Posibilidad de un nido

Los niños no se portan de forma ejemplar, ministro

Unos niños preparan unas galletas siguiendo la receta que les dan sus abuelos a través de una 'tablet'. REUTERS/Albert Gea
Unos niños preparan unas galletas siguiendo la receta que les dan sus abuelos a través de una 'tablet'. REUTERS/Albert Gea

El problema de las generalizaciones es que suenan a patraña. Lo mismo pasa con las exageraciones. Y además no solo suenan a eso, sino que suelen ser mentira.

En tiempos como los actuales, de confinamiento, enfermedad, muerte y miedo, comparecen los políticos acompañados de miembros del ejército, lo que viene a significar que la cosa no solo tiene que ver con la política. Ver a un general hablando sobre contagios y muertes genera cierta inquietud, como que la Policía te pida la documentación cuando vas al supermercado o sacas la basura. Que se utilice el lenguaje bélico para referirse a esta situación, que no es una guerra sino una pandemia, no hace más que empeorar las cosas.

Sin embargo, lo que me resulta más desagradable es el aroma de infantilización que va perfumando las declaraciones de las autoridades. Por supuesto que debemos agradecer y elogiar el trabajo del personal sanitario, faltaría más. De ahí a pasar el día hablando de héroes y heroínas va un trecho. El que separa las construcciones adultas de las infantiles. Si le colocas la banda sonora de la insoportable Resistiré, ya tienes completa una serie para adolescentes.

Ha salido el ministro Salvador Illa a afirmar que los niños se están portando "de manera ejemplar". Pues no, ministro, los niños no se están portando de forma ejemplar. Y los padres, tampoco. Alguno o alguna se estará portando estupendamente. La mayoría se está portando como lo que son, niños y niñas. Hay días que hacen los deberes ordenadamente, que se distraen con un libro o una serie, que se ponen a pintar un rato, que aprenden a cocinar algo. Otros días están irritables, gritan, se enfadan por nada, se niegan a estudiar o ducharse, o patean una silla.

No hay nada de ejemplar en lo que está sucediendo y mucho de excepcional. Y podemos endulzar la realidad convirtiéndola en una novelita adolescente, pero lo cierto es que la realidad es amarga y se parece mucho más a una película de terror.

Yo tengo un hijo y una hija. Ella es preadolescente, algo muy difícil de sobrellevar tras un mes confinada en un piso sin balcones ni terrazas en el que nunca entra el sol directamente. Por supuesto, no se está portando de forma "ejemplar" ni yo me atrevería a esperar algo así de ella, cuánto menos a pedírselo.

Ahí reside uno de los problemas. Que si afirmas que un niño se porta de forma ejemplar le exiges que lo haga. De la misma forma que si declaras en la televisión que el personal de limpieza está formado por héroes y heroínas los colocas en el lugar equivocado.

Comprendo que desde las instituciones se haya decidido dar ánimos a la población, ya que se han trufado las ciudades de fuerzas de seguridad para vigilar que obedezcan. ¿Por qué? Porque se sabe que no somos ejemplares, no somos héroes, somos sencillamente mujeres y hombres con tristeza, hartazgo y miedo. Quienes están viviendo peor todo esto son, en general, los niños y las niñas.

Comprendo también la buena voluntad del ministro Illa, un hombre que además está demostrando tales capacidades que ni siquiera la oposición decide hacerlo picadillo, y mira que tenemos una oposición canalla y triste en este país. Comprendo la buena voluntad, pero no es necesario que lo diga. No estamos en un parvulario. Las madres y los padres sabemos perfectamente que lo que están viviendo nuestros hijos es un infierno. Que lo están haciendo obligados y obligadas por nosotras, que no les permitimos ni salir a la acera echarse una carrerita.

En fin, que el ministro de Sanidad afirme en comparecencia pública que los niños y las niñas se están portando "de forma ejemplar" es comprensible dentro del tono en el que estamos relatando todo esto. Se trata de la épica. De la necesidad de llenar al relato de lo que estamos viviendo de guerreros, héroes, heroínas, gestas, guerras, batallas, etc. Y la épica a unos les gusta y a otras nos resulta insoportable e infantil.

Y la Epica ya sabemos todas, todos, a quiénes acaba beneficiando.