Posibilidad de un nido

Santi Millán, en el lugar donde el crimen no cesa

Santi Millán, en 'Got Talent'. TELECINCO

¿Quién eres? Leo sobre la idea de intimidad y su violación, también sobre la difusión, y vuelve la vieja pregunta, ahora coronada de filos y moneditas falsas de chocolate. ¿Eres la de casa, el del curro, la de Instagram, el de tuiter? Todos, todas, claro. Y también la de los lugares oscuros, inconfesables, que van quedando en los pliegues de una vida en principio muy parecida a las del resto.

¿No te resulta agotador ser tantas a la vez? Esos momentos en los que te paras un instante y piensas en irte, en dejar este esfuerzo multiplicado, ¿dónde vas? ¿Hacia qué imposible olvido?

Existe un lugar donde las ideas de delito, intimidad, violación cayeron de los diccionarios. Es un lugar tenebroso, herrumbroso, lugar para el dolor sin nombre. Allí, la mujer llamada Verónica, empleada de Iveco que se suicidó después de que corriera entre sus compañeros un vídeo sexual donde salía ella, sigue haciendo exactamente lo mismo que la llevó a matarse, una y otra vez, sin descanso lo mismo. Allí permanecen las niñas grabadas en los baños de los institutos y se masturba sin descanso la mujer llamada Olvido Hormigos. Allí, las de A Maruxaina orinarán una y otra vez sin final ante una cámara cuya existencia ignoran.

Leo sobre la difusión de un vídeo sexual de Santi Millán que el propio actor habría grabado. Él denuncia  que "es un delito", y tiene razón. A ese lugar ha llegado ya Santi Millán y ahí se quedará. Por siempre.

Llevamos muchas vidas, somos muchas personas a la vez en incontables sitios. Más allá de este cuerpo que envejece, somo en lugares de los que no desaparecemos, ningún momento nuestro desaparece. Cada ser en digital permanece y la idea aterradora de que el pasado regrese a buscarnos no es posibilidad sino condena.

En el asunto de Santi Millán, como en el de Verónica, hay delito, por supuesto que lo hay. Sin embargo, es un crimen que desde el momento exacto en el que aparece no dejará ya nunca más de producirse. Ahí, en el lugar oscuro donde esos vídeos permanecen por siempre y los delincuentes, legión, resultan absolutamente imposible de identificar.

Hemos creado mecanismos donde el crimen se perpetúa por definición y dictamos, como idiotas, leyes contra una idea. Mientras tanto, agazapado, nuestro pasado sencillamente espera su momento propicio.