Munir Mohamedi, el portero que da esperanza a la juventud migrante

Munir Mohamedi con varios de los chicos / Asociación Marroquí
Munir Mohamedi posa con varios de los chicos / Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes

El futbolista del Málaga CF, junto al ex entrenador Abdullah Ben Barek y el ex jugador Sebastián Fernández Reyes (Basti), acuden a un encuentro con menores y jóvenes migrantes para animarles a que sigan luchando por sus sueños

Irene Quirante (@iquirante90)

Con determinación y esfuerzo, hasta los sueños más grandes pueden hacerse realidad. Este fue el mensaje de esperanza que ayer transmitió en persona el portero del Málaga CF, Munir Mohamedi, a la juventud migrante en Málaga. Fue en un encuentro que tuvo lugar en la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, organizado entre la ONG y la Fundación Málaga CF. Mohamedi estuvo acompañado por el consejero consultivo y ex seleccionador Abdullah Ben Barek, también de origen marroquí, y el ex futbolista malagueño Sebastián Fernández Reyes (Basti). Al encuentro asistieron casi un centenar de jóvenes migrantes –menores extranjeros no acompañados y extutelados- con la ilusión de conocer a las estrellas del fútbol, que se han convertido en referentes para muchos de estos chicos y chicas.

Los deportistas fueron recibidos entre aplausos y aprovecharon la cercanía del encuentro para dar sus mejores consejos a la juventud migrante: que no dejen de trabajar por lo que quieren y, sobre todo, que no se rindan en este proceso. El portero, también de origen marroquí, recalcó que son muchos los aspectos que tiene en común con estos jóvenes: "Venimos para buscarnos un futuro mejor, por nosotros y por nuestras familias", dijo. "Yo vengo del barrio, como vosotros, y he cometido muchos errores, pero he aprendido de ellos y con mucho esfuerzo he llegado hasta aquí", añadió Mohamedi.

"Yo vengo del barrio, como vosotros, y he cometido muchos errores, pero he aprendido de ellos y con mucho esfuerzo he llegado hasta aquí"

Para el futbolista, es un orgullo que tantos chicos y chicas vean en él un ejemplo de esfuerzo y sacrificio. "Por eso os digo que luchéis por vuestros sueños, que trabajéis para que vuestra gente se sienta orgullosa y para poner a nuestro país en lo más alto", les animó. 

En el caso de Ben Barek, como tantos menores y jóvenes migrantes, fue la necesidad de ayudar lo que le trajo hasta España cuando todavía no había cumplido la mayoría de edad. "Empecé muy joven a jugar al fútbol, pero tenía la ilusión de ayudar a mis padres y eso solo podía hacerlo jugando como profesional", explicó. Para Basti tampoco fueron fáciles los inicios, como recordó: "Yo también venía de una familia humilde y me acuerdo que me cogía cuatro autobuses para ir al campo de la Rosaleda y otros cuatro para volver, pero todo el esfuerzo ha merecido la pena".

Los jóvenes, que escucharon con atención las palabras de los deportistas, aprovecharon la ocasión para plantearles sus propias preguntas y conversar con ellos en un ambiente cercano y familiar. Principalmente, preguntas relacionadas sobre fútbol, sobre si prefiere jugar en Marruecos o en Málaga... pero también mostraron curiosidad por sus orígenes y por sus razones para venir a España. Para la gran mayoría, era la primera vez que estaban tan cerca de futbolistas a los que admiran. Y no podían dejar marchar a los jugadores sin antes inmortalizar este recuerdo en sus teléfonos mediante ‘selfies’, sobre todo con Munir Mohamedi, el más conocido entre la juventud por cuestión de edad.

Mohamed, de 18 años, es originario de Tetuán y participa en los talleres de la asociación. Para él, el encuentro fue muy especial: "Me gustó mucho conocerlos, sobre todo a Munir, porque son mis paisanos", dice. "Me alegro de que hayan llegado lejos y le damos las gracias por venir a estar con nosotros". Ahmed, de 19 años, también estuvo en el encuentro y de él rescata un mensaje: "Lo que más me gustó fue que nos dijeran que si alguien quiere, puede conseguirlo", dice.

Igual que las niñas y chicas jóvenes necesitan referentes femeninos, para estos jóvenes es muy positivo conocer historias de personas con orígenes similares a los suyos que han triunfado en sus profesiones, con experiencias migratorias exitosas, que les ofrezcan un modelo a seguir. Aunque con los móviles saturados de imágenes y vídeos, el mejor recuerdo que guardan estos chicos y chicas es imposible de registrar en sus dispositivos: la esperanza de comprobar que jóvenes como ellos también pudieron llegar a lo más alto. 

Irene Quirante es Responsable de Comunicación de la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes