El cumpleaños que lo cambia todo para Sheriff

Sheriff
Sheriff, por César Pulidotovar

Sara Ortega (@Sarortegap)/ por Causa

  • Para Sheriff, cumplir 18 no supone poder sacarse el carnet de conducir o acceder a la universidad: significa que puede ser deportado en cualquier momento
  • Vivir sin documentación tiene muchas complicaciones en el día a día de los niños y adolescentes migrantes, como demuestra un reciente informe de por Causa y Save The Children

Sheriff acaba de cumplir 18 años pero su vida y su futuro están congelados. Para él, como para cualquier otro adolescente, es un momento importante: legalmente, se convierte en una persona adulta. Sin embargo, Sheriff ya sabe qué es dejar de ser un niño: lo sabe desde que salió solo de Gambia con 16 años, tuvo que trabajar vendiendo pescado en Mauritania para poder costearse el viaje a Tánger y arriesgar la vida en patera para llegar a Algeciras. Sheriff dejó la infancia demasiado pronto al vivir rodeado de extraños, sin el calor de su familia y sin ni siquiera conocer el idioma. Y, en España, la Fiscalía también le condenó injustamente a dejar de ser un niño al no reconocer su minoría de edad erróneamente y dejar su futuro en suspenso.

Sheriff es un chico alto, su complexión es delgada pero fibrada; quizá por eso tuvo problemas para que las autoridades españolas considerasen su pasaporte como verdadero. No le dieron validez y determinaron que era mayor de edad antes de tiempo, negándole así la protección que debería recibir como menor de edad. No es la primera vez que la Fiscalía española actúa de esta manera y deja desamparados a niños y niñas migrantes. El Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas ha emitido 14 quejas contra España desde 2019 por violar derechos fundamentales de la infancia, al realizar pruebas erróneas para determinar la edad de los menores. Es común la crítica desde diferentes asociaciones de este tipo de pruebas -la radiografía del carpo de la mano izquierda es la más habitual- por considerar que se basan en un único perfil, el caucásico, y que deja fuera a muchos niños, como los africanos. Las consecuencias del elevado margen de error de estas pruebas son nefastas, llevando al suicidio a algunos chicos fruto de la desesperación.

Para Sheriff, la mayoría de edad no ha supuesto poder sacarse el carnet de conducir, pasar más tiempo en la calle con los amigos, acceder a la universidad o a una formación profesional. Para él, el día de su cumpleaños significa que puede ser deportado en cualquier momento y no cumplir su sueño: trabajar como peluquero en España para ayudar a su madre a pagar los medicamentos gracias a los que se recupera de una tuberculosis ósea en su país.

Al declararle como mayor de edad cuando no lo era, Sheriff -como muchos otros chicos en esta situación- acabó en la calle y tuvo que buscarse la vida. Alguien le habló de un barrio en el centro de Madrid donde podría encontrar ayuda: Lavapiés. Y allí acudió. Conoció a un chico senegalés que le acogió en una casa ocupada, donde estuvo viviendo hasta que la policía los desalojó. Entonces fue internado en el Centro de Menores de Hortaleza, en calidad de protección según las últimas disposiciones de la Unidad de Extranjería de la Fiscalía, donde ha vivido durante un año. Él llegó después de los incidentes racistas que sufrió el centro, fruto del auge de los discursos de la extrema derecha. Allí es donde ha esperado, en vano, una respuesta de la jueza antes de cumplir la mayoría de edad. Ahora su futuro es incierto. Desde la Asociación Somos Acogida, Emilia Lozano explica que si se declara que es mayor de edad, deberá esperar un año y medio para poder optar por el arraigo. Si se considera que es menor, el lío es aún mayor, pues los papeles estarían caducados por el paso del tiempo.

Según un informe de Save The Children y la Fundación por Causa, en el año 2019 había en España casi 147.000 niños y niñas menores de 19 años en situación irregular. Cerca de la mitad son menores de diez años y unos 55.000 tienen menos de cinco años. Tres de cada diez niños, según el informe, tienen una edad superior a los 15 años y su tasa de irregularidad es de un 23,5%, la segunda más alta. Vivir sin documentación tiene muchas complicaciones en el día a día de los niños migrantes que vienen tanto solos como acompañados por sus familias. La vulnerabilidad es triple: como niño, como migrante y como irregular. Sheriff es uno de estos niños.

Sheriff echa de menos a sus amigos, con los que habría celebrado su cumpleaños compartiendo una comida, para después hacer una gran celebración dentro de la rama islámica baay fall, en la casa familiar. Este año, las puertas de la casa no estarán abiertas de par en par para su familia y amigos. A diferencia de otros años, Sheriff ha tenido que conformarse con hablar por teléfono con su madre, a la que echa de menos profundamente, ese día.

Pese a todo, como cualquier adolescente, Sheriff está contento de celebrar un año más. Ese día comió con unos amigos y pasaron la tarde juntos antes de volver al Centro de Menores. Mientras su vida continúa, Sheriff sigue esperando una respuesta definitiva que descongele su futuro.