Posibilidad de un nido

Presidente Sánchez: Escuche a los hijos de Juana

Sr. Pedro Sánchez Castejón, presidente del Gobierno de España:

Me dirijo a usted en la certeza de que, a la recepción de esta carta, el Gobierno que preside habrá pactado conceder a Juana Rivas el indulto parcial que requiere para salir de la cárcel e iniciar la posibilidad de volver a encontrarse con sus dos hijos, actualmente en territorio italiano bajo custodia de su padre, Francesco Arcuri, condenado anteriormente por violencia de género contra ella.

Presidente Sánchez, se trata de Juana Rivas, por supuesto, pero no solo de ella. Se trata de las miles y miles de madres que ven cómo en España sus maltratadores, aun condenados, siguen conviviendo con sus hijas e hijos. No necesito recordarle que la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género considera a los hijos e hijas víctimas también en los casos de violencia contra la madre.

Sin embargo, presidente Sánchez, en el caso de Juana Rivas, además la madre ha relatado en innumerables ocasiones que las agresiones perpetradas por Arcuri no solo se dirigían contra ella, sino también contra sus hijos. Esa y no otra fue la causa de que se negara a entregárselos al padre en su momento, razón por la que ahora se encuentra en prisión.

Presidente Sánchez, no me refiero aquí a las torturas de Arcuri contra sus hijos porque la madre, Juana Rivas, así lo afirmara. Fue la propia Consejería de Salud de la Junta de Andalucía quien lo hizo en el caso del hermano mayor. Según un informe de Salud Mental de la propia Junta, fechado a 3 de agosto de 2020, el hijo de Juana Rivas sufría entonces un empeoramiento notable en su estado psicológico fruto de la convivencia con su padre, y corría el riesgo de agravarse. Dicho informe habla de "somatizaciones ansiosas (dolores de cabeza, abdominales), falta de apetito y disminución de la ingesta, con adelgazamiento perceptible". Y alertaba de "las ideas [del niño] relacionadas con el deseo de morir para acabar con ese sufrimiento". El niño sigue junto al hombre que le ha llevado al punto de desear morir. Su hermano menor, también.

Presidente Sánchez, dando por hecho que han pactado conceder el indulto parcial a Juana Rivas, me dirijo a usted para alertar sobre la brutalidad de la que ha sido víctima esta mujer. Hasta tal punto ha llegado la violencia institucional contra Rivas, que ni siquiera se tramitó su última denuncia por malos tratos contra Arcuri, ni se han enviado a la Corte italiana los informes médicos y psicológicos de los menores, así somo sus declaraciones.

Presidente Sánchez, estoy segura de que usted, como padre de dos hijas, se hace cargo de lo que supone para una madre entregarlas a un hombre que las somete a malos tratos y abusos habituales, es decir, que las tortura. Ese es el caso de Juana Rivas. Ella es un ejemplo de lo que está sucediendo en España habitualmente. Y digo bien, habitualmente. El Consejo General del Poder Judicial, la memoria anual de la Fiscalía y los datos del INE, demuestran que el porcentaje de suspensiones de las visitas en situaciones de malos tratos no supera el 3%. Es decir, que el 97% de los padres maltratadores siguen encontrándose con sus hijos e hijas.

Presidente Sánchez, son innumerables los casos de mujeres denunciadas y condenadas por defender a sus hijos e hijas, librarles de la tortura, alejarlos de sus agresores, en definitiva, protegerles, algo que lleva implícita la condición de madre, de la misma manera que debería suceder en la de padre. Si madres y padres tienen la obligación de proteger y cuidar de sus hijos, en España rige además el principio del interés superior del menor. Las madres que separan a sus hijos e hijas de sus maltratadores cumplen con su más básica obligación. Estará usted de acuerdo conmigo en que el Estado debería hacer lo propio.

Presidente Sánchez, me dirijo a usted con la esperanza de que el caso de Juana Rivas, las torturas que esta mujer y sus hijos llevan años sufriendo por parte del padre maltratador y de las instituciones españolas, sirvan para llamar la atención sobre tantísimas madres acusadas y condenadas como "secuestradoras" de sus propios hijos e hijas por cumplir el más básico deber de protegerles y velar por sus vidas.

Presidente Sánchez, esta mujer es un ejemplo crudelísimo del funcionamiento de la Justicia y las instituciones españolas. Pero solo es eso, un ejemplo. Por decencia, por justicia y por cumplimiento de la Ley, escuchen a las madres, escuchen a los hijos, y pongan los medios necesarios para que el horror vivido por Juana Rivas y por tantas otras no vuelva a suceder.