Salud en positivo

Suicidio y manifestaciones

José Antonio López Cócera

Enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad

Begoña Frades García

Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre

Rafael Sotoca

Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana

.- Verónica Montón

La relación entre una manifestación contra los derechos de personas LGTBI o de niños y niñas migrantes y el suicidio es estrecha, más de lo que parece. Permítanos mostrarlo.

El suicidio es un grave problema, se calcula que cada año se suicidan más de 800.000 personas en el mundo y por cada una de ellas se realizan muchos más intentos de suicidio. En España se suicidan cada año más de 3600 personas. Es un problema que no surge con la pandemia, pero tememos que esta cifra está aumentando durante este tiempo. El empeoramiento de los problemas relacionados con la salud mental podría estar tras ese aumento, pero solo en parte.

Ya en 2008 la OMS, en el Programa de Acción para superar las brechas en salud mental, consideró el suicidio como una de las cuestiones prioritarias en la acción de los gobiernos. En el Plan de Acción sobre Salud Mental de la OMS 2013-2020 comprometió a los Estados Miembros a trabajar en pro de la meta mundial con el objetivo de reducir para el 2020 un 10% la tasa de suicidio.

Prevenir el suicidio

Gracias a la ciencia sabemos que muchos suicidios son prevenibles. Pero la prevención debe orientarse desde enfoque multisectorial, transversal. Un enfoque que debe ir mucho más allá del necesario aumento de las plantillas de profesionales de salud mental. Un modelo que incorpore acciones de prevención en la educación, en los medios de comunicación, y, por supuesto, también en la salud. Pero es clave que lleguemos más allá de la atención a la enfermedad una vez que esta ya se ha desarrollado y que pongamos en marcha mecanismos para que no se produzca o lo haga de forma mas leve.

Por tanto incorporemos la prevención, que significa fundamentalmente considerar, proteger y respetar  a los grupos de población más vulnerables: personas con problemas de salud mental, personas que sufren desplazamientos y desarraigo, personas que sufren discriminación por ser diferentes, mujeres que sufren violencia de género, personas que sufren abusos o trata, personas que sufren acoso en el trabajo o en la escuela, personas que tienen un consumo nocivo de  sustancias , personas que sufren la perdida de trabajo o financiera entre otros…

Los grupos de personas vulnerables tienen mayor riesgo de suicidio. Poner en marcha medidas que disminuyan la vulnerabilidad debe ser una prioridad de las instituciones, y no solo de las sanitarias. Hacer lo contrario, no evitando o protegiendo a los grupos de personas vulnerables, empeorará su situación y puede tener un impacto en forma de tentativas o de aumento en los suicidios.

Colectivo LGTBI y riesgo de suicidio

Y así llegamos a las manifestaciones en las que se muestra desprecio y odio, es decir se aumente el estigma contra personas de grupos vulnerables. El aumento de la violencia física y mediática sobre la población LGTBI puede suponer un aumento en el riesgo de suicidio.

Comprender cuáles son las condiciones y factores asociados de las personas LGBTI es muy relevante para trabajar en la prevención del suicidio y en la promoción de su salud. Pero los estudios publicados ya nos dicen que el camino que debemos tomar como sociedad que pretende ahondar en la prevención del suicidio discurre por la construcción sociocultural de la diversidad sexual, alejarnos del estigma, de la discriminación y de las distintas formas de violencia.

Necesitamos un plan de prevención de suicidio, no es una novedad. Un plan que genere un marco común para todas las administraciones e instituciones que hoy se están movilizando y aportando a la prevención. Este marco debe guiar acciones en el campo de la atención a la salud, muy especialmente en la salud mental, pero también plantear acciones educativas en la enseñanza formal, en la atención y protección social de personas vulnerables por todos los motivos, también los económicos. Y como hemos visto, en el plano del la protección y ejercicios de los derechos de la ciudadanía.

Cuando no se condena la violencia de género, cuando no se respeta la diferencia, cuando se discrimina, cuando se potencia la violencia homófoba se está contribuyendo a agravar el sufrimiento. No podemos evitar la preocupación por el aumento de esta violencia y de su visibilización por parte de medios y redes. Por eso nos manifestamos, también nosotros, públicamente, a favor de las personas, de las que son diferentes, de las que sufren, de las estigmatizadas, de las vulnerables, de las que lo son y no lo saben, de las que necesitan ayuda y no la tienen. Nos manifestamos a favor de las personas.

 

Forman el Foro Ágora Salud:

Carmen Montón. Embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.

Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.

Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.

Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.

José Antonio López Cócera. Enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.

Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad M