Corrígeme si me equivoco

Michael Jackson y el paso de baile secreto

Que es un título así como de novela de Harry Potter o de nueva entrega de la saga Indiana Jones. Bien, la filosofía de esta columna es hablar de una persona, un animal o una cosa. ¿Se ve venir el chiste, verdad? ¿En qué categoría incluyo a Michael Jackson? En las tres. Hasta que la ciencia no se pronuncie en sentido contrario aún se trata de una persona, es y ha sido sin dudarlo un animal escénico, y sí, parece una cosa.

Michael Jackson, uno de los grandes genios de la música del siglo XX, a la par que uno de los grandes engendros de la estética del XXI, tiene (o tenía) previsto dar una serie de 50 recitales en el O² Arena de Londres. Resulta que Jacko podría tener firmado un contrato que le impediría actuar en un escenario si no es en compañía de sus hermanos, otros que están también como para invitarlos a un bautizo.

Confieso que me planteé desplazarme a Londres, por dos razones. La primera es que ya lo hice en 2007 cuando Prince dio 21 conciertos en el mismo recinto. En aquella ocasión, además de disfrutar de un excelente recital, pude presenciar una deliciosa excentricidad del genio de Minneapolis. Los músicos atravesaron a pie el espacio entre el camerino y el escenario circular central del O² Arena. Pero Prince, para evitar ser visto, pasó metido en un cajón de transporte de instrumentos con ruedas empujado por cuatro porteadores, para regocijo del respetable. La segunda razón es que temo perder la oportunidad de ver a Jackson en directo. Pienso que, de un día para otro, podría estallar, licuarse, desmembrarse, partírsele la cadera, derretírsele el rostro, volverse del revés como un calcetín o convertirse en un puñado de cenizas al entrar en contacto con la luz solar y quedar desparramado por el viento en una avenida de Los Ángeles.

Algunas fuentes aseguran, sin embargo, que Michael Jackson se encuentra ensayando para sus 50 citas de julio. Afirman, y este es mi dato preferido, que “trabaja con un coreógrafo y diez bailarines en un nuevo movimiento de baile que mantiene bajo estricto secreto”. ¿Os acordáis de Ben Stiller en el papel de Derek Zoolander hablando de su nueva mirada Magnum en la película del mismo nombre? Aquí es donde me entra la risa y tengo que parar.