Los civiles olvidados de Idlib

Familia que ha huido de Iblid, Siria / Freedom House (CC BY 2.0)
Familia que ha huido de Iblid, Siria / Freedom House (CC BY 2.0)

Ayham al Sati (@ayham_greeb)

Repasamos la situación que se vive en Idlib, al norte de Siria, donde los civiles se enfrentan a la violencia que no cesa y donde el periodismo se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas

Imagina que un día los aviones de combate españoles bombardearan un estadio en el centro de Madrid o Barcelona. O que atacaran cada coche, autobús o moto que se mueve en la calle. ¿Imaginas que un avión de combate para un país como Francia o Inglaterra arrojara bombas sobre un mercado lleno de gente? Pues esto es un pequeño ejemplo de lo que el régimen sirio y su socio ruso están haciendo en la región de Idlib, al norte de Siria. 

Estas son las palabras del activista sirio Ahmed Mahmoud. Mahmoud es de Idlib, un área con una población de más de tres millones de personas, y donde las fuerzas de cooperación sirias y rusas bombardean con saña desde principios de abril de 2019 hasta hoy, diciendo estar luchando contra el terrorismo. 

"Se equivoca al pensar que los aviones de combate que bombardean Idlib están atacando allí a terroristas", agrega Mahmoud. Él vio con sus propios ojos los ataques de aviones de combate y helicópteros en áreas pobladas, como el lanzamiento de bombas de racimo a un grupo de jóvenes que jugaban en un estadio de fútbol en la ciudad de Saraqeb en Idlib, que dejó muchas víctimas y heridos. 

Algunos datos describen el sufrimiento de la región: La Red Siria de Derechos Humanos (una red que documenta violaciones en Siria), desde principios de abril hasta el 15 de septiembre, documentó que las bombas, armas incendiarias, bombas de racimo, cohetes cuneiformes y barriles explosivos resultaron en el asesinato de 1.012 civiles, incluidos 272 niños y 171 mujeres. Además, numerosos solicitantes de asilo fueron desplazados en la frontera turco-siria: el Grupo de Coordinación de Respuesta (organización que monitorea la situación humanitaria en el norte de Siria) cifró en 945.992 civiles las personas desplazados internamente de sus ciudades. Sin embargo, no hay estadísticas precisas debido a la violencia que no cesa. 

La palabra Idlib significa verde, debido a que es una zona de muchos olivos; ahora, sus árboles dan sombra al que huye del infierno del régimen en Siria. Ali Mustafa, de Idlib, ahora es uno de los desplazados forzados que residen en Daraa. "Nos obligaron a mudarnos de nuestras ciudades porque queríamos vivir con dignidad y nos negamos a matar y oprimir al régimen sirio contra nosotros", cuenta. Sin embargo, "aquí en Idlib la preocupación de las personas es el constante bombardeo y el miedo de ingresar al régimen sirio y cometer masacres". "Ahora estamos amenazados con el desplazamiento y fuera de estas áreas nuevamente debido a la intensidad de los bombardeos bárbaros por parte del régimen sirio y Rusia", añade. 

Los periodistas en Idlib también están bajo amenaza

Contar lo que sucede es un ejercicio muy arriesgado en Siria. De hecho, la profesión de periodismo en el país se ha convertido en una de las más peligrosas. Desde el comienzo de la guerra, cientos de ellos han sido detenidos, secuestrados o asesinados. Reporteros Sin Fronteras denuncia que en 2018 perdieron la vida en Siria 10 periodistas, y que muchos han sufrido intimidaciones tanto del ejército sirio como de grupos yihaidistas. Decenas de ellos han abandonado el país debido al avance de las tropas de al Assad por temor a ser detenidos, y son pocos los medios de comunicación que han sobrevivido a la revolución. 

En la región de Idlib, en los ocho meses que han transcurrido desde abril pasado hasta la fecha, docenas de periodistas que trabajan en Siria han sido objeto de violaciones como resultado de ataques directos por parte de la artillería del régimen o la aviación rusa. La Asociación de Periodistas Sirios, grupo local de libertad de prensa, contabiliza las agresiones sufridas por periodistas en la zona de Idlib. En 2019 denunciaron varios casos: en febrero, el reportero Ahmed al-Khatib, de la agencia Edlib Media Center, fue herido por metralla mientras cubría el bombardeo. En junio, en la ciudad de Kafr Houd, en Idlib, un misil disparado por un avión golpeó un camión que contenía combatientes del Ejército Libre de Idlib y mató al fotoperiodista sirio Amjad Hassan Bakir. En septiembre, el periodista sirio Ahmed Rahal, reportero del sitio web sirio pro-derechos civiles y pro-oposición Al-Dorar al-Shamia, fue secuestrado por el grupo militante Hayat Tahrir al-Sham, después de irrumpir en su casa. En noviembre, Abdul Hameed al-Yousef, fotógrafo y cámara de la oficina de medios pro derechos civiles Kafr Rumah, fue asesinado cuando las fuerzas que apoyan al presidente al-Assad bombardearon Kafr Rumah. El periodista estaba cubriendo los ataques aéreos rusos y el bombardeo de artillería del ejército sirio. 

Y el año 2018 no fue mejor, incluyendo otras muertes de reporteros mientras realizaban su trabajo y la detención, en junio, del periodista sirio Mohammed Fadl al-Janoudi, corresponsal de la Agencia de Noticias pro-oposición Qasioun, en el oeste de Idlib por el grupo militante Hayat Tahrir al-Sham

Muhammad al-Ahmad, periodista y activista de la provincia de Idlib, ha cubierto la escalada del bombardeo en Idlib, que comenzó desde principios de abril. Para Muhammad, "es bien sabido en Siria que no hay neutralización de los periodistas. Por el contrario, están principalmente en la lista del régimen, en un intento de ocultar los hechos y distorsionar los eventos". 

Los civiles en Idlib permanecen bajo los bombardeos que no dejan piedra ni árboles, después de que el mundo los haya olvidado y descrito como terroristas. 

Ayham al Sati es un periodista sirio refugiado en España y miembro de Fundación porCausa.