Salud en positivo

Es tu momento: colabora con tu barrio

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

Una aceleración de la historia

La pandemia del coronavirus nos ha traído miedo, angustia, indignación, impotencia, dolor, sufrimiento, confianza y solidaridad. Vivimos en un mar de vaivenes, una mezcla de sensaciones y estados de ánimo. El virus nos ha cambiado y nos cambiará la forma de vivir presente y futura; en términos generales, acelerará la historia, pero no veremos cambios radicales; esta crisis sanitaria, social y económica es una oportunidad para las tendencias que ya venían produciéndose (el teletrabajo es un ejemplo).

El ser humano, a pesar de guerras, terremotos, fugas nucleares, inundaciones y epidemias, se adapta según avanza cada crisis y sale preparado y fortalecido para el próximo reto. Ante cada desafío al que nos enfrentamos aportamos conocimiento y valor, y la humanidad, una y otra vez, tiene la capacidad de recuperarse de las tragedias. El ingenio y la agilidad definen hoy nuestra sociedad tecnológica (móviles, mascarillas, guantes, respiradores, app) y nos permite adaptarnos en la forma de vivir, trabajar o relacionarnos.

Recuperaremos el contacto físico, los besos y los abrazos

Recuperaremos el contacto físico, los besos, los abrazos y sobre todo, lo cercano, la proximidad de nuestro barrio y de nuestros vecinos, "nos necesitamos mutuamente". Somos animales sociales que viven en comunidad, va en nuestros genes. Hemos visto y vivido que, nuestro barrio y nuestros vecinos, son una parte de nuestra riqueza emocional: aplausos, canciones y música. Y muchísimo más.  Ahora la pandemia ha hecho evidente que "nos necesitamos", que ayudar, cooperar y colaborar. Nos vemos en los comercios locales y en las farmacias, en los paseos y en las largas caminatas por las aceras, por los jardines, por las plazas, a pie o en bici, compartiendo ese espacio público que nos integra y nos identifica: nuestro barrio, nuestro territorio.

Todos aprendimos de los errores cometidos por las políticas neoliberales anteriores, y ya sabemos desde la crisis del 2008 que, con recortes no nos recuperaremos. Los políticos locales, nacionales, provinciales, autonómicos y europeos han tomado nota y ya plantean planes de reconstrucción a todos los niveles, y con todos los recursos disponibles. Si vamos todos a una, avanzamos. Si cada uno va a la suya, nos hundimos todos en esta crisis sistémica. El mundo entero, nuestro planeta y todos nosotros, como un solo ser vivo, hemos encendido las luces de alarma y hemos comprendido que la pobreza y la desigualdad son un caldo de cultivo para muchas "infecciones" de odio, discriminación e injusticia.

El barrio como epicentro de la recuperación

EE.UU. es hoy, una "herida que supura" por una infección latente de décadas. Europa, Asia, América y Africa están en el punto de mira con sus planes de reconstrucción nacional. Las grandes empresas y las multinacionales sienten la presión económica, social y política del coronavirus y ven cómo se desplaza la demanda de productos, servicios y necesidades al nivel local y próximo al domicilio de la ciudadanía. El territorio del barrio como epicentro de la recuperación, apoyado en una acción colectiva y organizada desde las redes informales vecinales, desde las ONGs de ayuda a colectivos vulnerables, y desde las Asociaciones de Vecinos, para contribuir a "amortiguar" las consecuencias de la crisis sistémica y sobre todo, para mejorar las condiciones de vida de las personas, y ofrecer su ayuda humanitaria.

Es aquí, al barrio, donde se ve el potencial de la sociedad civil y el tercer sector, que trabajan sin ánimo de lucro. Aquí donde no llegan las ayudas oficiales, ni las institucionales con la rapidez debida. El IMVIngreso  Mínimo Vital está muy bien para evitar la exclusión social,  pero llevará su tiempo ejercitarlo y ver sus beneficios en las familias. Las asociaciones y el voluntariado ayudan en cada barrio a construir la identidad colectiva y a fomentar los valores cívicos, de ahí la necesidad de aprovechar el capital social del movimiento asociativo para afrontar los retos presentes y futuros con la participación activa de toda la ciudadanía (por ejemplo, la transición energética en el contexto de los ODS-Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030).

La acción solidaria mejorará las medidas de reconstrucción

La acción solidaria mejorará la eficiencia de las medidas de reconstrucción sanitaria, social y económica, con un tejido social más fuerte y una red de apoyo y de participación consolidada y dotada de medios materiales y económicos suficientes. A cuenta de las situaciones catastróficas inesperadas,  aflora cada vez más la cultura de la sociedad de riesgo (Ulrich Beck. Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalización. Paidos.2000), y la importancia de la gestión de riesgos.

Esperamos que los numerosos planes de reconstrucción local, autonómico, estatal y europeo, se tome en cuenta la participación de la comunidad local, de la sociedad civil y de las asociaciones, para salir fortalecidos todos juntos; fortaleciendo a las organizaciones cívicas, hacemos protagonistas a la gente.

Es el momento que los New Deal Green, los New Deal Social y los New Deal Health supongan una respuesta  adecuada a las necesidades globales de la ciudadanía y con ello, consigamos un mundo mejor con el trabajo de todos, asumiendo un cambio claro de las prioridades e invirtiendo en nuevos sectores de la economía real (innovación, medio ambiente, sanidad y sectores socio-sanitarios, servicios de proximidad, I+D+i en salud pública), con un relanzamiento de la actividad y del empleo en todo el sector público. Trabajaremos juntos por un modelo de desarrollo más sostenible e inclusivo. Ahora, es tu momento: colabora con tu barrio, con tu pueblo, con tu ciudad, con todo el mundo.

FIRMANTES DEL BLOG

  • Aurelio Duque Valencia. Médico de Familia y Comunitaria y representante sindical. Ha sido presidente de la Sociedad Científica de Medicina Familiar en la Comunitat Valenciana.
  • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
  • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
  • Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
  • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.
  • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
  • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
  • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy. 
  • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar. Ilustradora del Blog Coronavirus en positivo.
  • Juan Domene. Médico Inspector en el servicio de calidad asistencial y seguridad del paciente. Ha sido gerente del departamento de salud Arnau de VilanovaLliria.