Con negritas

Iberia y British, solas o en compañía de otras

Lo que en pleno verano de 2008 se anunció como una fusión a dos bandas entre Iberia y Bristish Airways puede acabar siendo una operación de mayor envergadura aún, a la que antes o después se adhieran socios de otros continentes. Para permitirlo, los primeros espadas de ambas compañías (ANTONIO VÁZQUEZ y WILLIE WALSH) han dotado de una arquitectura flexible a la sociedad resultante de la fusión, bautizada por añadidura con el genérico nombre de International Air Group (IAG).

Un socio natural de Iberia y British es American Airlines, que forma parte con ellas de la alianza OneWorld, cuyos destinos en todo el mundo sobrepasan los 700. Además, a mediados del pasado  julio, las tres recibieron el visto bueno de las autoridades de la competencia para explotar conjuntamente el corredor aéreo entre Europa y Estados Unidos sobre el Atlántico Norte.

Sólo las 60 rutas de ese corredor les proporcionan ya del orden de 5.500 millones de euros, cifra que supera los ingresos de Iberia de todo un año. Pero, más allá de sus importantes consecuencias económicas, la explotación conjunta allana el camino hacia una macrofusión, que tiene su principal escollo en el anacrónico veto de Estados Unidos a la compra por inversores o grupos extranjeros de más del 25% del capital de las empresas nacionales del sector.

Tanto a Iberia como a British les interesa llegar a un  acuerdo con alguna aerolínea implantada en el pujante mercado asiático y complementaria, por tanto, con su propia actividad en América del Norte y América del Sur. Ese deseo ha sido abiertamente reconocido por los británicos y explica los contactos que mantuvieron con Qantas hace año y pico, y que todo apunta a que ahora se han reanudado.

Qantas, la aerolínea más grande de Australia, donde ejerce un monopolio de facto en los vuelos domésticos, opera en China, Japón, India, Tailandia, Filipinas, Indonesia y Hong Kong. Además, pertenece también a OneWorld. De todas formas, Iberia y British no hacen ascos a la posibilidad de entenderse con operadores locales, siempre que les permitan comerse  un buen trozo de tan apetitoso pastel.

Remontada
La inminencia de la fusión, que debe cerrarse en un par de meses, y la vuelta a los beneficios en el segundo trimestre han permitido que Iberia recupere terreno en bolsa. Ayer marcó su máximo anual y la revalorización desde enero roza ya el 48%, frente a una caída del Ibex del 9,84% en el mismo periodo. La capitalización de Iberia (2.678 millones) y la de British (3.280) responden ahora exactamente a la ecuación de canje pactada para la fusión (45-55%).