Posibilidad de un nido

Qué sabrá usted, Ábalos, de un techo

Una no se recupera de un desahucio. Al menos yo era adulta, tenía entonces 44 años. UNA NO SE RECUPERA DE UN DESAHUCIO y lo sé seguro porque corría el putísimo año 2008 cuando el director del diario ADN y su consejero delegado me echaron a la puta calle preñada de 8 meses. Supe que no volvería a encontrar trabajo, que pasarían cuatro años sin pagar el piso, que me lo quitaría el banco, en mi caso el BBVA, en mi caso en 2012.

Pero, igual que no se recupera del desahucio, una no puede imaginárselo si no lo ha vivido. Resulta ABSOULTAMENTE imposible.

Venga, JOSÉ LUIS ÁBALOS MECO, venga colega socialista, tengo entendido que tiene usted varios hijos. Venga, vamos allá:

Yo, Cristina Fallarás, periodista, escritora, activista, personaje televisivo incluso le admito que políticamente excéntrico, tengo dos: a la pequeña la echaron de casa cuando acababa de cumplir los 4; al mayor, recién cumplidos los 10.

Venga, JOSÉ LUIS ÁBALOS MECO, imagínese llevarse a sus hijos, da igual cuántos pero todos, y usted solo, usted hembra, a un cabaña en un barranco. Ah, mas no una decisión progreanarquista de renuncia a lo establecido, sino fruto del acoso de una entidad bancaria, en el caso de mis hijos el BBVA, una progreidiotez que después de tres años de acoso te ha enseñado que la llamada "pobreza energética", o sea que te corten la luz, es una broma barata comparada con el momento en el que te cortan el agua: "venga, niños, vamos a hacer caca al after de la esquina" a las 3 de la mañana.

Venga, SEÑORAS Y SEÑORES DIPUTADOS QUE EN SU PUÑETERA VIDA HAN LLORADO NOCHES SIN ARROZ NI JABÓN, sin calor ni grifo, venga, vamos allá: ¿Cuántos millones de familias viven alquiladas en España? No hablo de personas, que son más, pues claro que son más, pero qué más habría yo querido que ser persona y no familia.

Del desahucio no te recuperas. ¿Me escuchan un momento? DEL DESAHUCIO NO TE RECUPERAS. Tus hijos e hijas nunca más saldrán tranquilos a la calle, a pasear con sus amigas, porque cabe la posibilidad de que cuando vuelvan no haya casa. Ustedes no tienen ni puta idea de la rabia que la soledad del hijo, de la hija QUE NO QUIEREN CERRAR LA PUERTA POR SI NO VUELVE ABRIRSE le supone a una madre que se ha dejado el lomo en la ladera de un monte sembrado de espinos. Y ya han pasado años, muchos años.

Ni idea tienen del grito en plena noche cuando las garras del número de tu cuenta corriente aprietan el cuello del pasado y sabes que puede volver a suceder, que sucederá, que nadie allá arriba apostará su culo por las vidas de tus vástagos, porque hay otros poderes mayores que el amparo.

Ustedes, Ábalos Meco, hablan de "alquileres", de "arrendatarios y arrendadores", hablan de términos idiotas por negarse a decir techo. TECHO, TECHO, TECHO, DE ESO SE TRATA. MADRIGUERA, NIDO, ALBERGUE, AMPARO, qué sabrán ustedes al sentarse sobre sus cálculos de mierda que no tienen en cuenta el significado de las rentas del trabajo frente a las rentas del capital. Oh, Suresnes, oh privatizaciones y cal viva.

Diez años después de que mis hijos pasaran a comer solo arroz, y mis hijos no importan porque yo pisaré las calles nuevamente; diez años después, en este 2020 de fatal pandemia y con los juzgados parados, se ordenaron 116 desahucios por día laborable. Uno de esos días, usted, José Luis Ábalos Meco, al frente de algo llamado Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, se extrañó de que se desahuciara a familias en pandemia.

116 DESAHUCIOS EN 2020 POR DÍA LABORABLE DE PANDEMIA CAGONLAPUTACALAVERA.

Explíqueles a mis hijos, y mis hijos son ricos pero su herida no tiene fondo, los 60.000 millones de euros nuestros (tirando a lo bajo) regalados a las entidades financieras, más los 35.000 millones de la Sareb, más los 40.000 del buitre Blackstone y los de Azora y los del buitre (can)Cerberus de los Aznar y los miles de millones de euros de CaixaBank…

Venga ministro Ábalos, colega socialista, vamos allá. Yo no soy pobre ahora, a qué dolerme, pero sigo pagando diez años después la deuda de un desahucio. Le confieso que me importa un pimiento y que, si no hubiera parido, ni usted ni nadie sabría dónde como mis patatas. Pero tengo dos hijos, ya sabe de qué hablo.

De un desahucio, y se lo digo una década después, nadie se sobrepone. MÁS DE 3 MILLONES DE HOGARES EN ESPAÑA VIVEN DE ALQUILER. Qué sabrán ustedes del terror de los niños a salir de casa. Qué sabrá qué es un techo.