La aventura japonesa del socio de Iberia

Justo un mes después de cumplirse el segundo aniversario de su sonada declaración de quiebra, se ha conocido el acuerdo de Japan Airlines (JAL) con British Airways (BA) para explotar conjuntamente en el futuro las rutas entre Japón y Europa. Su puesta en práctica sólo está pendiente ahora del visto bueno de las respectivas autoridades de la competencia, a las que ambas compañías han comunicado ya oficialmente los planes que se proponen llevar a cabo.

La alianza con BA supone un paso adelante más hacia la normalización de JAL, el principal grupo de aviación comercial de Asia, que salió de la situación legal de bancarrota a principios de 2011, tras deshacerse de la parte menos rentable de su negocio y eliminar más de 15.000 puestos de trabajo. Como consecuencia de esa drástica cura de adelgazamiento, la aerolínea japonesa ha vuelto a los números negros, al anotarse un beneficio equivalente a 1.075 millones de euros durante el primer semestre del ejercicio fiscal en curso, que concluye el 31 de marzo.

El interés de BA por JAL no es nuevo: el consejero delegado británico, WILLIE WALSH, ya expresó el año pasado su deseo de llegar a algún tipo de entendimiento, pero la idea recibió una tibia acogida de Iberia, con la que BA está asociada en IAG. En aquel momento, después de arduas negociaciones, este holding se encontraba en pleno proceso de constitución y requería especiales esfuerzos, pues había que aunar culturas y objetivos empresariales muy diversos.

Finalmente, BA ha optado por ofrecer a JAL una alianza operativa bilateral, de igual tenor de la que los británicos tienen, por ejemplo, con la propia Iberia para los vuelos Madrid-Londres y Barcelona-Londres. Trenzar este tipo de alianzas operativas entra dentro del ámbito de independencia de los dos socios de IAG.

La plena normalización de JAL llegará cuando sus acciones vuelvan a cotizar en la Bolsa de Tokio, circunstancia prevista para el mes próximo. Contará entonces con nuevo presidente, YOSHIHARU UIEKI, un histórico directivo de JAL, actual responsable de planificación de rutas, que antes fue piloto, lo mismo que Walsh.

El saneamiento de JAL, que se vio abocada a la quiebra en 2010 en un contexto de fuerte retroceso de la demanda y guerra de precios, se ha conseguido a base de cuantiosos fondos públicos. Desde que la compañía fue privatizada en la década de los ochenta, el Estado ha tenido que salir en su ayuda tres veces.