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“Las migraciones mal gestionadas generan monstruos”

Emigrantes españoles. Foto: Manuel Iglesias / EFE.
Emigrantes españoles. Foto: Manuel Iglesias / EFE.

Alba Zamudio // En la década de los 60, el 50% de la población extremeña se vio obligada a emigrar. Quizás por ello, lo que une a Extremadura a las migraciones no es una cuestión exclusivamente ética, es un asunto de empatía, explica Ángel Calle, director de la agencia extremeña de Cooperación, AEXCID. Pero además, para el técnico en cooperación, sensibilizar y garantizar el derecho a migrar dignamente se plantea como el antídoto “ante los intolerantes y xenófobos”. Calle lo tiene claro: el resultado de “migraciones mal gestionadas generan monstruos como los que ya estamos viendo”, alude en referencia al auge de partidos de ultraderecha.

En este sentido, el director defiende el papel de la migración como uno de los factores de desarrollo de las comunidades de origen. Para materializarlo, las líneas de acción de la cooperación deben favorecer una concordancia positiva entre cooperación y migración. Las estrategias propuestas desde las AEXCID buscan “incidir en el origen de las migraciones y colaborar en el establecimiento de corredores humanitarios seguros, a la vez que se trabaja en las fronteras y garantiza el derecho al asilo”, explica el responsable de la AEXCID. Desde su departamento, para conseguir cercanía con la ciudadanía ante unos problemas a veces tan lejanos, desarrollan propuestas en el ámbito de la cooperación que sean fácilmente identificable por la población extremeña, basadas en tres ámbitos estratégicos: “feminismo y desarrollo, sostenibilidad y cuidado de la vida, y movilidad humana”. Aparte de la rememoración de su historia, repleta de aventureros, exploradores y otras muchas personas que se vieron forzadas a buscarse la vida tanto en España como fuera. 

Porque aunque no guste, las migraciones existen y existirán siempre; vivimos en un constante flujo de movimiento. Desde el año 2000, la proporción de personas migrantes han venido creciendo hasta situarse en el 3,3% de la población mundial, según datos de la OIM. Sin embargo, cómo se hace y se hará dependerá en gran parte de su gestión, aseveran los expertos. Frenarlas no es una opción para el técnico de cooperación y desarrollo, quien apuesta por “una gestión humana y legal, que sea enriquecedora y favorable tanto para la sociedad de acogida, como la de origen”.

Calle asegura que una de las claves es crear alianza con los medios, lo que ha dado pie al impulso de herramientas como el Congreso Internacional de Periodismo de Migraciones. “Explicar las migraciones no es una tarea fácil, por ello es necesario establecer vínculos con los profesionales de la comunicación, los que saben narrar. Y es que cuando se dan las condiciones en las que cala el discurso fascista, es fundamental las habilidades de los medios. El periodismo tiene esta especial responsabilidad ante un tema que se presenta como el gran debate del siglo XXI, tanto nivel institucional como entre la ciudadanía”, reafirma el director.

Aparte, la AEXCID participa en el Observatorio Internacional de Migraciones Forzadas, Frontera y Asilo, y mantienen un convenio con Portugal que les ha permitido diluir la frontera divisoria con el país vecino. Su estrategia pro migración les ha llevado trabajar también con Marruecos y Senegal, otorgando a sus habitantes el poder de diseñar las líneas de intervención en sus propios territorios. En ambos casos, los participantes se convirtieron en agentes de desarrollo desde la comunidad extremeña. Como protagonistas, además de formular proyectos, participan en formaciones agrarias que les permiten complementar sus conocimientos adquiridos. Sea como fuere, la cooperación transformada en ayuda técnica puede subsanar una de las barreras del progreso económico. En esta ocasión, en forma de conocimiento tecnológico para maximizar los beneficios en la producción agrícola. Sin embargo, el “desarrollo” tiene implicaciones más complejas de abordar y que requiere el estudio de casos específicos, comprender su naturaleza e identificar las barreras. Además, el desarrollo no es exclusivamente un criterio económico, es la garantía de oportunidades como vivienda, salud y educación, entre otras. Suponer desde un país de Occidente lo que otros territorios necesitan supone caer en la complacencia occidental. Dialogar es fundamental, pero más lo es escuchar. Pongámoslo en práctica.

Alba Zamudio es periodista en Fundación porCausa.