Opinion · Contraparte

Mucho más que unas primarias. El experimento de Ahora Madrid

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Emmanuel Rodríguez ()

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Las primarias de Ahora Madrid comenzarán oficialmente el martes pero ya conocemos a los principales contendientes: Pablo Carmona, colaborador de este blog, portavoz de Ganemos, doctor en Historia y conocido por su descarnado libro sobre la construcción de la hegemonía de la derecha en Madrid, su teorización sobre el municipalismo democrático y sus textos sobre el movimiento vecinal en la capital; Manuela Carmena, veterana de la progresía madrileña, ex magistrada, cofundadora de Jueces para la Democracia y hasta hace nada próxima a la izquierda del PSOE; y por último, probablemente y si nada se tuerce, Mauricio Valiente, militante del Partido Comunista, y en honor a su apellido dispuesto a llevar a IU, o al menos a una parte de esta, a la candidatura ciudadana reunida primero en torno Ganemos Madrid y luego la marca Ahora Madrid. Recordemos: Ahora Madrid es el nombre de la candidatura ciudadana para el Ayuntamiento que hoy reúne a gentes de Podemos y Ganemos y que a su vez está integrada por ciudadanos sin adscripción política, pero también por militantes de movimientos sociales, Equo y parte de IU.

Sin embargo, las primarias de las que saldrá la composición definitiva de la alternativa al gobierno popular son mucho más que un mecanismo de selección de candidatos. Se trata de un verdadero experimento democrático para la composición de una lista que respete a un tiempo la pluralidad y la formación de equipos políticos coherentes. A diferencia de las primarias por listas completas y voto aprobatorio, que han sido comunes en Podemos, las primarias de Ahora Madrid respetan la proporcionalidad del voto que recibe cada lista y al mismo tiempo permiten intercambiar papeletas para candidatas y candidatos de distintas listas o que se presentan por libre.

El modelo elegido elaborado en Ganemos Madrid obedece al nombre de “recuento Dowdall”. Se trata de ponderar el voto por orden de preferencia de tal modo que la proporción de votos obtenidos por una lista se traduzca en el mismo porcentaje de candidatos en la lista que resulte de las primarias. Así una lista que obtuviera el 40 % de los votos y fuera mayoritaria obtendría el número uno y otros tres candidatos entre los diez primeros, pero lo más interesante es que los otros seis irían a parar a las otras listas o a candidatos independientes. Quizás, por eso, por su complejidad, pero también porque respeta la pluralidad, el consejo municipal de Podemos, dominado casi por unanimidad por la lista de Claro que Podemos (que obtuvo el 60 % de los votos), ha sido reacio a aceptar este sistema. Una píldora que finalmente ha tenido que tragar por la presión de una parte importante de los círculos de su organización y por el propio trabajo realizado en Ganemos Madrid.

Las ventajas de este sistema son notables. Por primera vez, las listas no sólo tienen que competir sino que a la vez, necesariamente, deberán colaborar y cooperar. Basta decir que es responsabilidad suya formar un equipo municipal mixto. Las ventajas políticas resultan apreciables, especialmente si se considera a la luz de la desilusión y cansancio que ha producido el sistema de listas plancha en los procesos internos de Podemos. El sistema propuesto para Ahora Madrid debilita el cainismo implícito en este tipo de competencias, permite un notable ahorro de energía política y genera una mayor diversidad. Sencillamente da cabida a procesos organizativos diferentes pero que tienen que ser complementarios. ¿Acaso no es este el verdadero sentido de la llamada unidad popular?

Así, por ejemplo, respecto de los cabezas de lista señalados, y dejando a un lado todavía la participación, deseable de Mauricio Valiente, la lista encabezada por Manuela Carmena, promovida por Claro que Podemos y algunos segmentos de Ganemos Madrid, puede recoger tanto los procesos organizativos de estos espacios, como la sensibilidad que expresa el propio perfil de la candidata. Dicho de otro modo, Carmena representa a una generación que protagonizó la Transición y que progresivamente se ha visto defraudada por la actual democracia. De igual modo, pero desde otro lugar, la lista encabezada por Pablo Carmona, con apenas poco más la mitad de años que Manuela, puede representar a la generación que ha protagonizado el 15M, y que desde la última década ha propugnado defender los derechos sociales y democratizar las actuales instituciones. No en vano, su lista recoge a jóvenes profesionales y activistas de movimientos sociales,  así como a sectores importantes de Ganemos y de Podemos. De hecho, son claramente reconocibles algunas de las figuras que participaron en Podemos Ganar Madrid, en torno al liderazgo de Miguel Urban.

Puede que en un futuro y a medida que los procesos organizativos que han salido del 15M avancen en madurez, las primarias vuelvan a ser consideradas innecesarias e incluso contraproducentes en términos democráticos. Puede también que las organizaciones políticas que salgan de experimentos como los de Podemos o Ganemos sean capaces de elegir por consenso a sus candidatos. Pero a día de hoy el sistema propuesto por Ahora Madrid resulta seguramente el más democrático y el menos nocivo de los modelos de primarias ensayados. Será interesante seguir su desarrollo.

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