Posibilidad de un nido

Madres, trabajadoras y ellos, que "se están esforzando"

Una madre lleva a sus hijos al colegio en Pamplona, Navarra. E.P./Eduardo Sanz
Una madre lleva a sus hijos al colegio en Pamplona, Navarra. E.P./Eduardo Sanz

Adoro a mi hija, adoro a mi hijo, no hay nada en el mundo más hermoso que mis criaturas etcétera. Dicho está. Desde hace ya algunos años veo claro que yo no tendría que haber sido madrePodría enumerar las razones pero necesitaría un libro. Valga un dato: me educaron para ser un hombre en un mundo diseñado por hombres para hombres. Y ahí está la Cristinita trabajadora, sola con dos churumbeles al lomo y la lengua fuera, quebrándome cada tanto, levantándome de un brinco mecánicoagotada, inventando domésticas felicidades absurdas, furiosa, desalentada, a mordiscos, soñando con el agujero donde las monedas desaparecen, conviviendo con la bestia que devora el mínimo tiempo que siempre planeo robarle al díael devorador que siempre llega antes que yo.

Alguna mujer me lo advirtió hace tanto tiempo que ni siquiera yo era yo: "No tengas hijos". Me sacaba veinte años y tenía tres hijasNadie hace caso a los consejos cuando cree tener la vida por delante. Décadas hace de todo y aún se atreven a repetir la idiotez de que las cosas cambian, cambiarán, de que se llegará a la paridad salarial en el año nosecuantos, de que si la conciliación. Siglos pueden pasar y ni conciliación ni equiparación salarial ni hostias. Nadie cede sus privilegios a cambio de nada. Busca una profesional y que te lo tatúe al cuello. 

De nuevo: nadie cede sus privilegios voluntariamente. ¿Por qué deberían hacerlo? Más allá de que es evidente, una verdad dolorosamente palmaria, que no lo hacen, ¿por qué deberían los hombres regalar los privilegios que llevan gozando toda la historia de la humanidad? ¿Por bondad? ¿Realmente somos tan rematadamente memas que seguimos creyendo en la bondad, en que algo nos será regalado? ¿Es que no hemos aprendido nada de la Historia?

Tengo ya 54 años y mi hijo y mi hija tienen ya cierta autonomía. Les quedan aún años en casa, sobre todo a la menor. Pero su edad me permite ya robarle un par de horas al sueño, mirarme a la cara y preguntarme: "¿Era esto?". Ay. Veo cómo las madres de mi quinta se van quebrando cuando por fin podemos permitírnoslo, dejar que por fin nuestros pedazos vayan a dar al suelo, que antes ni eso. Al teléfono, el tipo joven responde "mira, es que ahora no puedo atenderte, porque estoy conciliando". ¡Conciliando, dicen! 

Hace un par de días comenté a una reputada profesional de las ciencias sociales la certeza de que nadie cede sus privilegios de forma voluntaria. Se lo pensó, casi pude ver su repaso mental a fauna y flora, y finalmente acabó por admitírmelo. "¿Y entonces?", me preguntó. "Respóndeme tú". Volvió a sus cavilaciones: "Entonces solo lo hacen si no les queda más remedio". Exactamente. Confiar en que los hombres cederán sus privilegios por pura bondad es una idiotez como creer que los ricos repartirán sus bienes sin que medie una presión ineludible.

Llegada a este punto, como madre y como trabajadora que soy, como madre trabajadora además, he llegado a la conclusión de que ante la situación brutal a la que hemos llegado, habiendo ya alcanzado todo lo que vamos a conseguir y sintiendo las fauces del nuevo machismo ultra babeándonos la nucahe llegado a la conclusión de que solo caben dos respuestas: la violencia o apartarse.

No se asuste el lector; aunque lo ignore, la violencia tiene formas muchísimo más hábiles y menos cansadas que las armas. Cada una sabrá. Yo, probablemente por cansancio y porque la violencia me resulta demasiado masculina, he optado por apartarme. 

Pero esa es la conclusión. Para llegar ahí he necesitado revisar a fondo mi ser madre y mi ser trabajadora. También he pensado en los sindicatos. ¿Hay una situación más injusta en términos de derechos de los trabajadores que el hecho de que la mitad de ellos, o sea ellas, cobre menos por desempeñar el mismo trabajo? ¿Alguien ha visto una huelga al respecto, una manifestación, algo? Los sindicatos no hablarán de nosotras ni aunque estemos vivas

En eso nos han tomado el pelo, nos han engañado como a lerdas. Y lo mismo con el asunto de la maternidad. Tú criarás a tu prole, y si tienes suerte el macho te "ayudará". Tú te ocuparás de los asuntos domésticos, y si tienes suerte, el macho te "ayudará". Tú trabajarás como una mula, y si tienes suerte, el macho "conciliará". Cada vez que te oigas decir en voz alta "esto está cambiando" recuerda que significa exactamente que "esto no ha cambiado". Qué maravilla los tiempos verbales. Algo solo puede estar cambiando en tanto en cuanto no ha cambiado. Y entonces alguien añade que ellos "están haciendo un esfuerzo". Y entonces es cuando yo, al oír esa frase, vomito