Consumidora pro nobis

La ansiedad es tendencia

Japón se ha dado cuenta: es posible sacarle rendimiento económico al vicio por explotar las burbujas del papel de embalar plastificado. La marca Bandai, creadora del Tamagotchi, la antaño popular mascota virtual, es la artífice del llaverito antiestrés llamado Puchi-Puchi, que permite al usuario reproducir hasta el fin de sus días el sonido que hacen las adictivas burbujitas al estallar. El Puchi-Puchi se puede encontrar en España desde el año pasado y es pariente conceptual de otro producto: el recién publicado Cuaderno de garabatos para los adultos que se aburren en el trabajo, que torna sofisticada la afición por hacer dibujitos mientras se habla por teléfono. La idea principal de dicho cuaderno es la de proporcionar un entorno organizado en formato libro para ese desenfreno gráfico que a muchos nos entra cuando hablamos por teléfono o en momentos de espera aburrida.

 

Por lo que se ve, los clásicos y modestos pasatiempos humanos directamente relacionados con la ansiedad y el estrés son ya objeto de comercialización por parte de las empresas. No parece que la idea sea ofrecer opciones para combatir el garabateo compulsivo ni la manía de reventar burbujitas; al contrario, se nos insta más bien a seguir practicando nuestras obsesivas aficiones pero pasando antes por caja y dándoles un aire refinado y dotado de mayor complejidad. Imagino que ya estará en pruebas algúna mano postiza con uñas para morder, evitando así el deterioro de las nuestras. Pero por favor, que venga con calendario y cronómetro, a ser posible.