Salud en positivo

Si los ojos hablaran

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

"El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve"
(Antonio Machado «Proverbios y cantares»)

"¡¡¡Pero si los ojos no hablan!!!", te puede decir cualquier persona. Efectivamente, los ojos como tal, físicamente, no hablan, pero en realidad, como diría un castizo, "charran hasta por los codos". Todo el mundo ha escuchado en alguna ocasión frases como: "esa mirada lo dice todo", "lo ha fulminado con la mirada", "come con los ojos", etc., aunque todos sabemos que unos ojos no pueden hablar, no pueden fulminar (afortunadamente) ni tampoco pueden comer. En cambio si que pueden expresar las emociones y los sentimientos propios de los seres humanos. Si algo caracteriza, precisamente, a la especie humana frente a otras especies es esa capacidad de expresarse y comunicarse, también, con su rostro. Entre los más de treinta músculos que tiene la cara y sus infinitas combinaciones, junto a los ojos, tenemos los humanos ese don de demostrar entre otras cosas, y sin necesidad de articular palabras, emociones muy diversas como son el miedo, el asombro, la alegría, el estupor, el terror, el desprecio, el asco, la tristeza y así un larguísimo etc.

Durante esta Pandemia, y debido al uso de las mascarillas, los ojos han adquirido un papel preponderante en esa función de expresar sentimientos y emociones. Se han convertido de repente, junto al uso de la palabra, cuando se puede hablar, en nuestro relaciones públicas más importante.

¿Y qué nos dicen o expresan los ojos durante esta Pandemia?

Expresan estupor cuando el portador de los mismos pertenece a una generación que nació y creció durante una dictadura que cercenaba absolutamente la libertad, contra la que incluso luchó por conseguir esa libertad, y escucha estupefacto a personas que sólo han conocido esos tiempos de oídas pedir "libertad, libertad" con el puño en alto y enfrentándose a los cuerpos de seguridad, cuando las autoridades democráticas, cumpliendo con su deber constitucional de proteger la salud pública de la ciudadanía, toman medidas restrictivas convenientemente respaldadas en el parlamento. ¡Qué sabrán lo que es la Libertad!

Expresan terror los ojos de la persona que va a ser intubada en una UCI porque el Coronavirus se ha cebado con sus pulmones impidiendo que respire, y que no sabe si saldrá de la oscuridad en la que se va a sumergir, quizá para siempre.

Expresan alegría, incluso mezclada con lágrimas de emoción, cuando pueden ver a los seres queridos que la vida mantiene alejados y que esta pandemia, además, impide que se encuentren periódicamente. Y mucho menos abrazarse y besarse.

Expresan rabia cuando te cruzas con personas que no llevan, o llevan muy mal colocada, la mascarilla, presumiendo con aire chulesco de insumisión. La ignorancia es muy atrevida y esas personas piensan que usar la mascarilla es una tontería y que bueno, si se contagian, tampoco es para tanto, en total unos días fastidiados porque son jóvenes y fuertes y suponen que pasarán la COVID-19 sin más. Pero si por no llevar la mascarilla van contagiando a los demás, aunque sean familiares, les importa una higa. Quizá ignoran que en las UCI ya hay jóvenes de veinte o treinta años pasándolo muy mal.

Expresan temor, mezclado con esperanza, los pacientes, mayoritariamente de edad avanzada, que han visto de todo en su larga vida, cuando les exploro los ojos para decidir una posible intervención quirúrgica para devolver la visión que han perdido.

Expresan indignación profunda cuando ven en los medios de comunicación los cientos de personas que abusando de su posición social, se saltan las mínimas normas de convivencia y solidaridad y se cuelan para vacunarse sin que sea su turno, mientras a su alrededor los afectados y muertos por la pandemia se cuentan por miles.

Expresan impotencia cuando ven la multitud de acciones irresponsables de personas, jóvenes y no tan jóvenes, celebrando botellones y fiestas clandestinas pese a las restricciones. Da rabia ver que actúan como si fuera una pillería infantil.

Y por último expresan pena, mucha pena, cuando esos ojos ven que la clase política no es capaz, ni siquiera en esta gravísima situación, de cerrar filas y dejarse pelos en la gatera para actuar unida como un todo, porque no acaban de entender que el enemigo es un minúsculo virus y no los partidos políticos rivales. Me imagino al virus partiéndose de risa al ver como el hombre, el rey de la creación, se lo pone tan fácil.

Los ojos ya muestran cansancio por esta situación y piden a voz en grito que reaccionemos, que aparquemos las actitudes egoístas, que actuemos con sensatez, sin exponernos, ni exponer a nuestros conciudadanos, para volver a la normalidad y dejar de llorar. Están deseosos de abandonar ese papel protagonista de relaciones públicas y ser una parte más del rostro para poder expresar todo tipo de emociones como antes de que la Pandemia de la COVID-19 nos privara de algo tan consustancial con la especie humana como es el contacto social.

Firma del Post:

      • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.

Forman el Foro Ágora Salud:

      • Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.
      • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
      • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
      • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
      • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
      • Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
      • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.
      • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
      • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
      • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.

Ilustra el blog:

      • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.