Con negritas

El regreso de Manuel Pizarro a Ibercaja

Siete años después de su dimisión como presidente, MANUEL PIZARRO vuelve a Ibercaja, esta vez en calidad de consejero independiente del banco que a partir de ahora vehiculará todo el negocio financiero de la entidad aragonesa.

El artífice de su fichaje ha sido AMADO FRANCO, que con esta deferencia corresponde al favor que Pizarro le hizo en mayo de 2004, cuando propuso que fuera su sustituto al frente de Ibercaja.

Desde que renunció a su escaño en el Congreso a mediados de la actual legislatura, ante la falta de actividad a que estaba condenado por su desconexión del equipo de confianza de MARIANO RAJOY, Pizarro se dedicaba en exclusiva al bufete Baker & McKenzie.

Atrás había quedado una etapa de intensa actividad, que en materia empresarial tocó techo con motivo de la opa hostil de Gas Natural sobre Endesa, de la que era presidente, y en lo político culminó con su participación destacada en las últimas elecciones generales.

Aunque a la postre eso facilitó que cayera en manos extranjeras, Pizarro se granjeó fama de aguerrido luchador al repeler vehementemente el asalto a la eléctrica, disconforme con las condiciones ofrecidas por la gasista de origen catalán.

Para aprovechar la notoriedad que había adquirido, Rajoy lo invitó a formar parte de la candidatura del PP por Madrid en 2008, pero no dudó en marginarlo tras la decepcionante participación de Pizarro en un recordado cara a cara televisivo con el entonces vicepresidente económico PEDRO SOLBES.

Por contraposición al desdén de la cúpula del partido, Pizarro siguió recibiendo muestras de consideración de su ala más liberal, liderada por ESPERANZA AGUIRRE, que incluso quiso auparlo a la presidencia de Caja Madrid antes de que la designación recayera sobre RODRIGO RATO por expreso deseo de Rajoy.

La vuelta de Pizarro a Ibercaja coincide con el nacimiento de su banco, pero también con el cambio político en Aragón, donde la conservadora LUISA FERNANDA RUDÍ ha sustituido al socialista MARCELINO IGLESIAS.