Con negritas

El acomodo de Medel en la reestructuración de las cajas

Después de cuatro intentos fallidos, BRAULIO MEDEL ha encontrado por fin pareja en la reestructuración de las cajas de ahorros. Atrincherado en sus altos niveles de solvencia, el presidente de Unicaja había resistido como gato panza arriba el asedio de quienes querían empujarle al matrimonio. Primero fue la Junta de Andalucía, tanto en tiempos de MANUEL CHAVES como luego de JOSÉ ANTONIO GRIÑÁN, que promovieron sin éxito una fusión con Cajasol. Posteriormente, el Banco de España quiso evitar a su costa la intervención de Caja Castilla La Mancha y Cajasur, pero Medel no se dejó. Y ya este año se frustró un prometedor acuerdo con Ibercaja ante la imposibilidad de repartir el poder de forma satisfactoria para ambas partes.

Hubo otra ocasión perdida: la participación en el salvamento de la CAM, tras su abrupta ruptura con Cajastur la pasada primavera. Sin embargo, el volumen de los problemas financieros de la entidad alicantina auguraba una difícil digestión de la que Unicaja podía salir muy tocada. Al final, la CAM tuvo que pasar en julio a la órbita del Banco de España, donde está siendo tratada de sus graves dolencias con abundante dinero del FROB.

La pareja elegida por Medel es Caja España-Duero, que necesitaba un aliado poderoso vistos los malos resultados obtenidos en las recientes pruebas europeas de estrés. Por esa razón, su peso en el nuevo grupo será del 25%, frente al 75% de Unicaja, pese a que tienen prácticamente el mismo número de empleados y oficinas, mientras que en depósitos y activos la castellanoleonesa es incluso mayor. Eso sí: la exposición de Caja España-Duero al ladrillo supera los 8.000 millones de euros (dos veces y media la de la entidad con sede en Málaga) y su morosidad ronda el 21%.

Medel, por supuesto, será el hombre fuerte de la sociedad resultante de la fusión, algo a lo que no estaba dispuesto a renunciar en ninguno de los procesos en los que se ha visto implicado. El hasta ahora presidente de Caja España-Duero, EVARISTO DEL CANTO, por su parte, tendrá la condición de consejero delegado, lo que le permite salvar la cara, aunque no se sabe bien por cuánto tiempo.