Corrígeme si me equivoco

El hecho cómico

El lunes pasado, hacia el mediodía, minutos después de saber que "El programa de Berto" había sido cancelado por La Sexta, recibí otra noticia mucho más divertida. Nuestra productora, Fe (sin duda el nombre más adecuado para desarrollar dicho trabajo en un programa de televisión), me informaba acerca de una serie de llamadas telefónicas que había estado recibiendo durante toda esa mañana. Resulta que una vidente se había estado ofreciendo insistentemente para colaborar con nosotros.

Fue una maravillosa y fortuita actualización del siguiente chiste clásico: Un hombre acude a la consulta de un vidente. Llama a la puerta, toc toc, y se escucha desde el interior del despacho al futurólogo preguntando "¿quién es?". El hombre vuelve sobre sus pasos, porque "si no lo sabe, vaya desgracia de vidente es".

El día de autos, además, algunos tertulianos de televisión en una cadena local de Barcelona celebraron el buen dato de audiencia de "El programa de Berto", un supuesto 6.6 de share (que era un 3.3 en realidad, pero alguien se debió equivocar al difundirlo, o lo leyó dos veces). A consecuencia de esto, también recibí un par de sms felicitándome.

Dos nuevas constataciones de que el universo hace sus propios chistes, siempre mejores, más intencionados, crueles, divertidos, sarcásticos y libres que los que un cómico profesional podrá llegar a imaginar jamás.

Parafraseando al teórico de la comedia canadiense Arthur Caffer: "El hecho cómico existe por y en sí mismo, y se produce de forma aleatoria y espontánea. La identificación, interpretación y posterior comunicación y disfrute del mismo es meramente una elección consciente individual".