Coronavirus en positivo

Currar en pijama

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

No me hace gracia esto del encierro. Al principio tampoco, pero con lo de la novedad, pues tenía un pase. Ordené los armarios y cociné creativo hasta que recordé que no soy Adriá. Los primeros días llamé a los amigos hasta del cole Lo que pasa es que esto va en serio. Los positivos no son solo los ministros, son amigos y familia. No puedo evitar angustiarme mucho con cada síntoma. Un pequeño dolor de garganta me quita el sueño toda la noche y el humor todo el día. Las noticias son deprimentes y el ranking en tiempo real de infectados o ingresados me desploma el ánimo.  El debate de las curvas y de los envíos de material me hacen más mal que bien. Hasta el bueno del Dr. Simón, que antes me tranquilizaba con su aspecto de sabio despistado me empieza a angustiar en su soledad despeinada. Esto no se acaba, no solo no se acaba, sino que nos dicen que aun queda lo peor.

Y entonces toca replantearse esta carrera. No era un sprint. Los atletas no entrenan lo mismo para los 100 metros que para la maratón y esto empieza a parecerse a una de esas pruebas de resistencia en la que el problema no son tus piernas sino tu cerebro. Creo que me está faltando disciplina. Disciplina. Si me oye mi madre decir que me falta disciplina pensará que finalmente me he convertido a su religión de la santa orden en los cajones. Voy a desconectarme de algunas redes y grupos de WhatsApp. No puedo seguir ese ritmo al abismo informativo. Voy a intentar lo de conectarme a las redes una vez al día. Tengo que reiniciar el ordenador para ponerlo en bajo consumo de estrés. Tanta tensión en el ambiente me agota y los días pasan. Parecerá una tontería, pero el símbolo es lo de arreglarse por la mañana. Casi pienso que debería ponerme el traje por la mañana. Esto no es un fin de semana largo que se pasará viendo pelis en pijama en el sofá y haciendo visitas sin fin a la nevera. Que no tenga visitas no es razón para ir en pijama mostoso todo el día. Ya digo, de traje me veo.

Me di cuenta de que algo no funcionaba cuando las migas bloquearon la g y la f del teclado. No puede ser lo de comer mientras teletrabajo y estar todo el rato del ordenador a la tele y de la tele al portátil. Ya se lo que significa procrastinar. Creo que lo de tener un horario de conexión a redes, de trabajo, de pausas, un menú menos disparatado es lo que toca. También de preparar un espacio concreto en casa para esto, ir al cuarto del fondo será como ir a la oficina y cerrar su puerta, salir del trabajo. Se trata de aprender a tener una vida normal en esta anormalidad. Es como lo de la gimnasia, llevo mas pasos en la pulserita en esta semana que en todo el mes de febrero.

Si yo tras 14 días empiezo a necesitar terapia habrá mucha gente que necesite hasta pan. Al principio esto de la solidaridad y el barrio y todo eso me daba hasta un poco de pudor. Ahora salgo como una flecha a las 8, mas que para aplaudir, para ver si estamos todos en los balcones. Por ver que no falta ninguno. Si esto va para largo tenemos que organizarnos y yo puedo hacer más. En el fondo hacer más por la comunidad y estar pendiente de otros me ayudará a llevar este tiempo tan raro un poco mejor. Pienso en la gente más mayor, en lo malo que debió ser pasar el día del padre sin hijos, sin padres, sin corbatas...Este encierro es duro para todos, pero como siempre para unos mas duro que para otros. Las dificultades nos tratan igual, pero nosotros no lo somos. El confinamiento no es igual para los que están excluidos o en riesgo de exclusión, ni para los que tienen problemas económicos, de violencia, de estigma, para los que tienen problemas de salud mental.

Viene tiempo de organizarse, esto va en muy en serio y hay que poner cabeza. A la precaución sanitaria, que hay que extremar, que esto no baja ni bajará por ahora, hay que añadir el cuidado social. Tenemos que aguantar, pero todos. Y al que tenga ánimo, humor o papel del culo suficiente, que lo comparta.

FIRMANTES DEL BLOG

  • Rafael Sotoca. Médico de Familia y ex director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
  • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ex Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social
  • Carmen Montón. Embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos. Ex Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social.
  • Isabel González.  Médico radiólogo. Ex Jefa de Servicio de Radiología. Ex Profesora Asociada de Radiología Universidad Miguel Hernández de Elche. Ex directora Gral. de La Alta Inspección de la C. Valenciana. Ex Gerente de los Departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
  • Pere Herrera de Pablo. Especialista MFYC. Médico SAMU. Exdirector Servicio Emergencias Sanitarias CV
  • José Antonio López Cócera. Enfermero especialista en salud mental miembro de la comisión nacional de la especialidad
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y Jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ex responsable de la oficina autonómica de salud mental.
  • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y ex jefe de servicio de enfermedades infecciosas, emergentes e importadas. Ex Profesor Asociado del Departamento de Medicina de la Universidad de Valencia. Ex Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia
  • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Exdiputada.
  • Ana BonedOmbuena. Técnico Superior de Salud Pública de la Consellería de Sanitat Valenciana. Máster en salud pública por la U. de Harvard y especialista en medicina familiar y comunitaria.
  • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina. Especialista en MFYC y en Análisis Clínicos. Ex gerente del Departamento de salud de Alcoy.
  • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.
  • Aurelio Duque Valencia. Médico de Familia y Comunitaria. Expresidente SoVaMFiC