Salud en positivo

Hepatitis: ¿la historia terminable?

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

Por su distribución mundial  y elevada  morbimortalidad  las hepatitis víricas representan un gran impacto en la  salud pública global, comparable al de otras enfermedades  transmisibles  como el sida  , la tuberculosis o el paludismo. A pesar de ello su atención había quedado relegada en las estrategias de salud global,  hasta que  finalmente  la aprobación  de la resolución de  la OMS sobre la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible  la  situó en primer plano .Su  objetivo es reducir  en ese horizonte  la incidencia de infecciones crónicas por virus de la hepatitis  en un 90%  y la mortalidad en un 65% .

El   28 de  julio, fecha del nacimiento del  Dr. Baruch Blumberg , descubridor  del virus de la hepatitis  B  y premio Nobel, quedó establecido como  el día  Mundial contra la Hepatitis. Los  mecanismos de los cinco virus de la hepatitis ( A, B, C, D y E) son diferentes, afectan a poblaciones distintas, y por tanto requieren intervenciones dirigidas específicamente a cada uno de ellos. Existen vacunas muy efectivas frente a los virus de las hepatitis A , B y E. Con la de la B  secundariamente también se protege de la infección del virus D. No existen  vacunas frente  al VHC.

Para  los virus B y A  disponemos  vacunas altamente eficaces  desde el año 1986  y 1996 respectivamente,  y a  pesar de ello  aproximadamente 240 millones de personas padecen infección crónica por el virus de la hepatitis B,  responsable  del  47% de los  1.4  millones  de muertes  por hepatitis que se  producen  anualmente en el mundo. La  transmisión vertical  , de la madre al niño al nacer, es una de las causas  de  perpetuación de la infección del VHB en áreas  de alta endemia.

En el caso de la hepatitis A, que no tiene  formas  crónicas,   su fase  aguda es  responsable,   junto con el virus de la hepatitis E,  del 5% de  esos 1.4 millones  de muertes citadas . Ni la hepatitis A ni la E tienen tratamiento específico, son transmitidas por los alimentos y por el agua, y  pueden provocar brotes agudos en comunidades donde el agua es insalubre y el saneamiento deficiente . La OMS estima que en 2015, la hepatitis E provocó aproximadamente 44 000 defunciones, una cifra que representa el 3,3% de la mortalidad debida a las hepatitis víricas.

El virus de la hepatitis C, al igual que la  B,  son infecciones que se transmiten por la sangre, de forma considerable a edades temprana y a través de inyecciones y procedimientos médicos en condiciones poco seguras, y en menor medida a través de contacto sexual. A nivel mundial, entre 130  y 150 millones de personas presentan infección crónica por el virus de la hepatitis C ,  responsable del 48 % de las muertes anuales por causa hepática .

Los países con menos recursos son los más vulnerables y presentan las mayores tasas de infección y de mortalidad por estos virus, así  como de otras enfermedades relacionadas con la pobreza. Sin una respuesta urgente  y generalizada  con estrategias necesarias  según los virus,  y ajustadas   a las condiciones  de las distintas regiones,  se estima  que entre 2015 y 2030 podrían producirse  20 millones de muertes.

Las  estrategias deberán ir encaminadas a mejorar las condiciones  de vida y la seguridad alimentaria   . También es preciso el cribado de los virus previo  a la administración de  sangre  y hemoderivados, así como implementar  las medidas necesarias para evitar la transmisión de estos agentes infecciosos.

Pero un hecho fundamental, al contrario de lo que ocurre con otras enfermedades  ,  es que se dispone  de vacunas , que son los instrumentos básicos para lograr la eliminación  de enfermedades transmisibles , como se pudo acabar con la viruela y la poliomielitis .¿Es por tanto  permisible  que en el siglo XXI se pueda producir  ese  impacto de la enfermedad  con tan alto  grado de  mortalidad? ¿De quién  debe  ser la propiedad de las vacunas,  cuya  utilización puede  evitar  la muerte de   millones de personas,   en nuestra llamada  aldea  global.?¿ Deben esperar estos pueblos de escasos recursos para  poder utilizar  estas  armas  contra la infección a que los resultados  económicos de los accionistas de  las empresas  tecnológicas productoras  de las mismas , estén suficientemente saciados? ¿deben esperar a que se inicien campañas  debidas a mecenazgos o  a acciones  caritativas? .Creo que muchos tenemos respuestas claras  a estas preguntas .

En la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que entre la población adulta hay más de 18 millones de personas infectadas por VHB   y 15 millones por VHC con infección crónica, y que dos tercios de ellas viven en países fuera de la Unión Europea (UE) y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC).

En lo referente a la hepatitis C no se tiene una vacuna, pero se disponen de tratamientos que eliminan la infección en más del 95%  de  los casos tras un periodo de tratamiento de 8 a 12 semanas, por vía oral y prácticamente sin ningún efecto adverso. El problema radica, entre otras cosas, en la identificación de personas que están infectadas y que no conocen situación, así como en el precio de   los fármacos,

Algunos países han adoptado estrategias innovadoras según su posibilidades y presupuestos para alcanzar los objetivos de la OMS para el 2030, que se resumen en que el 90 % de los pacientes estén diagnosticados, el 80% tratados y conseguir reducir la mortalidad en un 65%. Estas estrategias   incluyen programas específicos con la realización de pruebas, vinculación con la asistencia   y programas en zonas de alta prevalencia, y contemplan tratamiento gratuito con antivirales   producidos localmente como es el caso de Egipto. Así se han logrado tasas altas de curación, y además se han intensificado pruebas masivas para diagnosticar a miles   de personas que desconocen su infección.

España está en la vanguardia mundial junto a Islandia, Australia y Georgia en el objetivo de eliminación de la hepatitis C, fruto del Plan Estratégico del Hepatitis C que se inició en el 2015 y del apoyo conjunto de las sociedades científicas nacionales implicadas en la hepatitis C y la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España.

En nuestro país la prevalencia de infección crónica del VHC se cifra en 0,22% de la población adulta, si bien hay datos en algunas comunidades que presentan datos más elevados. El problema es que muchos de estos casos   desconocían su situación de infección activa. La estrategia se basa en el diagnóstico de esta infección sumergida por medio de cribados que identifiquen a estos pacientes para su atención  y tratamiento. En los Estados Unidos los CDC recomiendan realizar la prueba de la de hepatitis C al menos una vez en la vida para todos los adultos de ≥18 años.

El   cribado oportunista a los pacientes  adultos que acuden al sistema de salud, de  forma  general  o en atención a determinadas  franjas  de edad , podría ser una opción valida , y junto a la modificación de  los circuitos asistenciales  permitiría un  rápido diagnóstico e inicio de tratamiento, que  cegaría   fuentes  de infección  y conseguiría la eliminación de esta  enfermedad .La  estrategia "testar y tratar " es costo efectiva  en áreas donde  la prevalencia de infección es superior a 0,13%.La  atenuación del impacto económico  del tratamiento antiviral   que produciría en el gasto sanitario podría atenuarse pactando con las farmacéuticas  techos de gasto, fuera cual fuera el número de  pacientes  que recibieran tratamiento, como ya se ha experimentado  en otros países.

La eliminación de las hepatitis es posible.

Firma del Post:

- Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.

Forman el Foro Ágora Salud:

- Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.

- Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.

-Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.

- Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.

-José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.

-Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)

- Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.

- Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.

- Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.

- Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.

- Juan Domene. Médico Inspector en el servicio de calidad asistencial y seguridad del paciente. Ha sido gerente del departamento de salud Arnau de Vilanova-Lliria.

Ilustra el blog:

Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.