Con negritas

La salida de Bankia a Bolsa

Hace ya semanas, si no meses, que a RODRIGO RATO se le metió entre ceja y ceja sacar Bankia a Bolsa en julio. Buena parte de sus colaboradores le desaconsejaron vehementemente esa opción porque dudaban de que para entonces pudieran tener todos los deberes hechos. El presidente, sin embargo, sigue fiel a su empeño, pese a que la actual situación del mercado sólo invita al desaliento.

La marcha atrás de Telefónica, que la semana pasada tuvo que abortar in extremis la OPV de su filial Atento por falta de demanda, no constituye un buen augurio. Pero es más inquietante, si cabe, la nueva muestra de desconfianza en España que acaban de dar los grandes inversores institucionales, al cubrir sólo la mitad de los bonos con garantía autonómica recientemente emitidos en Estados Unidos nada menos que por el Santander.

Todavía no se ha anunciado cuánto dinero intentará captar Bankia, si bien parece que la cifra estará finalmente entre los 3.000 y los 4.000 millones de euros. Tampoco se sabe a ciencia cierta qué porcentaje exacto del capital entrará en juego ni el descuento que se aplicará respecto del valor teórico en libros. Faltan por conocerse, pues, elementos fundamentales para enjuiciar una operación no por urgente menos compleja.

De lo que caben pocas dudas es de que Rato y su equipo tendrán que hacer auténtico encaje de bolillos para formular una oferta atractiva. Sin perder de vista dos cosas, además: que, mientras menor sea el precio de partida, mayor porción de Bankia deberán vender sus propietarios. Y que convertirla en una ganga, aparte de ser una circunstancia difícil de digestión, agravaría la imagen exterior de España.

De todas formas, por mucho que este contexto resulte manifiestamente mejorable, nadie puede asegurar que después de las vacaciones de verano las lanzas vayan a tornarse cañas. Entre otras cosas porque Bankia no es la única entidad que tiene previsto llamar de forma inminente a la puerta del mercado en busca de cuantiosos recursos financieros. Banca Cívica y Loterías y Apuestas del Estado, por ejemplo, también lo piensan hacer.

Hay, no obstante, una notable diferencia. Bankia, por su volumen, es una entidad sistémica y, en consecuencia, a nadie le interesa que su salida a Bolsa, cuando quiera que sea, se salde con un fracaso. Así que seguramente, a la hora de la verdad, contará con las complicidades necesarias dentro y fuera del sector para que, con más o menos holgura, la colocación salga adelante.