Consumidora pro nobis

Ventajas del rebobinado

La narrativa, en cualquiera de sus variantes, no se ha cansado de abordar el gran tema del viaje hacia atrás en el tiempo: en los tebeos de Zipi y Zape aparecía en ocasiones un tonel gigantesco que funcionaba como rústica máquina del tiempo; el cine también ha tratado, casi siempre a través de la comedia, la posibilidad de regresar a otras décadas y arreglar esas cosillas que podrían haber mejorado nuestras vidas, entre ellas impedir que nuestros padres se conocieran.

Para esas miles de personas, llámense Michael J. Fox o Zutana Mengánez, que han fantaseado alguna vez con retroceder en el tiempo, todavía no existen los condensadores de flujo que en Regreso al futuro facilitaban el garbeo por épocas pasadas, pero desde este mes de marzo sí que contamos con algo parecido, aunque a escala diminuta: el llamado "botón del pánico" de Gmail.

Anunciado hace una semana por Michael Leggett, el principal ñapas del servidor de correo electrónico de Google, la codiciada herramienta te permite pensarte durante cinco segundos si prefieres echarte atrás en el envío de ese mail que, en realidad, acabas de mandar al ciberespacio. El botón de "Undo send" es un hito: muestra que la tecnología por fin se hace cargo del Errare humanum est, rasgo característico de nuestra especie desde tiempos de Maricastanea vulgaris, y nos permite corregir el pasado inmediato regalándonos cinco segundos para el titubeo, cinco segundos cuyo valor en el mercado negro del tiempo pronto será desorbitante por la cantidad de desaguisados que pueden evitar. Parece claro que arrepentirse es tendencia.