Periodistas refugiados: historias desde el otro lado

Periodismo

Azahara R. Pérez (@AzaharaKahlo)

  • Las personas forzadas a abandonar su país debido a su labor informativa generalmente dejan de ejercer el periodismo en su país de acogida. Conocemos tres excepciones

Pasaron de ser narradores a protagonistas de la historia. Es lo que les ha sucedido a muchos periodistas obligados a dejar atrás su propio país por contar lo que en él sucede. "Es impactante", así describe la periodista Anamaría González la salida de su país, Venezuela, donde tenía una agencia de comunicaciones. González no se exilió de forma planificada: "Estaba percibiendo la cercanía del abordaje violento y de cómo iba creciendo mi temor en todos los espacios", relata. Un temor que califica de "paralizante" y que para un periodista es "grave". Ella recuerda el momento en el que salió de Venezuela, pero no cuando llegó a España, ni siquiera el tránsito de un país a otro. "Fue un shock para mí tener que salir de mi país, donde no solo ejercí el periodismo, sino que trabajé en pro de la democracia".

La historia de González es una de las muchas que demuestran el peligro que sufre la libertad de información y la libertad de prensa en todo el mundo. También, una de las tres historias que han protagonizado la charla-debate "Periodismo y refugio: Seguir contando desde el otro lado", organizada por la revista Baynana y Reporteros Sin Fronteras (RSF), moderada por Andrea Olea y en la que ha participado los también periodistas refugiados Edgardo Pinell y Muhammed Subat.

Aunque lo califica como "un poco agridulce", Edgardo Pinell cree que contar su salida de Nicaragua "vale la pena, en el sentido de que otros conozcan la experiencia". Que no se entendiera la independencia de los medios de comunicación de la financiación pública del Gobierno fue lo que llevó a Pinell, "después de un proceso de convencimiento y de ver el peligro inminente", a verse obligado a salir de su país en el que dejó atrás todos sus proyectos y su vida para llegar a España. "Mi proyecto de vida no era este, por eso no es una decisión, es algo a lo que me vi forzado a hacer".

Similar experiencia tuvo Muhammed Subat, periodista sirio: "Salimos de Siria en 2018. Fue una salida forzada, no queríamos salir de Siria, pero al final nuestra vida corría peligro por motivo de nuestro trabajo", relata Subat, que trabajaba como periodista y fotógrafo en su país. Poner voz a lo que sucede en Siria conlleva, como explica Subat, salir de casa, pero no saber si vas a volver. "Es una vida muy peligrosa, pero tienes que hacer algo", añade.

Una nueva etapa como periodistas

Reinventarse a pesar de las dificultades y la precariedad del periodismo en España es lo que intentan hacer estos tres periodistas. Subat, quien nunca se imaginó que fuera a continuar haciendo periodismo en España, ha creado junto a otros tres compañeros refugiados sirios la revista Baynana, el primer medio en árabe y español creado y gestionado por personas refugiadas. Son muchas las personas que han dejado el periodismo y han buscado otro trabajo ante barreras como el idioma. "Queremos dar voz a lo que está pasando en Siria", reivindica el periodista sirio. Baynana, cuyo nombre significa "entre nosotros" en árabe, está en la recta final de la campaña de crowdfunding para poder salir adelante.

Por otro lado, Anamaría Rodríguez trabaja en un medio de comunicación que lanzaron a través de WhatsApp. Sigue trabajando con el servicio de información pública, que nació en 2017 para combatir los bulos en Venezuela mediante medios con credibilidad y con periodistas reconocidos.

Con la ayuda de Reporteros Sin Fronteras, Edgardo Pinell investigó las diferencias técnicas y profesionales entre lo que hacía en Nicaragua y lo que se hace en España, pero eso no ha subsanado la falta de oportunidades existentes en el ámbito del periodismo. "Todo ha sido un cambio drástico, pero uno tiene que seguir luchando […] yo sigo creyendo en el sueño nicaragüense", admite.

"Nuestra preocupación fundamental es defender la libertad de prensa", explica Alfonso Armada, presidente de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España, ya que, de no existir, los ciudadanos son los que sufren los abusos de diferentes autoridades como políticas o económicas. Además, Armada manifiesta su preocupación por la actitud por parte de Europa respecto a las personas refugiadas y las que intentan llegar al continente a través del Mediterráneo. "Es imprescindible defender el derecho inalienable a que cualquiera pueda viajar y cruzar el mundo bajo su voluntad", defiende.

En la actualidad, no existen datos oficiales de cuántos periodistas refugiados hay en España, según Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de RSF España. Rodriguez da una visión de cómo es la llegada de periodistas refugiados a España, explicando la existencia de un componente de alivio, pero matizando que la "subsistencia y la calidad de vida sigue estando en riesgo". En cuanto a la labor como periodistas, explica cómo "muy pocos periodistas en nuestro país son capaces de mantener el vínculo con la profesión", lo que puede conllevar frustración, impotencia y choque de expectativas.

Con estas palabras de María Zambrano sobre el exilio, la vicepresidenta de RSF cerraba el debate: "Désele voz y palabra. No pide otra cosa sino que le dejen dar, dar lo que nunca perdió y lo que había ganado: la libertad que se llevó consigo y la verdad que ha ido ganando en esta especie de vida póstuma que se le ha dejado".