Opinion · Crónicas insumisas

Indra crea un nuevo centro de ciberseguridad, ciberdefensa y ciberinteligencia

Tica Font
Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delás d’Estudis per la Pau

El 15 de julio la empresa Indra anunció la creación de un centro de operaciones avanzado de ciberseguridad, un centro al que ha llamado CyberSecurity Operations Centre (i-CSOC). Es un centro especializado desde el que se protegen los sistemas y redes de las empresas, organizaciones o administraciones que les contraten sus servicios.
Este centro dispone de un laboratorio de ciberseguridad. En él se analizan las nuevas tecnologías de seguridad que aparecen en el mercado, se desarrollan y se simulan ataques, se realizan análisis forenses de ataques y de malware una vez que se ha producido el ataque y se diseñan soluciones de ciberseguridad.

En el área de ciberdefensa han creado un espacio de trabajo blindado y protegido ante cualquier radiación con controles estrictos de acceso. Desde este espacio prestan servicios de ciberdefensa a Ministerios de Defensa de algunos países miembros de la OTAN. Todo ello les proporciona una gran ventaja: por una parte acceso al conocimiento, saber qué ataques y de qué clase reciben los sistemas de defensa y las soluciones prácticas más eficaces que se han llevado a cabo; por otra parte este conocimiento los hace únicos y sin competidores en la prestación de estos servicios.

El tercer área de desarrollo, de ciberinteligencia, se dedica a analizar información disponible en la red. No queda claro qué clase de información ni con qué finalidad, ni los posibles clientes. Podemos interpretar que va desde análisis de comportamientos humanos (particular o general) con finalidad comercial, fraude, espionaje político o ….

Indra manifiesta que ofrece un servicio las 24 horas del día, los siete días de la semana, durante los 365 días del año. Aseguran que su coste es competitivo, ya que reduce la necesidad de que cada empresa mantenga sus propias instalaciones de ciberseguridad. Ofreciendo sus servicios a múltiples clientes aumenta sus conocimientos y detecta de manera más eficiente la vulnerabilidad y problemas de cada empresa.

Indra canta las excelencias de sus servicios, pero el reto que puede tener la administración pública y más en concreto los organismos que trabajan en cuestiones de inteligencia y defensa, es que dejan en manos de una empresa privada elementos de seguridad muy delicados: el conocimiento. Puede suceder que ministerios o el propio Gobierno, tengan que tomar decisiones relevantes, que afectan a la vida de seres humanos y que esta decisión la tome basándose en los informes que elaboren desde este centro.

Dejar ciertos asuntos en manos de empresas privadas es peligroso. Pensemos que para las empresas privadas su compromiso último es con sus accionistas, es a ellos a los que hay que rendir cuentas y concederles dividendos. Por otra parte el objetivo último de la administración pública ha de ser el bien común. Estos dos objetivos en algunos momentos puede que no sean compatibles. Puede ser que por todo ello la SEPI ha adquirido las acciones de Indra que tenía Bankia y ha pasado a ser el socio mayoritario.