Con negritas

Otra empresa que se nos escapa

A la industria española del tabaco le quedan cuatro días, literalmente, para pasar a manos extranjeras. El sábado vence la OPA lanzada por Imperial Tobacco sobre Altadis, compañía que nació de la fusión de la vieja Tabacalera con la francesa Seita. Si la oferta prospera, el centro de decisiones de Altadis ya no estará en Madrid, sino en Bristol, al sudoeste de Inglaterra, donde Imperial tiene su sede.

La operación forma parte del proceso de concentración en el que está sumido el sector desde finales de los noventa y que ha tenido hitos como la compra de Rothmans por British American Tobacco o la de la división norteamericana de RJ Reinolds por Japan Tobacco, que ahora corteja también a Gallaher.

Para que ese proceso no la dejara fuera de juego, Imperial puso en su punto de mira a Altadis, aprovechando el debilitamiento de la empresa como consecuencia de la guerra de precios propiciada en España por la subida de los impuestos especiales y la restrictiva legislación antitabaco. Sólo en 2006, sus ingresos netos por la venta de cigarrillos cayeron un 30%.

Altadis tenía otra ventaja que tampoco le pasó inadvertida a Imperial: su participación al 50% con el Estado cubano en Corporación Habanos, propietaria de marcas tan conocidas como Cohiba, Montecristo o Partagás. La alianza, fraguada en 2000 por ANTONIO VÁZQUEZ cuando era responsable del negocio de puros, convirtió a Altadis en el primer fabricante mundial de este producto.

La OPA que está a punto de culminar exigirá a Imperial un desembolso de 12.800 millones, a razón de 50 euros por acción, en el caso de que sea aceptada por el 100% de los actuales socios. Esa valoración da idea del crecimiento de Altadis tras su unión con Seita en 1999, a pesar de los inconvenientes de un mercado tan regulado como el del tabaco. Entonces, su capitalización conjunta apenas sobrepasada los 4.500 millones.

Inicialmente, los ingleses pretendían pagar bastante menos (su primera propuesta fue de 45 euros por acción), pero Vázquez se negó en redondo por entender que ese precio no era justo. Para que dieran su brazo a torcer, metió en danza a dos fondos de capital riesgo, CVC y PAI, que pujaron más fuerte, facilitando así que el presidente de Altadis se saliera con la suya.  

Aparte de los inversores institucionales y de miles de inversores anónimos, algunos nombres muy conocidos del mundo de los negocios se van a beneficiar de la OPA de Imperial, ya que son destacados accionistas individuales. Es el caso de CÉSAR ALIERTA, que llegó a Telefónica procedente de Altadis, o de GONZALO HINOJOSA, antiguo dueño de Cortefiel, o de JAVIER GÓMEZ NAVARRO, secretario de Estado y ministro con FELIPE GONZÁLEZ y hoy presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio

El propio Vázquez no saldrá mal parado, pues tendrá la oportunidad de ejercer en condiciones muy ventajosas su parte de los planes de stock options vigentes en Altadis, aunque está por ver si continúa ligado a la compañía.