Salud en positivo

Dale una alegría a los abuelos: un nuevo modelo de envejecimiento

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

La crisis ha destapado una realidad invisible, empieza la búsqueda de un nuevo modelo de envejecimiento

Hace tiempo que las personas ancianas tienen insomnio, y no es por el dolor de rodillas o la hinchazón de las piernas, ni por problemas con la orina…Dormir bien para una anciana es una tarea cada vez mas difícil. Su calidad de vida se ha hecho "frágil", ya que sólo pensar en salud, dependencia y pensiones, le quita el sueño.

Lo mismo ocurre cuando piensan en sus Seres queridos . Y  en la pobreza, que creían superada y que era solo un recuerdo de su niñez de posguerra. Y en la gente parada de larga duración, en esos millones de ciudadanos y ciudadanas confinados en sus casas de ciudades y pueblos de nuestro país. Todo esto no se cura, ni se alivia durmiendo más, y menos tomando pastillas para dormir.

Por si fuera poco, en esta crisis están señaladas mediáticamente, incluso estigmatizadas. Son las personas afectadas, muertas y positivas. Las mas de 350.000 que hay alojadas en residencias. Hoy llevan casi dos meses sin recibir visitas de familiares. Sus familias disponen de escasa información sobre su estado, ya se sabe, por no alarmar. La fiscalía está investigando lo que ha pasado y está pasando en algunas residencias.

Un debate público necesario

Esta experiencia, hay algún estudio reciente del Centro Superior de Investigaciones Científicas que lo confirma, merece sin duda un análisis y debate público sobre el envejecimiento futuro, sobre nuestro propio envejecimiento. Cómo queremos que sea, ¿en nuestras casas, en residencias, hogares, hospitales, cohousing, solos, en grupo? ¿Y cómo queremos financiar esa situación?  

La protección social y el estado del bienestar están rotos. La visión conservadora heredada del final del siglo pasado, identifican al propio individuo o a su familia como únicos responsables de afrontar la gestión del envejecimiento. En las últimas décadas se disminuyó sustancialmente el gasto social, bajo el argumento de la ausencia de fondos. La supuesta integración europea y la globalización económica imponían esta hoja de ruta a nuestra economía. Los señores Aznar y Rato (El País, 9 de septiembre de 2003), así lo declaraban a los medios de comunicación. No se podían ejercer los derechos de ciudadanía, de ayuda a las familias, de universalización de las escuelas de infancia y guarderías, y menos aún, los servicios domiciliarios a ancianos y dependientes (Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Vicenç Navarro. Editorial Anagrama. Barcelona. 2002).

Un modelo de gestión de la ancianidad basada en su valor lucrativo

Se nos ha olvidado la gran crisis del capitalismo globalizado del siglo XXI, entre 2007 y 2008, que puso en evidencia que los patrimonios privados se incrementaron sin control. Al mismo tiempo salarios y producción casi no crecieron en los últimos treinta años (La crisis del capital en el siglo XXI. Thomas Piketty. Editorial Anagrama.Barcelona.2015). Recientemente sabemos que fondos buitre y multinacionales son propietarios de residencias privadas, tratando a los ancianos como un valor especulativo más.

De aquellos polvos, estos lodos. La familia sigue siendo ese soporte emocional y financiero siendo las mujeres quienes soportan la mayor carga de cuidados. Esto dificulta su acceso al mercado de trabajo y desarrollar todas sus potencialidades profesionales. La soledad de nuestras personas mayores mata más que el tabaco, porque "arruina" las expectativas de la calidad de su vida. Es la forma cómo la sociedad se comunica con ellas, cómo les dice las cosas, cómo proyecta su imagen y cómo interactúa con ellas. Las sociedades avanzadas deben querer y cuidar a sus mayores. Deben convertirlas en un bien "éticamente protegible"  y esto debe tener reflejo y "hechos" en las políticas de protección social. ¿Se trata de un déficit presupuestario o ético?

Invisibilizamos la vejez

Según dice la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la mejor manera de luchar contra el maltrato a las personas  ancianas es a través de la promoción del buen trato así como de la prevención de la violencia contra ellas. Hay muchos tipos de violencia, y la de mayor incidencia, la más sutil, es la que las invisibiliza. Todas las personas que vivimos en esta sociedad occidental "siempre joven y alegre" sabemos que invisibilizamos la vejez y lo viejo.

Esa invisibilidad tiene sus consecuencias: desde la "pobreza energética" que heló este invierno a cientos de mayores, hasta la creencia de que no existe o debe existir el sexo en mayores de 70 años. Este episodio de crisis ha pasando por la negativa de traslado de pacientes de las residencias a los hospitales de Madrid, por ser  frágil y viejo. Las personas mayores están pidiendo a toda la sociedad en su conjunto, que "les tratemos mejor": familiares, instituciones, medios de comunicación y sociedad. Es posible vivir  la última etapa de la vida de otra forma, en un clima mas amable, cerca de la familia, amistades y vecinos, con capacidad para "gestionar tu propio futuro", en una convivencia solidaria y de ayuda mutua. Aún en situación de aislamiento y confinamiento, se puede hacer una despedida digna para toda una vida llena de recuerdos, experiencias y emociones.

"Muy mayores y mucho mayores". Elijamos nuestro modelo de envejecimiento

Dicen las estadísticas que, en la España de 2050 habrá más de 15 millones de mayores de 65 años y que, solo serán dependientes un 18 %; el resto, ese 82 % será independiente hasta el final de sus días. Es el momento de revisar el modelo de envejecimiento. Y es una oportunidad que tenemos nosotros, sus futuros usuarios. Y la crisis es un motivo claro gracias a la visibilización que ha hecho de las carencias del modelo actual.

Un modelo en el que promocionar la autonomía personal a través de la incorporación de la tecnología, como los teléfonos de atención al mayor; innovaciones como las terapias con animales de compañía, así como la normalización de la práctica de ejercicio adaptado a la edad y condición física, ya sea a pie, en bici o en silla de ruedas. Una aproximación con un enfoque mas multidisciplinar e integral de la persona anciana. Un modelo que pueda añadir años a la vida, que permita disfrutar del lujo que es compartir el tiempo con tus seres queridos. El secreto de la vida, dicen las personas mayores, es saborear los pequeños momentos compartidos; el mejor regalo, una experiencia de la vida compartida…comer, viajar, hablar, cocinar, ir al teatro, al cine, leer, pasear, todo en compañía de quien tú quieres. Más claro, agua.

"Me tenéis que cuidar hasta el final"

"A la residencia de ancianos no quiero ir" dicen muchas personas mayores, "os he dado unos estudios y me tenéis que cuidar hasta el final de mi vida", afirman otras. Estamos hablando de personas de 80, 90 y hasta 100 años; algunas de ellas, en muy buen estado físico, psíquico e intelectual. Es responsabilidad de todas recuperar la "imagen positiva" de la vejez; hay muchas personas ancianas que a partir de los 70 años afirman "servir para muchas cosas". Es una etapa bonita para disfrutar, si tienes salud y quieres vivir la vida, y dejar que los demás vivan la suya. Apostar por dar mayor importancia a los valores, al desarrollo personal, a mantenerse activo: ser independiente y disfrutar de las cosas buenas de la vida.

Según encuestas del IMSERSO, a los españoles y españolas nos gusta que nos cuide la familia, pero la tendencia es decreciente. Las enormes dificultades que hemos sido capaces de organizar en la vida diaria en este siglo XXI. A más nivel de estudios, preferimos más cuidados profesionales que familiares. Los miedos en la última etapa de la vida se centran en el deterioro de la salud (49 %), en el físico (37 %), de la autonomía personal (27 %), la soledad (27 %) y en la pérdida de amigos y familiares (18 %).

Las emociones y la conexión social son factores protectores de la salud

Las emociones nos conectan con el mundo, nos dan información valiosa sobre cómo nos afectan las cosas y nos ponen en movimiento. Nuestro cerebro necesita la emoción, y esto las convierte en una herramienta interesante para tomar decisiones (el miedo, la ira, la tristeza, la sorpresa y la alegría). Estar "socialmente conectado" alarga la vida y te hace "resistente a las enfermedades". Estas son las conclusiones de los últimos estudios de la neuro-ciencia social. Andar y pasear en compañía, comer en familia, y compartir experiencias emocionales "da vida a los ancianos" (hablar, oír música, bailar, cantar, leer en voz alta, etc). No pierdas la oportunidad. El tiempo compartido es "oro emocional". Dale una alegría a tus abuelos.

FIRMANTES DEL BLOG

  • Aurelio Duque Valencia. Médico de Familia y Comunitaria y representante sindical. Ha sido presidente de la Sociedad Científica de Medicina Familiar en la Comunitat Valenciana.
  • Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.
  • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
  • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
  • Isabel González. Médico radiólogo. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
  • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia
  • Ana Boned Ombuena. Técnico Superior de Salud Pública de la Consellería de Sanitat Valenciana. Máster en salud pública por la U. de Harvard y especialista en medicina familiar y comunitaria.
  • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
  • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
  • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.
  • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar. Ilustradora del Blog Coronavirus en positivo.
  • Juan Domene. Médico Inspector en el servicio de calidad asistencial y seguridad del paciente. Ha sido gerente del departamento de salud Arnau de VilanovaLliria.