Posibilidad de un nido

Un cáncer llamado Poder Judicial 

Los magistrados Valentín Sanz y Eduardo Urbano (ponente) y la magistrada Tania García de la Audiencia Provincial de Madrid han escrito una loa al buen estilo del partido de ultraderecha Vox en una sentencia que supone un ejercicio tan creativo como siniestro. La finalidad: dejar claro que los menores extranjeros que llegan solos a España no sólo suponen "un evidente problema social y político", sino que además ponen en riesgo las relaciones de este país con el mundo. Porque lo dicen ellos, y punto pelota.

Cojamos una frase, larga como el asco que produce una sociedad enferma, podrida por la parte del Poder Judicial, lo que podríamos considerar una cáncer hepático, pongamos por caso, un hepático cáncer judicial, cojámosla y hagamos la biopsia. Esta es:

"En efecto, el cartel también puede interpretarse como un mensaje electoral a un colectivo mucho más numeroso que el de los "Menas" (sic), en el que se presenta una crítica gráfica y directa sobre la cuantía de las pensiones -en particular de jubilación o viudedad [ah qué juego dan las viudas]- en contraste con lo que se gasta en otras atenciones o finalidades, como es el sostenimiento  de dichos jóvenes que, con independencia de si las cifras que se ofrecen son o no veraces, representan un evidente problema social y político, incluso con consecuencias o efectos en nuestras relaciones internacionales como resulta notorio".

Ahí es nada.

Vamos por puntos:

1. Hay un cartel en el que los fascistas dicen que el Estado gasta una cantidad disparatada y disparatadamente falsa en los menores extranjeros que llegan a España. Frente a la foto de un joven embozado y con aspecto de terrorista del Isis, la de una anciana viuda, por lo que dicen, a la que el Estado desampara porque todo se lo ha gastado en el joven y sus pandillas. Groseramente falso y barato, como groseramente falsos y baratos son los miembros del partido que se publicita.

2. O sea, que la base única del cartel consiste en una comparación.

3. Aprecian los magistrados y la magistrada que la crítica que subyace en dicha comparación es "gráfica y directa", como quien dice bien lograda. Vamos un trabajo fino.

4. Siendo tan fino el trabajo, tan gráfico y directo, consideran sus señorías que la verdad no tiene demasiada importancia. Qué digo, carece absolutamente de importancia. En teoría y por definición, una comparación consiste en coger al menos dos elementos y establecer las semejanzas o diferencias entre ellos. Hasta ahí, incluso la RAE está de acuerdo. Lo verdaderamente innovador es que los magistrados Valentín Sanz y Eduardo Urbano y la magistrada Tania García han decidido que dichos elementos, en este caso cantidades, no tienen por qué ser "veraces" o sea no tienen por qué ser reales, lo que vendría a ser un elogio a la ficción si no fuera una puñalada (otra más) a la Justicia. Más o menos vendría a ser como afirmar: "Los 200 millones de habitantes de España y sus millares de islas la hacen mucho más apetecible que los 50.000 habitantes del desierto de Italia". Y usted podría responder que esos datos son falsos, todos ellos, los habitantes, las islas y el desierto. A lo que los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid responderían que eso es lo de menos. Dónde va a parar. Siendo tan bonita la comparación, tan sandunguera, solo a un socialcomunista irredento se le ocurriría ponerle un pero.

5. Cuando sus señorías afirman "con independencia de si las cifras que se ofrecen son o no reales" están admitiendo implícitamente que no, que no lo son, que el partido de ultraderecha y ultrarracismo mintió en su cartel electoral. Una vez reconocido eso, reconocida la mentira, los magistrados y la magistrada deciden que no les importa, que dicho dato es irrelevante frente a tan "gráfica y directa" crítica. Son sus señorías de la opinión de que delito con gusto no pica.

6. De todo lo anterior se deduce que un partido político puede mentir grosera y flagrantemente en campaña, algo que ya sabíamos, pero que si además llama al odio en un ejercicio de racismo brutal, será amparado por los tribunales. Eso sí, siempre que lo haga con gracia.

7. Esos son los mimbres: un cartel "gráfico y directo", unas cifras tan groseramente falsas que ni se molestan en rebatirlas y un ejercicio de odio contra menores indefensos. Con ellos, con esos mimbres la Audiencia Provincial de Madrid decide y así lo hace constar que dichos menores "representan un evidente problema social y político, incluso con consecuencias o efectos en nuestras relaciones internacionales como resulta notorio". Porque lo dicen ellos. Y que Vox tiene mucho estilo (y muy directo) a la hora de mentir y generar odio y violencia.

Hasta aquí una biopsia básica de la sentencia de magistrados Valentín Sanz y Eduardo Urbano (ponente) y la magistrada Tania García de la Audiencia Provincial de Madrid. Sólo se ha analizado uno de los tumores, una frase entre tantas otras. Sirva como muestra del hepático cáncer que el Poder Judicial va extendiendo por nuestra sociedad. Da miedo, claro, mucho. Pero da miedo desde hace tanto que, ahora que la ultraderecha violenta se ha desmelenado, nos damos cuenta de que tiempo atrás, quién sabe cuánto, perdimos las armas para defendernos.