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José Naranjo: “Es un error no entender lo importante que es y va a ser África”

mapa áfrica. João Silas / Unsplash
João Silas / Unsplash

Diana Moreno (@_diana_moreno_)

Para narrar las migraciones africanas, el periodista José Naranjo (Telde, 1971) hizo un viaje a la inversa. En los años 90, él cubría la llegada de pateras (o “barquillas”, como las llamaban allí) a las costas de Fuerteventura. Un día decidió que para hablar de ese gran tema que eran las migraciones no podía quedarse en la playa contando muertos: tenía que llegar al continente. Y eso hizo. Comenzó viajando al Sáhara Occidental, y de ahí al sur de Marruecos; más adelante, a medida que los flujos iban cambiando, visitó Mali, Senegal… “Descubrí que había una realidad mucho más allá del tema migratorio, mucho más allá de las razones que llevan a los jóvenes a emigrar”, recuerda. Una realidad, descubrió, que no se estaba contando. 

Desde entonces, persiguiendo esa realidad tan cercana y lejana al mismo tiempo, Naranjo lleva ocho años viviendo en África y 15 viajando por el continente olvidado, en una búsqueda continua de historias. Se ha convertido en uno de los mejores corresponsales españoles en el continente y es colaborador de medios como El País. Este miércoles presentó en la sede de la Fundación porCausa su nuevo libro El río que desafía al desierto (Ed. Azulia), una colección de esas historias recolectadas a lo largo de un año hechas de sus viajes por países como Senegal, Malí, Chad, Liberia, Gambia o Ghana; de charlas con sus vecinos e historias que hubieran quedado invisibilizadas. 

“El título del libro es una metáfora de esos africanos y africanas que pese a las circunstancias adversas salen adelante”

“No he necesitado ir a lugares muy lejanos para encontrar las historias”, dijo. El sugerente título del libro está inspirado en el río Níger, que corta en dos el desierto del Sáhara, pero además, explica, es “una metáfora de esos africanos y africanas que pese a las circunstancias adversas, salen adelante”. 

José Naranjo y David Jiménez en la presentación del libro / Foto: José Bautista
José Naranjo y David Jiménez en la presentación del libro / Foto: José Bautista

En defensa del «periodismo pausado»

Al final del camino de tierra suele esconderse una buena historia: es una frase extraída del libro que, además, define una forma de ser y hacer periodismo, la de Naranjo. “Yo creo que el periodismo debería huir de las grandes avenidas donde están todos los focos puestos, y buscar los pequeños callejones, donde está la gente que no suele aparece en los medios de comunicación”, dice el autor. Para él, en cada persona hay una historia que contar. “Hay que tener el tiempo para sentarse, escuchar, compartir… Este libro es un humilde intento de volver a eso, al periodismo pausado”. 

«La tendencia a ocultar y deshumanizar a África durante siglos es una herencia poderosa que llega hasta nuestros días»

Una pausa que es un lujo en la profesión, ya que ha ido perdiéndose en los últimos tiempos. Entre otras cosas, por culpa de la precariedad del oficio: “Yo he visto a compañeros trabajar por 30 euros la pieza en contexto de conflicto”, dice. “El periodismo de ir a los lugares, estar tiempo por allí, pasar tiempo con la gente… está desapareciendo”, ha confirmado David Jiménez, periodista y ex director de El Mundo, que también fue reportero y que acompañó a Naranjo el miércoles en la presentación del libro. Jiménez ha aprovechado el encuentro para reflexionar sobre lo mal que el periodismo ha contado África siempre: los estereotipos, los lugares comunes, etc. Para Naranjo, “es un trágico error no entender lo importante que África es y va a ser”: la tendencia a ocultar y deshumanizar a África durante siglos es una herencia poderosa que llega hasta nuestros días.

Hospitalidad frente a la Europa fortaleza

Por eso, entre otras cosas, cuesta que los medios de comunicación españoles se interesen de lo que ocurre en África. Es difícil relatar el continente si no es hablando de cosas como el terrorismo, la violencia o el hambre. Incluso si se habla de epidemias como el ébola sólo lo hacemos cuando ya han llegado a Europa. ¿Qué otras historias existen, más difíciles de hacer llegar? “Las que rompen con esa visión”, dice Naranjo: “las que hablan de un África más emergente, las que obligan a ese editor a entender otra realidad”. 

Sin embargo, él dice haber notado una tendencia positiva en los últimos años. Habla de sensibilidades que parten de iniciativas de medios o editores concretos, más que un cambio de sistema, y menciona blogs como África no es un país o la labor de divulgación de Casa África

«Las vallas de Ceuta y Melilla contradicen el sentido de la hospitalidad que he aprendido en África»

Sin embargo, temas como las migraciones siguen contándose de forma distorsionada. “Europa es una fortaleza cada vez más blindada e inaccesible”, dice Naranjo. Para él, cosas como las cuchillas en las vallas de Ceuta y Melilla, las patrulleras de la Guardia Civil que boicotean los rescates en el Mediterráneo en aguas de Mauritania y Senegal o el marco jurídico legal que expulsa a las personas contravienen el mínimo sentido de la hospitalidad, que es precisamente la lección que él ha aprendido en África: “Siempre me han tratado muy bien, nunca me ha faltado una cama o un plato de comida allí donde haya ido… y sin embargo nosotros a la gente la tratamos a patadas”, dice. “Como sociedad tenemos que hacer autocrítica”.