Argumento y personajes para la conquista de Iberia

Los tres mosqueteros de la novela de Alejandro Dumas se la jugaron para poner a salvo el honor de su reina, Ana de Austria, a la que el malvado cardenal Richelieu intentaba desacreditar, atribuyéndole una relación inapropiada con el duque de Buckingham.

De esa historia se está haciendo estos días un peculiar remake, en el que Ana de Austria sería Iberia, mientras los papeles de Athos, Porhos y Aramís se los repartirían tres empresarios de campanillas empeñados, según dicen, en preservar la españolidad de la compañía frente a las acechanzas de dos de sus grandes rivales: Air France y Brithis Airways.

Los nuevos mosqueteros, sin embargo, no hacen gala del generoso desinterés ni de la bobalicona inocencia de los de Dumas. Todo lo contrario: conocen a conciencia las posibilidades del negocio y tienen el colmillo retorcido.

El cerebro de la operación, Javier Salas, está al cabo de la calle de las interioridades de Iberia, que presidió durante la última legislatura de Felipe González y donde dejó situados a algunos directivos con los que cuenta ahora. José María Castellano, una leyenda entre los altos ejecutivos nacionales, fue quien puso números a las ideas de Amancio Ortega y le ayudó a convertir Inditex en un emporio y a hacerse inmensamente rico, hasta que abandonó el grupo hace un par de años.

El tercero en danza, Miguel Zorita, anterior vicepresidente de Deloitte, es un tipo extravertido e intuitivo, pese a provenir de un sector tan hermético y gris como el de la auditoría. Su nombre sonó para sustituir a Francisco González cuando Luis del Rivero, presidente de Sacyr, intentó su fallido asalto al BBVA.

No obstante, hay un personaje en la obra de Dumas, D’Artagnan, que arrambló con toda la notoriedad aunque no era uno de los tres mosqueteros. Salas, Castellano y Zorita quieren que su D’Artagnan sea Florentino Pérez. La oferta es tentadora y el antiguo pope del Real Madrid tiene hambre de gol. Aunque una cosa es tener hambre de gol y otra ir a por todos los balones.

A Moncloa le gusta la opción inglesa.
De los aspirantes extranjeros, sólo British Airways admite interés y es la opción que Moncloa ve con mejores ojos, si se pulen aspectos de la oferta. Air France no ha dicho ni mu, aunque cuenta con el apoyo de Abelló y de la familia Lara.