Opinion · Con M de

Ante el color de los demás

Por Natália de Oliveira Ramos (@nataliaperiod)

En tiempos de explotación de imágenes de los cadáveres de Valeria y Aylan Kurdi, un proyecto fotográfico evidencia la identidad cultural de los refugiados de Nigeria y Senegal viviendo en Brasil.

 Durante 400 años, más de 5,8 millones de esclavos negros africanos desembarcaron en los puertos brasileños, casi 13 veces más que en EEUU, marcando un récord histórico. Este flujo excepcional entre África y Brasil se mantiene hoy en día pero a través de la incorporación de 4.785 mil refugiados subsaharianos que llegan huyendo de las guerras y de las persecuciones, según el último informe del Comité Nacional para los Refugiados (2017). La mayoría proviene de Angola (2 mil) y Senegal (1,2 mil). El recuento no incluye a aquellos en situación irregular. 

Hay refugiados africanos esparcidos por los cuatro costados de Brasil. Pero en la ciudad de São Paulo se encuentra el mayor número. Esta metrópoli es la más próspera de América Latina, con acceso al principal aeropuerto internacional de la región y una población que, desde su fundación, abarca personas culturalmente diversas. En este ambiente cosmopolita, los refugiados ahora mantienen viva la cultura a diferencia de sus antepasados, que no tuvieron ni siquiera el derecho de mantener sus nombres y apellidos de origen. Este escenario, el pasado mes de noviembre el fotógrafo paulista Diego Padgurschi decidió enfocar su cámara para humanizar los refugiados, retratándoles en actividades que expresan su identidad como pueblo africano en territorio extranjero. Su mirada nos muestra quienes son estos ‘Nuevos Brasileños’. 

Foto: Diego Padgurschi.
Foto: Diego Padgurschi.

Padgurschi fotografía para los medios de comunicación más tradicionales de Brasil. “Muchos fotoperiodistas dedican sus proyectos a denunciar y retratar esta que es la mayor crisis humanitaria de la historia. Ellos cumplen su papel al hacerlo con mucho coraje y persistencia”, evalúa. Para su proyecto, optó por retratar a los inmigrantes y refugiados fuera de los ambientes de vulnerabilidad. Él esperaba a que salieran de la iglesia los domingos por la mañana: “Intenté dirigir las poses. Pero ellos se ponían a posar con las manos extendidas o mirando hacia al cielo”, recuerda el fotógrafo. Son retratos individuales, o con amigos o en parejas y todos con piezas de ropas estampadas y coloridas – una característica de los tejidos en la cultura africana. La tela de las prendas resultó en “fotos que los participantes quisieron guardar”, dijo Padgurschi haciendo mención a la situación antagónica con los siglos de esclavitud en Brasil (1500-1888). 

Posando con colores: proyecto fotográfico busca visibilizar cultura africana. Foto: Diego Padgurschi:
Posando con colores: Este proyecto fotográfico busca visibilizar la cultura africana. Foto: Diego Padgurschi.

Aunque haya apostado en el cambio de narrativa a la hora de desarrollar el proyecto ‘Nuevos Brasileños’, el fotógrafo defiende las publicaciones que denuncian las violaciones de derechos humanos que sufren los inmigrantes en territorio brasileño. Las “imágenes maravillosamente tristes”, como él define este tipo de contenido, son, desde su punto de vista, necesarias para impulsar cambios en el desarrollo de las políticas públicas dirigidas a la acogida de las personas desplazadas

Foto: Diego Padgurschi.
Foto: Diego Padgurschi.

¿Publicar o no publicar? Es un debate recurrente en la prensa contemporánea y más en lo relativo a los temas migratorios. La polémica más reciente fue sobre la imagen de los los cadáveres de Óscar Alberto Martínez Ramírez y su hija Valeria, que murieron ahogados cuando intentaban llegar a EEUU, en junio pasado. Sobre la emblemática foto del niño sirio Aylan Kurdi, cuenta que “cuando yo todavía era editor de fotografía de la Folha de S. Paulo estuve en contra de la publicación de la foto en la portada del periódico, tal vez influenciado por el hecho de tener un hijo de la misma edad. Después llegué a la conclusión de que la imagen era necesaria para, quizá, cambiar algo en la acogida de los inmigrantes en Europa”, recuerda el fotógrafo, para añadir enseguida: “Hoy veo que nada ha cambiado. Sólo explotamos la imagen triste y trágica de aquel pobre niño”.

En la jornada hacia otros continentes, muchas veces los supervivientes están expuestos a las más variadas situaciones de vulnerabilidad, como trabajo esclavo y explotación sexual. En el panorama social brasileño, aquellos de origen subsahariano tienen de afrontar la desigualdad racial entre negros y blancos. En el mercado del trabajo se enfrentan a más dificultades en el ascenso laboral, en la igualdad salarial y son más vulnerables al acoso moral, afirma el Ministerio Público del Trabajo de Brasil. 

Foto: Diego Padgurschi.
Foto: Diego Padgurschi.

De acuerdo con el Atlas de la Violencia 2017, la población negra también corresponde a la mayoría (78,9%) del 10% de los individuos con más probabilidades de ser víctimas de homicidios. “Desafortunadamente, muchos brasileños tienen una visión distorsionada sobre estas personas. Todos nosotros somos hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. Cargamos en nuestro apellido esta herencia. Discriminar a los nuevos inmigrantes es una gran injusticia con nuestra propia historia y cultura”, analiza Padgurschi – que lleva parte de esa historia en su apellido.

Foto: Diego Padgurschi.
Foto: Diego Padgurschi.