Con negritas

Demasiados gallos en el corral de las cajas gallegas

A falta sólo del visto bueno de las asambleas generales, la fusión de Caixa Galicia y Caixanova, a la que había fiado buena parte de su crédito político ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, quedó ayer definitivamente encarrilada. Después de un año de incansable tira y afloja por los recelos que la operación despierta, el presidente de la Xunta ha conseguido salirse con la suya. El grueso del sector financiero gallego continuará bajo su control, cosa de la que no puede presumir FRANCISCO CAMPS, de cuyo ámbito de influencia están a punto de escapar Bancaja y la CAM.

Para no quedar en una situación tan desairada como su colega valenciano, Núñez Feijóo ha desplegado una tenacidad a toda prueba, frente a la que ha tenido que doblegarse incluso el gobernador del Banco de España. MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ creía, y probablemente sigue creyendo, que juntar con éxito Caixa Galicia y Caixanova es un empeño parecido al de  mezclar el aceite con el agua. No sólo se sustentan en culturas empresariales diferentes, sino que llevan décadas batiéndose el cobre territorio a territorio, sucursal a sucursal, cliente a cliente en busca del predominio sobre la economía gallega.

Si conseguir una convivencia fraternal entre ambas plantillas requerirá mucho tiempo, los que no podían trabajar codo con codo ni un minuto eran JOSÉ LUIS MÉNDEZ y JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO, cuya enemistad se ha acrecentado durante las negociaciones. El director general de Caixa Galicia y el presidente de Caixanova encarnan dos personalidades opuestas: culto, refinado y sibilino el primero; directo y bronco el segundo, del que es conocida su apasionada afición al boxeo. Sólo tienen en común la veteranía, pues suman más de medio siglo al frente de sus respectivas entidades.

Fernández Gayoso, que ha jugado mejor sus cartas, será el número uno de la nueva caja, aunque dentro de 18 meses tendrá que turnarse con MAURO VARELA, ahora presidente no ejecutivo de Caixa Galicia. Méndez ha quedado fuera de los órganos de gobierno y probablemente recalará en la Fundación, donde tendría margen de maniobra para demostrar que aún no da esta batalla por perdida.

Un revelador precedente
De todas formas, Fernández Gayoso no es un hombre que suela esperar de brazos cruzados a que sus adversarios se rehagan después de haberlos derrotado. Cuando nació Caixanova fruto de otra fusión, le faltó tiempo para laminar a los máximos responsables de las cajas de Pontevedra y Orense. A CARLOS VELASCO lo invitó a jubilarse y a LUIS CARRERA le concedió un papel secundario. Fernández Gayoso, que ya mandaba en Caixa Vigo, arrambló con todo el poder.