Con negritas

Una ley prisionera de los intereses de Núñez Feijóo

Hace apenas nueve meses, con el inopinado apoyo de los nacionalistas del BNG, ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO logró sacar adelante una reforma de la ley regional de cajas cuyo único objetivo era ablandar las fuertes reticencias que despertaba en Caixanova la fusión con Caixa Galicia, impulsada por el presidente de la Xunta. La cúpula de la entidad viguesa no veía con buenos ojos una operación de tinte inconfundiblemente político y con muchas contraindicaciones desde el punto de vista financiero, como el Banco de España advirtió sin éxito desde el primer momento.

La nueva ley gallega de cajas, entre otras cosas, obligaba a renovar los órganos de gobierno en el plazo de ocho meses, dando cabida en ellos a una mayor representación de los poderes públicos de la comunidad autónoma, y fijaba la edad máxima de jubilación de sus miembros en los 70 años. De esa forma y por el mismo precio, Núñez Feijóo pretendía hacerse con el control de la sediciosa Caixanova y retirar de la circulación al principal enemigo de la controvertida fusión: su histórico presidente, JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO.

Un inmediato recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional impidió que la norma se cumpliera, pero sus eventuales consecuencias han pendido como espada de Damocles sobre las durísimas negociaciones que Caixanova y Caixa Galicia han mantenido pese a todo, por exigencia de Núñez Feijóo, hasta llegar a un acuerdo. El resultado de esas negociaciones es una organización macrocefálica y de difícil digestión en términos económicos y laborales, pero que sin duda permite al presidente de la Xunta salvar la cara después del tira y afloja más intenso que ha mantenido desde que en abril de 2009 asumió el cargo.

Como recompensa, Núñez Feijóo va a aplazar tres años la renovación de los órganos de gobierno de las cajas y la entrada en vigor de la edad máxima de jubilación, de modo que quienes al final han comulgado con la rueda de molino de la fusión gozarán en sus puestos de una prórroga inesperada. Fernández Gayoso, en particular, por haber sido un buen chico, podrá seguir copresidiendo la entidad resultante hasta los 82 años, que seguramente es más incluso de lo que él mismo había soñado.