigo para el “pueblo italiano”. En este punto es donde se puede apreciar de mejor manera la influencia de Steve Bannon: en cómo ha sido el viraje de la Liga y de Salvini. En un primer momento, Salvini abogaba por una salida de la UE siguiendo el paso marcado por el Brexit, criticando muy duramente a la UE en su discurso y cómo había influido para mal en la población italiana. Llegó hasta el punto de catalogar al Euro como “un crimen contra la humanidad”.

Bannon comienza a asesorar a Salvini y éste cambia su discurso radicalmente. Ya no quiere salirse de la UE, sino transformarla profundamente desde dentro. La visión que tiene sobre lo que debería ser la UE (en múltiples aspectos), es lo que le lleva a ocupar una posición de oposición al bloque Merkel-Macron. Especialmente sonada fue su discusión con Jean Asselborn, ministro de Asuntos Exteriores e Inmigración de Luxemburgo, durante la conferencia sobre migración de Viena en septiembre de 2018. No obstante, no ha sido el único punto de tensión respecto a la cuestión migratoria, ya que la Operación Sofía desplegada por la UE y destinada a combatir las redes de tráfico de personas que operan en el Mediterráneo Central ha generado conflicto entre Italia y el resto de la UE. El acuerdo respecto a esta operación establecía que los migrantes rescatados fueran llevados a los puertos de Italia, punto al que Salvini se ha negado constantemente y motivo por el que amenazó en numerosas ocasiones con salirse. Debido a la negativa del resto de miembros a que los puertos de rescate fueran rotativos, Salvini cerró los puertos a los barcos de rescate como el Aquarius.

La influencia de Bannon no sólo se ha visto en cómo ha cambiado la perspectiva de Salvini respecto a la UE, sino que también hay que destacar cómo la Lega pasa de ser un partido que buscaba la independencia de la región de Padania (al norte del país y una de las zonas más ricas) y que en su momento le llevó a apoyar la independencia de Cataluña, a ser un partido nacionalista italiano. Salvini, por tanto, renuncia a los principios fundacionales de su partido para seguir los designios de la estrategia elaborada por Bannon con tal de que esta le catapulte al poder. Asimismo, la influencia de Bannon incidió en que Salvini aceptase formar gobierno con el M5S, en lugar de formar gobierno junto a la coalición centro-derecha con la que se presentó a las elecciones, y en la que compartía espacio con Berlusconi.

Salvini, como decíamos, se ha erigido como el líder del movimiento populista xenófobo europeo. Esto le ha llevado a un tour por distintos países buscando diversos apoyos con el que formar una gran coalición en el europarlamento que sirva para bloquear las propuestas más progresistas y a su vez, colocar a partidarios de sus ideas en puestos claves de las instituciones europeas. El final de este tour tuvo lugar el pasado 18 de mayo en un mitin en Milán que contó con la presencia destacada de Marine Le Pen y Geert Wilders, y un total de 11 formaciones políticas de diversos países de Europa acudieron a coronarlo como cabeza de la Alianza Europea de los Pueblos y las Naciones. Aprovechando su creciente popularidad en Italia, ha elaborado una estrategia en la que ha ofrecido su imagen para captar votos para las elecciones, jugando en diversos momentos con la ambigüedad de salirse de sus funciones en el gobierno italiano para liderar la coalición populista xenófoba en Europa.

Su papel es clave de cara a estas elecciones porque pretende configurar un bloque que sirva para luchar contra el ideal de la UE de globalización e integración dentro de la diversidad. Busca que, con la creciente ola de populismo xenófobo que se ha instalado dentro de múltiples países europeos, puedan aglutinar los votos suficientes para alcanzar un gran número de eurodiputados. El concepto que trabaja su discurso es “acabar con el establishment europeo” que ha permitido y ha sido incapaz de poner remedio a las problemáticas que tienen las poblaciones europeas. En su discurso desarrolla la idea de que son los adecuados porque son “outsiders” (pese a que la mayoría de ellos llevan viviendo de la política muchos años) y que no les temblará la mano para erradicar uno de los principales problemas de Europa, que es la recepción de inmigrantes de África y Oriente Medio. Una política muy restrictiva en materia migratoria incidirá en que se solucionen los problemas de seguridad (por ejemplo, el terrorismo yihadista) y la mejora sustancial de la economía al poder destinar los recursos dedicados a las migraciones para cuestiones “de vital importancia” para las poblaciones europeas. Sin embargo, lo que nos muestra la realidad es que los únicos intereses que posee es sustituir un establishment por otro que esté más acorde a sus intereses y auparse al poder. Todo lo demás es pura retórica populista para poder captar la mayor cantidad de votos.