Con negritas

SOS se reconstruye bajo el paraguas de Ebro

Si no hay sorpresas de última hora, SOS cerrará hoy la dolorosa etapa abierta hace dos años y medio, cuando salieron a la luz los turbios manejos económicos de los hermanos JAIME y JESÚS SALAZAR, que a punto estuvieron de dar al traste con el segundo grupo agroalimentario español, sólo superado por Ebro. En este tiempo, SOS ha sido objeto de una auténtica cirugía de hierro, gracias a la cual ha evitado in extremis el desastre, pero a cambio de perder en el camino buena parte de su integridad y una dosis notable de independencia. La potente división arrocera, que le daba nombre y llegó a representar un 20% del volumen total de negocio, con 250 millones de euros de facturación al año, ya no le pertenece. Ahora es propiedad precisamente de Ebro, que también se ha convertido en el socio de referencia, tras acudir a la última ampliación realizada para fortalecer el maltrecho capital de SOS.

Esa condición de socio de referencia explica el reciente nombramiento como consejero delegado de JAIME CARBÓ, ex director general de Ebro, que deberá ratificar la junta general de accionistas de hoy. Él reunirá todas las funciones ejecutivas en la nueva etapa, si bien la presidencia seguirá ocupándola MARIANO PÉREZ CLAVER, sobre cuyas espaldas recayó la tarea de pilotar SOS durante la travesía del desierto. Un papel semejante, por cierto, al que le ha tocado representar ahora en NH, donde el pasado mes de marzo sucedió a GABRIELE BURGIO con amplios poderes para sanear la difícil situación financiera de la cadena hotelera, que arrastra una pesada deuda. La coincidencia obedece a que Pérez Claver es un hombre de la plena confianza de Caja Madrid, accionista importante en ambos casos.

Cuando la junta general de hoy bendiga la operación que ha permitido el salvamento de SOS, ANTONIO HERNÁNDEZ CALLEJAS se habrá convertido con todas las de la ley en el rey del arroz en España. El máximo responsable de Ebro, que ya era propietario de Brillante, Nomen, La Cigala y Herba, tendrá en sus manos nada menos que el 40% del mercado nacional y un porcentaje aún mayor si se excluyen las marcas de distribuidor o marcas blancas. Por si fuera poco, Hernández Calleja controlará indirectamente la gestión de SOS, que pasará a denominarse Deoleo, en sintonía con su actividad principal: el envasado y distribución de aceites tan populares como Koipe o Carbonell.

De ese modo, por una curiosa pirueta del destino, el gran beneficiario de las trapisondas de los Salazar será a la postre su antiguo rival directo.