Con negritas

Los nuevos aliados de Aguirre en Caja Madrid

En su asalto a Caja Madrid, que mantiene en vilo a la organización desde hace meses, ESPERANZA AGUIRRE ha sido capaz de granjearse últimamente algunas inopinadas complicidades. IU y la federación de banca de CCOO le han prestado sus fuerzas para retirar del puente de mando a MIGUEL BLESA, un hombre con el que nunca ha hecho buenas migas la presidenta. Aún no se ha dicho la última palabra sobre este asunto, pero el acuerdo dado a conocer a bombo y platillo ayer es un paso hacia el objetivo que la Comunidad persigue.

Hasta ahora, IU y CCOO habían arropado a Blesa en su resistencia frente al férreo asedio al que está sometido por no plegarse a las indicaciones de la lideresa. De ahí la natural sorpresa que ha causado este súbito cambio de bando, que puede dejar en manos de la más genuina representante del ala derecha del PP un instrumento estratégico de primer orden. Si finalmente se alza con el control de Caja Madrid, para Aguirre será más fácil avanzar hacia el proyecto ultraconservador del que en otros ámbitos tanto abominan sus nuevos aliados. IU y parte de la representación de CCOO, con este apoyo, van a perder mucha autoridad moral a la hora de llamar a la movilización contra las controvertidas políticas de la Comunidad en materia de sanidad o enseñanza. Estos dos ámbitos están sirviendo para la experimentación de un modelo liberal, basado más en criterios de eficiencia económica que de rentabilidad social. Un modelo al que resulta paradójico que indirectamente vayan a favorecer dos organizaciones de acreditada tradición de izquierdas.

Aguirre ha pedido a los socialistas madrileños que se le unan también. El PSM de TOMÁS GÓMEZ ha tenido una actitud vacilante en este conflicto por temor a que cualquier ficha que moviera diese ventaja a alguno de sus grandes rivales electorales. Sin embargo, a estas alturas, cada vez le va a resultar más difícil guardar la equidistancia entre la presidenta de la Comunidad y ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN, partidario declarado de la continuidad de Blesa y que obviamente no ha entrado en el pacto urdido por Aguirre.

En todas partes cuecen habas
No sólo en el PP regional han salido nuevas fisuras a cuenta de la batalla por el poder en Caja Madrid. Ni son los socialistas madrileños los únicos que han dudado sobre qué posición adoptar. En CCOO tampoco lo han tenido siempre claro y algunos de sus dirigentes ven ahora con malos ojos el acuerdo alcanzado por su federación de banca con Aguirre. A fin de cuentas, es mucho lo que hay en juego y nadie quiere perder bocado de un pastel tan jugoso como Caja Madrid.