Congelados de injusticia en la Cañada Real

Cañada Real
Fotografía tomada en la Cañada Real, por Nuria Álvarez

Nuria Álvarez Agüí (@Nuria_alvz) 

Cincuenta años de un barrio
surgido como otros barrios
y enlodado en mentiras
bajo la especulación del boom.
¡¡Viva la verdadera propiedad
privada nuestra!! mascullan
señores con trajes de ladrillo.
Generaciones de obreros de Cañada
levantan Madrid con sus manos.
Familias de tenderos con bocas
regatean los días y las frutas.
Recicladores del metal y el cartón
atesoran ilusiones en voz baja.
Y la policía ataca, una vez y otra.
En medio de la pandemia
un niño se pega a una vela.
Pero cae la nieve,
somos alegría salvaje
y nada más importa.
Para ayudar al coronavirus a elegir
la policía corta la electricidad
e inicia una tormenta de excusas.
Son las noches largos túneles
y la esperanza arde en cenizas.
Los vecinos de Cañada luchan
por la luz. Tiritan bajo tres mantas.
La gasolina es cara y no hay trabajo.
Dos horas de generador,
velas y hogueras en el suelo
y burlas de alumnos en la escuela.
Las concentraciones se suceden,
los niños pelean como adultos.
Un tipo de Vox se ríe en su cara
y alguno podría indignarse.
Pero cae la nieve,
somos alegría salvaje
y nada más importa.
¿Qué fue el Puente de Vallecas?
¿Y qué el orgullo vallecano?
¿Qué el Pozo del Tío Raimundo?
¿De qué pueblos venían,
qué rastrillos y olor a campo?
Cae la temperatura y el frío
es una espada de cristal.
La espada corta la carne y luego
hay manos azules para pobres,
miradas al suelo para pobres
y una ciudad con amnesia.
Si el 15M fue de todas
y la lucha es toda nuestra
podríamos entonces luchar juntas.
Pero cae la nieve,
somos alegría salvaje
y nada más importa.

 

Contexto: El barrio de la Cañada Real se formó a través de sucesivas olas migratorias, algunas procedentes de fuera de España. Situado al sureste de la capital madrileña, se trata de un asentamiento informal compuesto por viviendas de ladrillo o cemento, chabolas y edificios no residenciales. Sus habitantes han sido estigmatizados durante las últimas décadas; sin embargo el origen de este barrio no es diferente al de Palomeras Bajas, Orcasitas o El Pozo del Tío Raimundo.

Los cortes de luz desde el otoño de 2020 han afectado a los habitantes de los sectores 5 y 6 (pertenecientes a Rivas y Madrid respectivamente), unas 4.500 personas. Según los vecinos se deben a la instalación de limitadores de potencia eléctrica, mientras que la multinacional Naturgy los atribuye a sobrecargas por exceso de consumo. Si los desalojos forzosos por disciplina urbanística (2005-2012) se acompañaron de una ofensiva mediática y política contra los habitantes de Cañada, la ola de frío sin electricidad ha servido de ocasión para una ola de insultos por parte de la presidenta autonómica. El abandono institucional hacia los habitantes contradice el Pacto por la Cañada de 2017 por el que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid se comprometieron a regularizar sus casas o realojarlos.

Nuria Alvarez Agüí es doctoranda de antropología y autora de una investigación sobre la construcción del problema social de la Cañada Real.