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¿Dónde está Hernán Cortés?

Hernán Cortés. CC: Dominio público
Hernán Cortés. CC: Dominio público

Jana Kluiber (@JanaKluiber)

El 2 de diciembre de 1547 murió Hernán Cortés; quizá, tras Cristóbal Colón, la figura más conocida de la historia de la expansión del antiguo Imperio español en el continente americano. Se podría pensar que su muerte marcaría el fin de sus viajes, pero la historia tuvo otros planes: sus restos mortales fueron trasladados ocho veces, hasta que finalmente encontraron su lugar eterno en la pared del Templo del Hospital de Jesús Nazareno en la Ciudad de México en 1836. Allí, Cortés descansa en paz hasta hoy en día.

Tumba de Hernán Cortés. CC: Dominio público
Tumba de Hernán Cortés. CC: Dominio público

Su tumba está marcada por una placa de bronce con su escudo de armas y la inscripción “HERNÁN CORTÉS. 1485-1547”. Quizá sea porque su contemporáneo Colón se llevó toda la fama por el ‘descubrimiento’ de América pero, juzgando por las sepulturas, francamente, Cortés parece una persona olvidada por la historia.

Menos mal que Amazon Prime se encargó de recordarlo debidamente con su nueva producción, ‘Hernán. El nombre de la conquista’, que se ha estrenado este 21 de noviembre con ocasión del 500 aniversario de su llegada a la costa mexicana. Los productores afirman que el propósito es presentar a la figura polémica de Cortés desde diferentes perspectivas porque, como todos sabemos, la historia depende de quién la cuenta. En este caso, la cuenta Amazon Prime, que por mucho que relate cada capítulo a través de otra figura lo hace con el fin de crear un producto de entretenimiento que devuelva los 1.5 millones de dólares que ha costado la producción de cada (!!!) episodio de la serie. Por lo tanto, no es de extrañar que la trama se enfoque en la relación amorosa entre Cortés y su traductora Malinche y los efectos especiales creados por la empresa ‘El Ranchito’, que ya demostró sus habilidades en la creación de los reinos de Game of Thrones. Sirviéndose de estos ingredientes básicos de éxito, condimentados con actores conocidos y el misterio que nos provocan los hechos históricos, la serie tiene todo el potencial para complacer el gusto actual y convertirse en el nuevo –y, en el mercado español, el primer– éxito de Amazon Prime.

En resumen, ‘Hernán’ no va a decepcionar a quienes quieren pasar un rato entretenido. Quienes se esperaban una aportación al debate sobre la historia que vincula Europa y las Américas sí podrían salir un poco amargados. Una vez más, toca hacerse su propio panorama de los sucesos. Porque siempre hay que tener mucho cuidado cuando alguien nos quiere contar su versión de la historia con tanta persistencia. No vaya a ser que acabemos como Hernán, sumergido en una ideología que le prometió grandes emociones y riqueza, ambas haciéndolo ciego a la injusticia y violencia implicada en sus expediciones.

¿O ya es demasiado tarde?

La ideología de la Conquista se basó en la premisa que hacía falta llevar la religión cristiana y la civilización europea a la población autóctona porque los europeos lo consideraban un modelo mejor. Se estableció una narrativa que separaba los europeos de ‘los otros’, los indígenas, que, asimismo, justificaba la violencia y la dominación. 

Hoy nos encontramos frente a una narrativa parecida. Esta vez, establece una brecha entre ‘nosotros’, los europeos, frente a ‘ellos’, los migrantes, que nos hace creer que no tenemos nada en común. Eso nos permite escuchar noticias sobre fronteras cerradas y las realidades terribles que producen sin implicarnos demasiado.

Aunque había un tiempo, hace unos 500 años, en el que nosotros, los españoles, descendientes de los fenicios, celtos, íberos, varias tribus germánicas, romanos y árabes que formaron la población de la península ibérica, fuimos en grandes números a las Américas. Muchos se quedaron, junto a la población indígena, mezclándose con ella, convirtiéndose así en este tejido diverso en el que consiste la ciudadanía de los diferentes países de Latinoamérica hoy. Se podrían enumerar muchos movimientos más, pero en realidad, no hace falta recurrir a la historia. Si miramos a nuestro alrededor, ¿cuántas personas encontramos que todavía viven en el mismo lugar en el que nacieron? ¿Y que nunca se han movido a otra parte, aunque fuera por un tiempo?

Por lo tanto, todos somos migrantes. Algunos, como Hernán Cortés, incluso hasta después de su muerte.