Okenve no quiere el asilo

Fotografía de Alfredo Okenwe / Jaime Iglesias, Grupo de Acción de Amnistía Internacional Pontevedra
Fotografía de Alfredo Okenwe / Jaime Iglesias, Grupo de Acción de Amnistía Internacional Pontevedra
  • El profesor y activista pro Derechos Humanos, Alfredo Okenve, ha luchado toda su vida por alcanzar la democracia en su país, Guinea Ecuatorial. Hoy vive exiliado en España porque su vida peligra.

Coco Vecino

Las manos de Alfredo Okenve Ndoho parecen las de un veinteañero. Pero su piel, negra y brillante, sabe lo que se siente cuando se acaba el dolor de los golpes y los cortes: nada. Como dormido, el cuerpo se deja llevar para que ya no se sufra más. “Por fuera, pareces muerto”, dice. Esto es lo que le salvó la vida cuando un grupo de cuatro hombres enviados por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, le apresaron a las puertas de su casa y le llevaron al bosque para hacerle desaparecer

Llevaban una semana vigilando sus pasos pero claro, eso es algo que supo después. Esta es solo la primera paliza casi mortal de unas cuantas, de un paso por la cárcel (la “Guantánamo” en Malabo, “la menos mala”, aclara), y de parte de una historia que bien podría ser un guión al más puro estilo 13 horas, los soldados secretos de Bengasi. Pero no es una película, es la vida real de un profesor de universidad que, consciente de la posición de cierto privilegio que le daba su nivel de estudios, se unió a unos pocos compañeros de su época de instituto y crearon juntos el Centro de Estudios e Iniciativas para el Desenvolvimiento (CEID), una ONG legal en Guinea Ecuatorial, que durante 20 años ha trabajado por mejorar las duras condiciones de un país amordazado por el terror y la violencia infligido por la extensa, corrupta y sádica estirpe Nguema. 

Okenve lleva cuatro meses viviendo en España, pero se niega a solicitar el asilo: “No quiero ser asilado, yo quiero una Guinea libre y voy seguir trabajando para conseguirlo”, dice. 

Obiang creía que ya lo había matado 

Para el profesor Okenve, el presidente ecuatoguineano “actúa con total impunidad sin que pase nada, la gente vive con miedo y no es infundado”. En la primera época con su tío, Macías Nguema, se hacían ejecuciones en la calle, recuerda. “Ahora ya no, pero solo mencionar lo que pasaba en los 70 es suficiente”. Obiang Nguema llegó al poder asesinando a su propio tío en 1979 y durante estos 40 años ha mantenido una tremenda represión interna tapada por una falsa participación activa en las reuniones internacionales. 

“Los jóvenes pecan de ingenuidad porque creen que él [Obiang] trajo cierta flexibilidad. En las cárceles no hay garantías, empezando por las condiciones higiénicas”. Y recuerda que hay dos ecuatoguineanos con nacionalidad española que están secuestrados ahora en Guinea Ecuatorial. El secuestro en el exterior está a la orden del día, “el mayor sitio donde secuestra es en África, que es donde hay gobiernos amigos. Llegan con el avión presidencial y eso impone miedo a toda la sociedad”. Okenve reconoce que su gobierno sigue sus pasos en España aunque cree que no se atrevería a actuar sobre el terreno como pasa en África. 

Reconocido con el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y Estado de Derecho 2019, durante el anuncio de los 15 galardonados, los ministros para Europa y de Asuntos Exteriores de francés y alemán, Jean-Yves Le Drian y Heiko Maas, declararon que “honrándolos a ellos, nuestros dos países honran también a todos los defensores de los derechos cuya actividad se ve ignorada y entorpecida demasiado a menudo”. Sin embargo, Okenve no pudo asistir al acto de entrega. Las legaciones europeas en Guinea Ecuatorial felicitaron al gobierno africano por contar con un representante de la sociedad civil de tal valor humano. Obiang respondió agradecido y se manifestó entusiasmado por el honor otorgado a Okenve, pero una vez colgado el teléfono ordenó la captura del activista (al que creía muerto), al que secuestraron y embarcaron en un avión militar de vuelta a Bata. “Esa orden solo la pudieron dar el presidente Obiang o su hijo el vicepresidente, nadie más que ellos tiene poder para usar un avión del Ejército”, dice.

¿Dónde está España?

“Existen elementos de continuidad entre la colonia, que fue una provincia española, y el Gobierno actual de Guinea Ecuatorial. La gente pidió la independencia porque no había libertades”, dice Okenve. La independencia del país africano se hace de muy mala manera, se encargó Fraga Iribarne. En aquellas primeras elecciones ganó el más nacionalista, el que hizo un discurso radical pero estaba trabajando en la Administración de Guinea Ecuatorial durante la colonia franquista. En el gobierno español había una división, los conservadores y que tenían negocios como Carrero blanco y los aperturistas que pensaban que podrían ir a la ONU y pedir Gibraltar. Hubo un golpe de estado pero salió muy mal. La Guardia Civil seguía allí”, añade. 

Paradógicamente Guinea Ecuatorial forma parte de la Unión Africana, así que está sujeta al dictamen de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, tribunal de índole regional homólogo del europeo o el interamericano. Sin embargo, y a pesar de los abusos constatados por la comunidad internacional, Guinea Ecuatorial no cuenta con ningún litigio abierto en la Corte ni figura que lo haya tenido en el pasado. Tampoco se dirige hacia el gobierno ecuatoguineano ninguna recomendación. 

Petróleo, transnacionales y embajadas

Cuatro embajadas se involucraron en muy distintos niveles en ponerle a salvo. Alemania, Francia, EEUU y, en la sombra para evitar significarse España, que le facilitó en tiempo récord el visado. Los intereses de todos estos países en Guinea Ecuatorial son más que evidentes desde que se convirtiera tercer productor se hidrocarburos del África subsahariana en los últimos treinta años, la mayor parte gestionado por empresas extranjeras. A pesar de esta espiral de cierta dependencia, Guinea Ecuatorial cuenta con una refinería propia pero, a todos los efectos, no es nacional: es presidencial porque la fortuna está en manos de Obiang. “Guinea Ecuatorial está produciendo bastante petróleo y gas, Obiang es de los presidentes más ricos del mundo desde hace treinta años. Lo considera como su patrimonio personal”, explica Okenve.

Okenve inició junto a otros compañeros la Comisión de Transparencia de la Industria Extractiva en Guinea Ecuatorial. “Si los ingresos llegan de manera transparente mejorará el desarrollo del país. Para él [Obiang] la imagen internacional es muy importante y por eso el presidente quería añadirse a la iniciativa, ¡un gobierno cuya actividad se basa en la corrupción!”, dice con sarcasmo. El país centroafricano está suspendido de la Extractive Industries Transparency Initiative (EITI) por la situación política y social. Okenve está convencido: aclarar estos ingresos es vital como primer paso hacia una sociedad más justa. 

 

Educación de Amnistía Internacional Galicia ha hecho posible que este defensor de los Derechos Humanos haga una gira gallega por institutos y centros sociales para poner sobre la mesa la crisis de derecho que se vive en su país en la actualidad.