La engañifa de los Presupuestos

Mariano Rajoy debe de pensar que los españoles somos tontos de remate. Ha enviado a las Cortes unos Presupuestos Generales del Estado para 2013 que no se los cree ni él. Y que sin duda enmendará cuando pasen las tres próximas citas autonómicas con las urnas.

Una de ellas, además, es especialmente comprometida: la de Galicia, donde Alberto Núñez Feijóo se juega la mayoría absoluta. Perderla sería un serio revés para el presidente del Gobierno y quién sabe si el anticipo de un cambio de ciclo político en España.

Por eso, los Presupuestos no incluyen medidas de ajuste que seguramente al final tengamos que sufrir, pero que ahora se eluden por puras razones electorales. Aunque, para lograrlo, Cristóbal Montoro haya tenido que retorcer hasta la extenuación el cuadro macroeconómico que los soporta.

Le ha dado igual que las previsiones de los organismos internacionales, de las instituciones con mayor tino y de la mayoría de los analistas sean más pesimistas. Montoro ha aportado las suyas propias, que nadie comparte porque se trata de unas previsiones de conveniencia.

¿Resulta acaso verosímil que el PIB vaya a atenuar su caída al 0,5%, pese a los hachazos del Gobierno al gasto público y pese a la pertinaz sequía del crédito? ¿Cómo se puede estabilizar la tasa de paro en torno al 24% si la economía continúa en franco retroceso?

La maniobra es tan burda que ha quedado inevitablemente al descubierto, dejando una vez más la credibilidad del Gobierno por los suelos. Sólo la Comisión Europea ha hecho como si se lo creyera, a sabiendas quizás de que siempre hay tiempo para dar a los españoles otra vuelta de tuerca.

Al fin y al cabo, Rajoy se ha revelado como un especialista en rectificar sobre la marcha, en decir digo donde había dicho Diego, haciendo mangas y capirotes de sus promesas. Los Presupuestos del Estado para 2012 los cambió dos veces: una en abril y otra en julio, la primera sólo diez días después de haberlos presentado.

Que hiciera lo mismo con los de 2013 no constituiría, pues, ninguna sorpresa. Es más: apuesto doble contra sencillo a que el Gobierno anunciará recortes adicionales antes de que acabe este año o en los primeros meses del que viene, para que no se note tanto. Puede que con el pretexto de un rescate que parece cada vez más cerca.

Ya procedió así con motivo de las elecciones andaluzas. Pero da la imprensión de que Rajoy ha olvidado que entonces el tiro le salio por la culata y no pudo ver satisfecho su deseo de poner al frente de la Junta a Javier Arenas.