Opinión · Contraparte

Madrid y las elecciones generales: vuelve el laboratorio de la derecha

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Pablo Carmona Pascual (@pblcarmona)
Concejal en el Ayuntamiento de Madrid

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El resultado de las elecciones generales ha dejado a la derecha, a pesar de su caída, casi un 54% de los votos en Madrid. Este escenario nos da algunas claves para analizar las próximas elecciones municipales y autonómicas de mayo y abre el reto de seguir trabajando por articular una propuesta que recupere el espíritu del 15M. Una opción electoral alejada del modelo de ciudad liberal y de la gestión socialdemócrata contra la que nos levantamos en las plazas.

27 de mayo de 2007, elecciones municipales y autonómicas en Madrid. La euforia en la calle Génova se deborda y miles de personas vitorean a los líderes del Partido Popular. En el balcón -en letras grandes-, se podía leer “gracias” y allí estaban, abrazadas, todas las sensibilidades de la derecha liberal-conservadora española con Mariano Rajoy en el centro, flanqueado por Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, arengando a los suyos desde la balconada. Los resultados eran históricos y aplastantes: el Partido Popular lograba en la capital más de 877.000 votos, el 55,65% del espectro electoral.

Entre banderas de España y gritos se llamaba a reconquistar el resto de España, a extender la victoria en Madrid al resto del Estado. Aquel día Gallardón y Aguirre proclamaban que Zapatero era el enemigo a batir y Mariano Rajoy su sucesor. Sin embargo, a partir de ese momento empezaría a cristalizarse la mayor crisis que haya tenido un partido político desde la caída de UCD en nuestro país. Los escándalos de corrupción, el movimiento del 15M y la propia ruptura interna del PP entre quienes se miraban en el nuevo republicanismo norteamericano -expresado por el Aznar de la foto de las Azores-, frente a quienes moderaban sus formas para mantener la tradicional trayectoria neoliberal denominada de centro-derecha. En ese momento el PP se empezaba a fracturar.

En estas elecciones el partido socialista ha sabido jugar su baza tradicional del voto útil de izquierdas frente a la confusión dentro de Unidas Podemos

Sin duda, la corrupción ha destrozado al Partido Popular, podrido en todos sus estamentos y relaciones institucionales, plagado de tramas de corrupción y abandonado a su suerte por una parte de los poderes que en otro momento les dieron amparo y les llenaron a reventar su caja B. Pero también el 15M exigía al bipartidismo una renovación que el PP era incapaz de hacer y que permitió a Albert Rivera lanzar su “Podemos de derechas”. Pero no menos relevante fue que de los escuadrones callejeros que se lanzaron a las calles contra los gobiernos de Zapatero (aborto, matrimonio homosexual, memoria histórica) en los años gloriosos del PP de Madrid, aquellos que quisieron hacer del PP algo más parecido al gabinete del Halcones de Bush o la antesala de un Partido Republicano estilo Trump, los famosos neocon, decidieran -con apoyo de una buena parte del aparataje mediático (Libertad Digital) y ciudadano de aquellos años (Fundación DANAES)- no esperar más y plantear una alternativa.

Nadie dentro del PP -por su exceso de orgullo- quiso dar importancia a los resultados electorales de 2015 en el municipio de Madrid, cuando VOX sacó cerca de 10.000 votos, cifra justa que arrebató el gobierno de la ciudad al bloque de derechas. Nadie supo interpretar que las mejores líneas argumentales, las fuerzas más vivas y con menos complejos, aquellas que habían sostenido en Madrid buena parte del ciclo aguirrista, estaban abandonando el barco y estaban construyendo una alternativa relevante. Nadie lo vio, o no lo quiso ver.

De nuevo fue Esperanza Aguirre, siempre audaz en las interpretaciones, quien en medio de la euforia por la supuesta recuperación de posiciones, echó el freno. En medio de la pugna de abril de 2019 alabó a Santiago Abascal, conocedora de que es un buen cachorro para una parte de sus votantes y llamó a Casado a construir una “casa común” entre el PP y VOX. Lo cierto es que se han hilado poco estas declaraciones, así como el salto a VOX que ha dado Íñigo Henríquez de Luna, escudero en en la ciudad de Madrid de Esperanza y número 2 en las elecciones de 2015. Pero de nuevo, la Dama de Hierro de la Púnica ha sabido anticiparse a un movimiento crucial, en Madrid -y por reflejo en toda España- el PP tenía todas las de perder frente a VOX y era el momento de cambiar el pulso por la mano tendida. Sin embargo, tras las generales todo son incertidumbres para el PP.

Madrid, llegan las elecciones generales.

El resultado de este juego de posiciones ha sido que ayer el triunvirato derechista obtuvo en Madrid capital la escalofriante cifra de 995.995 votos, el 53,58%. Mientras que el bloque de izquierdas, en un día de participación histórica, ha sumado 809.471. Un 43,55%. No cabe duda de que estos datos son una malísima noticia para afrontar las autonómicas y municipales del 26 de mayo en Madrid, pero también podemos extraer algunas lecciones.

Si vamos a los resultados de las elecciones municipales en 2015 recordaremos que el bloque de izquierdas obtuvo 896.231 votos, cerca del 49%. Además, en aquellas elecciones la abstención fue de 553.209 personas y el bloque de derechas obtuvo 760.000 votos. Esto es, las candidaturas de izquierdas estaban más fuertes que en estas generales 2019 a pesar de que la abstención fue mayor, lo que indica un grado elevado de abstencionismo de derechas. En consecuencia, nuestra primera conclusión es clara para el caso de Madrid: el trío derechista ha funcionado a la perfección, moviendo a su electorado tradicional, ofreciendo distintas opciones políticas y sacando de la abstención o el desencanto a varias decenas de miles de votos, que vuelven a la derecha como en los mejores momentos de 2007.

En esta lucha por el centro-izquierda nadie se ocupa de construir una propuesta y un programa de los de abajo y a la izquierda

Por este motivo, la pregunta ahora sería ¿cómo se puede movilizar un voto que contrarreste esta fuerza política? Como hipótesis a medio plazo, y fijándonos en los peligros más que en las oportunidades -que también las hay-, el ciclo que abren las elecciones generales ofrece un reparto de actores muy clásico en nuestra democracia. El PSOE sería el encargado de llevar adelante un proceso de restauración de todo lo que desestabilizó el 15M y sus secuelas institucionales, mientras que en Madrid se dan las condiciones para experimentar un nuevo modelo político a la altura de la ola de derechización que recorre Europa. Un proceso que está aún pendiente del arreglo a tres partes que determinen las urnas en mayo entre PP, VOX y Ciudadanos.

Entonces, ¿cómo se puede articular cierta resistencia?, ¿cómo se puede traducir en términos electorales? En estas elecciones el partido socialista ha sabido jugar su baza tradicional del voto útil de izquierdas frente a la confusión dentro de Unidas Podemos. En Cataluña y Euskadi las dinámicas nacionalistas se han bastado para plantarse y recordar que son pieza clave del poder en la democracia española. Pero en Madrid -como siempre-, el primer factor socialdemócrata se muestra insuficiente electoralmente frente al avance de la derecha y no existe identidad nacional, cultural o ideológica que pueda dar forma a una alternativa.

Madrid en Pie Municipalista, ¿cómo salir a ganar?

El mapa de Madrid para las elecciones se presenta muy complejo. El gobierno de Ahora Madrid ha producido una enorme desorientación que casi acaba en catástrofe para la bases de la izquierda. Un panorama confuso que por suerte se ha aclarado a nivel de la Asamblea de Madrid y del ayuntamiento en los últimos meses y semanas, sin dejar de ser un tanto precario pero articulando propuestas electorales solventes.

Por otro lado, la apuesta del partido socialista se ha consolidado en estas elecciones como un frente claro y decidido para la socialdemocracia. Con Ángel Gabilondo y Pepu Hernández los socialistas madrileños recuperan fuerza y en Madrid capital aspiran ya a desmarcarse del “seguidismo” y subordinación mantenidos en los últimos años con respecto a Manuela Carmena.

Sin embargo, su electorado en la capital aún está confuso y la propia figura de la alcaldesa contribuye a que el voto se pueda repartir entre unos y otros. Esta realidad es un reto para el partido socialista, pero tras los resultados de las generales comienza a ser un peligro para la propuesta de Carmena y Errejón. Su Más Madrid puede estar quedándose con menos sitio. En esta pugna, la campaña empieza a perfilarse de manera clara: mientras que el partido socialista quiere golpear por la izquierda con su candidato visitando la parroquia “roja” de Entrevías, desde el equipo de Más Madrid – a sabiendas de que debe volar hacia otros electorados para crecer-, se ataca por la derecha proponiendo una concejalía para las empresas (sic.).

Mientras, ya iniciado el baile electoral, el consenso con la Operación Chamartín se manteniene, lo que nos lleva a pensar que en esta lucha por el centro-izquierda nadie se ocupe de construir una propuesta y un programa de -como dirían los zapatistas-, los de abajo y a la izquierda. Y es que es precisamente en este lugar, que ya contaría con un suelo electoral del 6%, desde donde se puede rearmar una propuesta municipalista que movilice y ayude a organizar la necesaria respuesta en lo electoral y lo social que necesita este nuevo ciclo en Madrid.

La clave en este espectro, que es donde tendría sitio la candidatura de Madrid en Pie Municipalista, pasa por recuperar el gran eje del movimiento de las plazas, el eje de los de abajo. Sólo reconociendo y organizándonos con todas aquellas que siguen en crisis, que habitan el Madrid de los desahucios, de la uberización de nuestra economía, que cobran menos de 900 euros y que quieren un Madrid feminista, antirracista y abierto a cambios profundos.

El Madrid precario, el que no llega a fin de mes, el de los barrios sigue esperando propuestas políticas muchos más ambiciosas y radicales. Aquellas que no se dejan engañar por los discursos de progreso y que con alegría denuncian y luchan contra las enormes desigualdades que sufre nuestra ciudad. Curiosamente, solo si somos capaces de activar y poner en pie a ese Madrid que lucha podremos ganar las elecciones en Madrid.